warning

OnePlusYou Quizzes and Widgets
Created by OnePlusYou

martes, 29 de septiembre de 2009

"Todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros": George Orwell

¿Estamos parejos?

Por German Dehesa

Dejemos por un momento hablar a George Orwell, autor inglés que en "La Granja de los Animales" nos dejó una metáfora acerca de cómo serían las fórmulas y modos de convivencia en un futuro que para nosotros ya es presente. Si lo recuerdan, el gobierno corre a cargo de los cochinos. Ellos proclaman, oinc, oinc, la igualdad de todos los animales que viven en la granja. Esto pone muy contentos a los animales que comienzan a actuar en consecuencia. Junta urgente de los cochinos (oinc, oinc, oinc) que lanzan una nueva proclama que dice: en esta granja todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros. Hasta aquí Orwell.

Vengamos ahora a México y a su frágil condición económica. Recientemente el Cuate Calderón nos dijo que teníamos que hacer algo por los pobres que si de por sí ya eran pobres, ahora están a punto de que se los cargue patas de chivo. Para impedir eso, Calderón nos habló de ese impuesto nuevo del 2% del que ya nos había hablado Don Carstens con tan escaso éxito. También nos habló de la austeridad que tendrían que imponerse los funcionarios públicos. Este rubro fue anunciado de manera más o menos vagarosa y la ciudadanía no se ha manifestado nada contenta. Para nosotros los de a pata nos suena bonito eso de que el 2% va a ser para los pobres, pero nadie nos ha explicado cuánto calculan recibir y cómo van a aplicar íntegramente a la causa de los pobres esa cantidad que recibirán. Creo que si no nos dicen esto y se quedan con su limosnera cursilería de que es "para los pobres", lo que nos toca a los ciudadanos es no pagar hasta no recibir una explicación amplia y satisfactoria. Si lo van a hacer, por favor no utilicen el conducto de los diputados y senadores; esos gandules no nos representan, no saben ni quiénes somos y, por muy clara que sea la explicación que se les dé, a la hora de que nos la comuniquen ya va a ser otra vez un galimatías.

Y hablando de diputados y senadores, vamos a pasar al tema de la tan publicitada "austeridad". Los ciudadanos tenemos derecho a saber qué funcionarios han recortado su sueldo y en qué porcentaje. Queremos también conocer la larga lista de los que no han renunciado a nada y siguen, según nos consta, haciendo gala de sus automóviles de lujo, sus yates y todo aquello que se cifra en esa misteriosa expresión: "su tren de vida" (¡méndigos!). Cuando vemos esto y lo comparamos con el discurso de Calderón es cuando viene a nuestra mente toda aquella vieja historia creada por Orwell en "La Granja de los Animales". Hace algunas semanas Los Cochinos se pronunciaron y nos dijeron que el 2% era para los pobres y que todos aportaríamos por igual. Ahora han tenido que modificar su proclama y han anunciado que en esta folclórica granja todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros. Los Cochinos están felices (oinc, oinc).

¿QUÉ TAL DURMIÓ? MDCXXXV (1635)

Ahí viene el PRI de regreso. Esto no es poca cosa. El que regresa es el mismo PRI de siempre y por lo mismo viene arrastrando su misma cauda de rateros y malvivientes. ¿Han visto las fotografías de la casa (una de ellas) de Enrique Peña Nieto?. Es el museo universal de la cursilería y la naquez; pero eso sí, costosa en grado extremo. Creo que a él no le debe tocar ningún 2%.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Voto sin valor

Por Sergio Sarmiento

"Democracia significa simplemente golpear al pueblo por el pueblo y para el pueblo".

Oscar Wilde

Nuestros siempre costosos diputados aprobaron el 22 de septiembre la creación de una "comisión de paz" para ayudar a restablecer la democracia en Honduras. Quizá deberían enviar esa comisión a la Ciudad de México. No sólo nos saldría más barato, sino que aquí la democracia está más maltrecha.

Este próximo 1o. de octubre deberá realizarse el cambio de gobierno en las 16 delegaciones del Distrito Federal. Sólo que en tres existe todavía incertidumbre. En las tres hay ganadores claros del voto popular, pero el voto es lo que menos interesa en nuestro judicializado sistema electoral.

El ganador de las elecciones en Cuajimalpa fue Carlos Orvañanos, candidato del PAN. Obtuvo 26,266 votos contra 21,637 del segundo lugar, Adrián Ruvalcaba del PRD, el PT y Convergencia. El número de votos de Orvañanos es 21.4 por ciento superior al de Ruvalcaba.

Pero eso no importa. Tanto el Instituto Electoral del Distrito Federal como el Tribunal Electoral local han declarado nula la elección. El argumento es que el PAN rebasó en 200 mil pesos el tope de gasto de campaña que debía ser de 468 mil. Las autoridades electorales consideran que las pintas de bardas debieron haber costado más de lo que el PAN reporta y le atribuyen al partido en Cuajimalpa todo el costo de un cierre de campaña que el PAN afirma fue regional y no delegacional.

Yo no creo que ninguno de los candidatos haya gastado menos de 468 mil pesos, pero las autoridades electorales locales favorecen de manera sistemática al PRD. Lo que más inquieta es que si la sala regional del Tribunal Electoral federal ratifica la decisión se prohibirá la participación de Orvañanos y el PAN en la subsecuente elección extraordinaria. El castigo sería despojar a los ciudadanos que sufragaron por ellos de tener un candidato que refleje su posición política. No hay nada más antidemocrático.

El resultado de la delegación Miguel Hidalgo también está en los tribunales. El ganador fue Demetrio Sodi del PAN con 58,271 votos. El segundo lugar lo ocupó Ana Gabriela Guevara del PRD, el PT y Convergencia con 49,444 votos. La diferencia equivale al 17.8 por ciento de los sufragios de Ana Gabriela. También en este caso las autoridades electorales del DF han determinado que el PAN rebasó el tope de gastos. Para eso están considerando como pagada, y estimándole un valor a falta de factura, la entrevista que Televisa le hizo a Sodi durante un juego de futbol. Guevara también tuvo una larga entrevista en ESPN, pero las autoridades no la consideraron como pagada. El castigo sería también prohibir a los ciudadanos que votaron por el PAN el tener un candidato que refleje su posición política.

En Iztapalapa no hay duda del triunfo de Rafael Acosta, "Juanito". Sus 180,397 votos como candidato del PT rebasan con mucho los de cualquier rival. Sólo que el grupo que lo impulsó al triunfo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador y Clara Brugada, quiere obligarlo a renunciar para entregar el gobierno a Brugada. Juanito lo prometió, pero tiene derecho a gobernar. Brugada, por lo pronto, ya se ha declarado "jefa delegacional legítima" y ha prometido que no dejará gobernar a Juanito. Los perdedores, como siempre, serán los habitantes de Iztapalapa.

No veo qué beneficio pueda traernos a los mexicanos el costoso viaje de una comisión de diputados a Honduras para negociar una situación que sólo debe ser resuelta por los hondureños. Sí parece urgente, en cambio, mandar una comisión para restablecer la democracia en el Distrito Federal, un lugar en que el voto no tiene valor.

El populista y el liberal

Curioso. El presidente Calderón ha asumido la posición populista de cobrar más impuestos para aumentar el gasto del gobierno. En cambio Andrés Manuel López Obrador mantiene la posición liberal de recortar el gasto público innecesario y elevar la recaudación eliminando los privilegios fiscales.

www.sergiosarmiento.com

viernes, 25 de septiembre de 2009

Yo, Tláloc

Juan Villoro
25 Sep. 09

Los dioses disponemos de vida eterna, pero no siempre de empleo. Fui a buscar trabajo y los head hunters me dijeron: "Dios de la lluvia, descríbase usted mismo".

Hace muchas lunas yo procuraba la lluvia en el Valle de Anáhuac. Los hombres sacrificaban su sangre para que yo hiciera brotar el maíz. La nube y el trueno eran mis signos; la fertilidad, mi consecuencia.

Fui el dios de las cosas mojadas. Respondí a las plegarias con un manso derrame que cubrió el país en los idiomas del agua: estanques, ríos, canales, la laguna donde creció México-Tenochtitlan.

Hoy en día, los nuevos mexicanos atribuyen la lluvia al calentamiento global y comen el maíz transgénico que hacen traer del otro lado de la frontera, el territorio donde antes sólo vivía el águila calva. No es fácil ser un dios regional en tiempos globalizados.

En el año 2-Conejo los trabajos divinos se dividían en artesanías del cielo. Mictlantecutli se hacía cargo de la muerte, Huitzilopochtli de la guerra, Tezcatlipoca de la fatalidad humana. Competíamos con fiera entrega en favor de nuestras causas. Cada gota que di a los hombres fue robada a los dioses enemigos.

En un cielo anterior al tráfico aéreo, yo rompía los cántaros del agua. Los aviones limitaron los trabajos de la providencia al milagro de encontrar las maletas.

El monoteísmo me desplazó. Luego llegaron los marcos teóricos, los días de las causas generales, y se juzgó innecesario tener dioses de asuntos particulares. Mi jurisdicción divina había sido limitada. Fui Señor de la nube y el rocío.

La expansiva modernidad quiere un dios todoterreno. Tláloc, dueño de un solo elemento, perdió atractivo. Los caracoles dejaron de sonar para llamarme y pocos anhelaron el paraíso de Tlalocan, la lluviosa morada de quienes morían bajo mi custodia.

Repito mi predicamento: resulta difícil ser eterno y conservar el empleo. La crisis golpea con más fuerza a los dioses lejanos. Antes de que comenzara a caer la lluvia ácida, pasé a la prejubilación.

Mi pasado engrandeció los museos prehispánicos. Preso en el tiempo circular del mito, enfrenté el predicamento de un Dios con prestigio antiguo que sin embargo carece de presente.

Me ofrecieron participar en un programa de testigos protegidos para contar la verdadera historia de la patria. Me explicaron que los hombres han perdido la memoria de lo que aquí estuvo y se enteran de falsedades en Wikipedia. Dije lo que sabía y les pareció pesimista. Señalaron que en las campañas oficiales sólo se paga por tener buenas noticias.

Una efigie que no tiene que ver conmigo me representa afuera del Museo de Antropología. Es un monolito, un dios de la nada, pero su tamaño XL resultó atractivo para una ciudad donde triunfa la gigantomaquia y donde el ahorro significa despreciar lo pequeño para conservar lo inmenso. Le pusieron "Tláloc" para que las tormentas del Distrito Federal tuvieran una causa. Lentamente, se convirtió en lo que la gente quiso que fuera: el dios de la lluvia. Es un coloso espurio, un dios pirata, pero me han explicado que este valle vive en estado de simulacro y el que se llama Rafael puede ser llamado Juanito.

Hace poco me invitaron a un reality show de dioses antiguos, pero no me gustó la forma en que los escribas narraron mi vida íntima para vincularme con una diosa venezolana. Fui incapaz de sonreír ante los albures. El rating -como ahora se le dice a la cosmogonía- no me favoreció.

En la llovida antigüedad, los mitos fuimos buscados como hoy se busca a los asesores de imagen. Si aún resistimos es porque el arte y las artesanías nos brindan pensión y alimento.

Con motivo del Bicentenario, altos ejecutivos quisieron convertirme en Señor de la Lluvia de Ideas. Pensé que deseaban repensar la historia de la patria, pero me llevé una sorpresa. Para ellos, tener "ideas" significa gastar el presupuesto. Tal vez porque soy demasiado antiguo no entiendo que la fiesta del bicentenario en el Zócalo cueste 60 millones de dólares. Tampoco comprendo por qué el nombre de Hidalgo sirve para contratar edecanes. Me pidieron consignas prehispánicas para justificar el dispendio y sólo se me ocurrió hablar de sacrificios humanos. No volvieron a llamarme. Querían un robot feliz y se encontraron con un dios deprimido. Una asesora me describió como un looser, el primer "emo" de la historia.

Las deidades nahuas nunca fuimos tantas ni tan caras como los diputados. Ahora la Guerra Florida ocurre entre rivales equipados con insultos y pedernales que se hacen llamar "partidos". Ninguno desea postularme. Me han dicho que mi problema es de imagen. Aunque soy más expresivo que Peña Nieto, sólo retrato bien en los códices.

No ha dejado de llover y conozco la causa. No la digo porque corro el riesgo de que me privaticen o me cobren impuestos por gota. Baste saber que existo y que México se inunda, con poderoso apremio. "¿Qué celebran?", pregunto a los organizadores de las fiestas oficiales. Mi voz, que viene de lejos, nunca se ha ido.

Esta noche, el agua no cae en la ciudad: cae en las conciencias

¡Mejor imposible!

Por Maria Amparo Casar

Hace dos semanas señalaba que el discurso del 2 de septiembre del presidente Calderón tenía un potencial revolucionario pero que no veía ese ánimo radical en los legisladores de oposición.

Tengo que corregir. De golpe los papeles se invirtieron. El Presidente manda un paquete económico relativamente moderado y el PRI sorprende a todos arrebatándole la propuesta más audaz.

La iniciativa presidencial no tiene más novedad y arrojo que el planteamiento del 2% de contribución al combate a la pobreza y la modificación de parte del régimen de consolidación. No avanza gran cosa en paliar la precariedad de las finanzas públicas. No alcanza para que México deje de ser el segundo país de América con menores ingresos tributarios como porcentaje del PIB.

Pero, no se preocupe usted, que para eso hay oposición. El PRI ha criticado de tibio, insuficiente e inadecuado el paquete del Presidente y lo ha hecho asumiendo el papel de oposición responsable. Ha entendido que hacerle de contrapeso al Ejecutivo no significa sólo vigilarlo e impedir el paso de leyes inadecuadas sino también plantear alternativas.

La propuesta del PRI es francamente buena. Vea por qué. Termina con la patraña ésa de que el Presidente propone y el Congreso dispone. La facultad de iniciativa es compartida y aun cuando el Presidente tiene la exclusividad en el presupuesto, esto es una formalidad. El Presidente tiene el derecho al "saque" pero puesta en juego la iniciativa, los legisladores pueden sumar, restar, multiplicar y dividir. Nuestro Congreso -aun habida cuenta de la trascendente resolución de la Corte en 2004- es de los más libres para modificar el presupuesto. Su principal restricción es la de que para todo gasto se provea un ingreso.

Además, la propuesta del PRI es superior a la del Ejecutivo por los ingresos que generaría. Si la del Presidente no se deslava en la negociación, se recabarían 170 mil millones adicionales, menos del 2% del PIB. Poco frente a las necesidades cotidianas y nada habida cuenta que el número de pobres se incrementó en 6 millones. La del PRI que consiste en acabar con los regímenes y tratamientos especiales daría, si la información es correcta, la fabulosa cantidad de 502 mil millones de pesos o sea 3.98% del PIB. Sí, aunque usted no lo crea, el PRI plantea acabar con los privilegios que ellos mismos fueron creando durante décadas para asegurarse el apoyo político de distintos sectores: la burocracia, los sindicatos, las actividades agropecuarias, los transportistas, el sector bursátil y un largo etcétera. Privilegios que el PAN ha mantenido cuando no incrementado en sus 9 años de gobierno.

¡Mejor imposible!

Al PRI debe tomársele la palabra de inmediato por múltiples motivos. Su propuesta no desalienta la inversión, ni crea nuevos impuestos; no incurre en el pecado capital de gravar el consumo ni lleva al endeudamiento; cubre el boquete y deja un copetote. Recaba el doble, disminuye la dependencia de los ingresos petroleros y tapa los grandes "agujeros" del sistema fiscal. Por si fuera poco, reduce privilegios y permite canalizar mayor gasto a la pobreza.

Además es practicable. Junta adeptos de todos los partidos. El PRI como promovente no podría echarse para atrás. El Verde es su aliado. Los partidos de izquierda no podrían votar en contra de una iniciativa que beneficia a los más necesitados y disminuye seriamente los privilegios. El PAN, que tiene mayoría en el Senado, no podría votar en contra pues va en la misma dirección -y copeteada- del proyecto que ha dibujado su gobierno. Sería una locura que el Presidente la vetara ya que hace realidad uno de los puntos más revolucionarios de su discurso: acabar con las numerosas excepciones y privilegios que se han ido acumulando.

Fíjense ustedes qué círculo más virtuoso podrían generar los legisladores. El PRI le lee la cartilla al Presidente pero propone un paquete más simple y más productivo. Él solito puede aprobarlo con sus aliados verdes pero, en toda congruencia, todos acuden a apoyarlo por sus virtudes. Y para no quedarse atrás en materia de iniciativas el resto de los partidos, para también contribuir con ideas y sugerencias, le añaden algunas cosas que pudieron escapársele a los priistas: etiquetar el uso de los recursos para que no se vayan a engordar las arcas de los gobiernos locales que aún no han avanzado lo suficiente en transparencia y rendición de cuentas.

Por todo esto, si la del PRI no es una fanfarronada: ¡mejor imposible! Si lo es, le deben al Presidente la aprobación de su "modesta" propuesta.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

MIRADOR

Armando Fuentes Aguirre (22-Sep-2009)

Me habría gustado conocer a Pierre-Augustin Caron, francés.

Hijo de un relojero, aprendió el sutil arte de hacer y de arreglar máquinas para medir el tiempo. Introdujo en el mecanismo de los relojes innovaciones que se siguen usando aun ahora. Con el dinero que ganó se puso a hacer negocios. Enriquecido, adquirió un barco que usaba para sus aventuras amorosas y políticas: en su navío sedujo a una marquesa, y transportó armas destinadas a los rebeldes norteamericanos que buscaban su independencia de Inglaterra.

Le gustaba la música. Llegó a ser tan consumado arpista que Luis XV le pidió dar lecciones a sus hijas. Heterodoxo, dirigió la edición de las obras completas de Voltaire. Inquieto, escribió dos obras de teatro que tuvieron gran éxito en París.

Pierre-Augustin Caron, francés. Se le conoce mejor por su otro nombre: Beaumarchais. Es el autor de El Barbero de Sevilla y Las Bodas de Fígaro. Me habría gustado conocerlo. Sabía él que aunque tengamos que hacer negocios y medir el tiempo, la vida de los hombres no está completa si falta en ella la presencia de la música, la poesía y la mujer. Y no necesariamente en ese orden.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Otro legitimo

Por Sergio Sarmiento

"Yo le di un golpe a Carlos Andrés Pérez. Pero el golpe de Chávez es el golpe del pueblo".

Hugo Chávez

Parecería el régimen más represor y dictatorial del planeta. Se le ha expulsado de la OEA y de la ONU. España se niega a recibir a sus diplomáticos y funcionarios. Estados Unidos ha revocado los visados de los funcionarios y ha suspendido las nuevas visas a los ciudadanos comunes y corrientes. El Banco Mundial y el BID han cancelado los programas de ayuda. Este país, convertido en paria internacional, se llama Honduras.

Pero ¿cuál fue el pecado de los hondureños? Simplemente derrocaron y expulsaron del país a un Presidente que, violando la Constitución, buscaba convertirse en dictador con el respaldo abierto de un gobierno extranjero, el del venezolano Hugo Chávez.

El golpe hondureño, si de alguna manera hay que llamarlo, se realizó sin violencia y con pleno respeto a las leyes e instituciones del país. La decisión fue avalada por la Suprema Corte, ya que el presidente, Manuel Zelaya, se negó a obedecer los fallos que prohibían que preparara su reelección. El Ejército, de hecho, derrocó a Zelaya por instrucciones de la Corte después que el Presidente ordenó la destitución del comandante de las Fuerzas Armadas por haberse negado a violar la Constitución. El Congreso Nacional respaldó por abrumadora mayoría la decisión de la Corte y nombró presidente interino, según lo manda la Constitución, al presidente de la legislatura, Roberto Micheletti.

El grupo en Honduras que apoya a Zelaya, que según las encuestas es minoritario, ha realizado con entera libertad paros y movilizaciones. La policía sólo intervino, como lo haría en cualquier país democrático, cuando los manifestantes bloquearon carreteras o intentaron tomar el aeropuerto de Tegucigalpa. Los medios de comunicación han estado divididos. El pueblo hondureño ha podido escuchar los dos lados de la discusión.

De conformidad con la Constitución, el 28 de mayo comenzó, antes del derrocamiento de Zelaya, un nuevo proceso electoral en el que participan seis candidatos a la Presidencia con ideologías muy diversas. Las elecciones tendrán lugar el próximo 29 de noviembre. La ONU y la OEA, sin embargo, han señalado que no aceptarán como válidas estas elecciones, independientemente de su limpieza. La única solución posible, dicen, es la restitución de Zelaya, quien mantiene actividades y viaja por el mundo con dinero del gobierno venezolano.

El tratamiento a Honduras no se da a países abiertamente dictatoriales. El gobierno cubano de los hermanos Castro tomó el poder por las armas y nunca ha tenido elecciones libres. En Venezuela Hugo Chávez ha cambiado la Constitución para eternizarse en el poder y ha violado de manera sistemática los derechos individuales. China, Irán, Corea del norte, Zimbabwe y Arabia Saudita violan los derechos políticos de sus ciudadanos, pero a ninguno se ha aplicado una política de exclusión como a Honduras.

México también puede ser cuestionado. Aquí mujeres indígenas pueden ser encarceladas durante años sólo por ser mujeres e indígenas. Un candidato perdedor cuestionó la limpieza de las últimas elecciones presidenciales y se ha autodenominado presidente legítimo. Las instituciones mexicanas consideraron como triunfador al actual presidente Calderón, pero también las hondureñas han considerado como legítimo a Micheletti. Si el gobierno de México no acepta que las instituciones de Honduras determinen quién debe gobernar ese país, ¿no debería entonces permitir que la comunidad internacional y Hugo Chávez decidan quién es el presidente legítimo de México?

Paz sin fronteras

Me parece muy positivo que Juanes y otros artistas, como Miguel Bosé, se hayan atrevido a dar el concierto Paz sin Fronteras en Cuba a pesar de la oposición de la derecha cubana en Miami. Pero me pregunto cuál habría sido la reacción internacional si, en vez de Cuba, estos artistas hubieran elegido dar su concierto en Honduras.

www.sergiosarmiento.com

Facebook: la gran tribu

Un buen articulo de Andres Roemer :)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Haz lo que te dé la gana


por Javier Martínez Staines

Todavía hay quienes miden el éxito en la cantidad de horas invertidas trabajando, cuando la base real de medición debiera ser lo que invertimos en hacer lo que realmente queremos. En la lucha por la sobrevivencia, los top managers tienden a confundir los términos: en sus biblias del liderazgo aún dominan ideas como semanas de 60 horas, reuniones maratónicas a la menor provocación, petición de exhaustivos e interminables reportes e ideas de productividad sustentadas en el ya célebre índice hora–nalga–asiento.

El problema de fondo es que hay demasiada gente infeliz en sus empleos. Y esto se debe a que muy pocos hacen lo que les gusta y, más bien, ven cargadas sus agendas de actividades que jamás planearon, que les suponen alejarse más y más de lo que alguna vez les resultó atractivo y retador. Basta con preguntarle a muchos ejecutivos cómo se encuentran y la respuesta siempre incluirá las siguientes palabras: sobresaturación, estrés, agotamiento, insomnio, depresión, úlcera, gastritis, colitis, irritación continua... en fin. Todos tenemos “demasiada chamba”, más allá de lo humanamente razonable, al grado que irse temprano a casa un viernes, por ejemplo, implica cargar, como el Pípila, con una pesada losa de culpas que patean la conciencia durante todo el fin de semana.

La vida en la cumbre corporativa, además de solitaria, se convierte en una trampa constante de obligaciones que están en disputa con el hedonista que todos llevamos dentro. Lo peor es que muy pocas personas se someten a un autoanálisis que les permita cuestionarse en qué momento dejaron escapar la dicha en el trayecto de sus actividades profesionales. Es una de esas cosas que ocurren a través de dosis extremas de inconsciencia y que, a veces, es tarde para reparar. Están por doquier: caminan con rostros cadavéricos por los pasillos, cargando como almas en pena con las tribulaciones de la desdicha acumulada.
¿Es posible ser feliz en el trabajo? Evidentemente, sí. Todos conocemos varios casos, incluso de esos que llegan al didáctico extremo de decir: “Hago lo que me gusta y me pagan por ello”. Ups. Seamos sinceros: cuando escuchamos a alguien con ese entusiasmo, se despiertan dos posibles reacciones: una envidia sincera que nos sumerge en el profundo agujero de la depresión, o la motivación por reformular nuestras actividades cotidianas para encontrar mayor sentido a lo que hacemos.
En realidad, tal como hoy se empieza a comentar con insistencia en las grandes escuelas de negocios, el asunto se reduce a hacer, desde un punto de vista productivo y rentable, lo que auténticamente nos viene en gana.
Sin deleite, la temporada en el infierno puede convertirse en una condena a cadena perpetua. No hay otro remedio que hacer lo que nos gusta hacer.

El autor es director editorial de Grupo Expansión y es un hedonista incontrolable que sí encuentra mucho placer en su trabajo.

Pagar y callar

Sergio Sarmiento

"No hay impuesto bueno".

Winston Churchill

Un grupo de cuando menos 15 trabajadores laboran a marchas forzadas en el helipuerto de la PGR en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México. Son tantos que casi no tienen espacio para realizar su labor.

La obra comenzó hace unos días, antes de que se anunciara la remoción del anterior procurador, Eduardo Medina Mora. ¿Cuánto cuesta el trabajo y para qué se necesita? Seguramente los ciudadanos nunca lo sabremos. Tampoco tenemos conocimiento de por qué el procurador necesita un helicóptero. A los contribuyentes sólo se nos exige pagar el costo. Quizá por eso tantos mexicanos nos negamos a aceptar la afirmación de los políticos de que no se puede recortar más el gasto público y hay por lo tanto que subir impuestos.

A dos calles de la sede de la PGR se encuentra el lugar en el que se construye el nuevo edificio del Senado, también en el Paseo de la Reforma, la avenida más cara del país. Originalmente el proyecto empezó a edificarse en diciembre de 2007 y tenía un presupuesto de 1,600 millones de pesos. Se estimaba que quedaría listo en abril del 2010. El retraso es hoy evidente, mientras que el costo actualizado nadie parece conocerlo. A los ciudadanos, sin embargo, se nos sigue pidiendo financiar el proyecto, que es parte de los 10,200 millones de pesos al año que nos cuesta el Poder Legislativo (más de 16 millones de pesos por cada diputado y senador).

A los que pagamos, nos cuesta trabajo creer que el nuevo edificio es un lujo que los senadores merecen. Tampoco aceptamos que debemos cubrir los sueldos y generosas prestaciones de los legisladores o sus pasajes semanales de avión comprados a una tarifa inflada que nadie más paga. No nos convence la propuesta de que se dé a los senadores un aumento de sólo 21.7 por ciento en el 2010.

Los contribuyentes somos quizá muy tontos. No entendemos por qué tenemos que pagar más de 6 mil millones de pesos del IFE, ni 3 mil millones de los partidos políticos, ni 2 mil millones del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ni una cantidad no cuantificada para 32 institutos electorales y 32 tribunales locales. Tampoco sabemos por qué debemos financiar los helicópteros y aviones de la Presidencia y el resto del gobierno federal. ¿Por qué deben viajar los secretarios y gobernadores en vuelos privados?

No entendemos por qué debemos gastar más de 9 mil millones de dólares, unos 121 mil millones de pesos, para construir una refinería que seguramente tendrá pérdidas, como todas las demás que tiene Pemex en México, en vez de permitir que esta inversión la hagan empresarios privados que corran con los riesgos financieros.

No sabemos por qué el gobierno tiene que gastar 3.1 billones de pesos en 2010, esto es, 29,400 pesos por cada uno de los 107 millones de hombres, mujeres y niños que viven en nuestro país. Los políticos nos dicen que el dinero lo necesitan para combatir la pobreza, como lo han argumentado todos los gobiernos mexicanos desde la Revolución de 1910. Pero a pesar de los gastos estratosféricos para este propósito, la pobreza se ha mantenido a niveles muy elevados y, de hecho, ha aumentado desde el 2006. Si el gobierno en vez de gastar el presupuesto lo repartiera directamente entre los pobres, se acabaría de inmediato la pobreza. El dinero, sin embargo, se utiliza primordialmente para mantener una burocracia enorme.

El gobierno quiere más dinero para mantener el nivel de sus gastos. Hay que pagar el helipuerto del procurador... y tantas cosas más. La función del los contribuyentes es pagar y callar.

Secuestro

Los procedimientos funcionaron muy bien. Si bien un hombre secuestró ayer un Boeing 737 de Aeroméxico tras afirmar que tenía una bomba a bordo, nunca introdujo un explosivo al avión. La única arma que tenía era una Biblia. La cabina de pilotos se mantuvo siempre resguardada. La Policía Federal detuvo al secuestrador, un fanático religioso de origen boliviano, sin violencia.

www.sergiosarmiento.com