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viernes, 25 de septiembre de 2009

¡Mejor imposible!

Por Maria Amparo Casar

Hace dos semanas señalaba que el discurso del 2 de septiembre del presidente Calderón tenía un potencial revolucionario pero que no veía ese ánimo radical en los legisladores de oposición.

Tengo que corregir. De golpe los papeles se invirtieron. El Presidente manda un paquete económico relativamente moderado y el PRI sorprende a todos arrebatándole la propuesta más audaz.

La iniciativa presidencial no tiene más novedad y arrojo que el planteamiento del 2% de contribución al combate a la pobreza y la modificación de parte del régimen de consolidación. No avanza gran cosa en paliar la precariedad de las finanzas públicas. No alcanza para que México deje de ser el segundo país de América con menores ingresos tributarios como porcentaje del PIB.

Pero, no se preocupe usted, que para eso hay oposición. El PRI ha criticado de tibio, insuficiente e inadecuado el paquete del Presidente y lo ha hecho asumiendo el papel de oposición responsable. Ha entendido que hacerle de contrapeso al Ejecutivo no significa sólo vigilarlo e impedir el paso de leyes inadecuadas sino también plantear alternativas.

La propuesta del PRI es francamente buena. Vea por qué. Termina con la patraña ésa de que el Presidente propone y el Congreso dispone. La facultad de iniciativa es compartida y aun cuando el Presidente tiene la exclusividad en el presupuesto, esto es una formalidad. El Presidente tiene el derecho al "saque" pero puesta en juego la iniciativa, los legisladores pueden sumar, restar, multiplicar y dividir. Nuestro Congreso -aun habida cuenta de la trascendente resolución de la Corte en 2004- es de los más libres para modificar el presupuesto. Su principal restricción es la de que para todo gasto se provea un ingreso.

Además, la propuesta del PRI es superior a la del Ejecutivo por los ingresos que generaría. Si la del Presidente no se deslava en la negociación, se recabarían 170 mil millones adicionales, menos del 2% del PIB. Poco frente a las necesidades cotidianas y nada habida cuenta que el número de pobres se incrementó en 6 millones. La del PRI que consiste en acabar con los regímenes y tratamientos especiales daría, si la información es correcta, la fabulosa cantidad de 502 mil millones de pesos o sea 3.98% del PIB. Sí, aunque usted no lo crea, el PRI plantea acabar con los privilegios que ellos mismos fueron creando durante décadas para asegurarse el apoyo político de distintos sectores: la burocracia, los sindicatos, las actividades agropecuarias, los transportistas, el sector bursátil y un largo etcétera. Privilegios que el PAN ha mantenido cuando no incrementado en sus 9 años de gobierno.

¡Mejor imposible!

Al PRI debe tomársele la palabra de inmediato por múltiples motivos. Su propuesta no desalienta la inversión, ni crea nuevos impuestos; no incurre en el pecado capital de gravar el consumo ni lleva al endeudamiento; cubre el boquete y deja un copetote. Recaba el doble, disminuye la dependencia de los ingresos petroleros y tapa los grandes "agujeros" del sistema fiscal. Por si fuera poco, reduce privilegios y permite canalizar mayor gasto a la pobreza.

Además es practicable. Junta adeptos de todos los partidos. El PRI como promovente no podría echarse para atrás. El Verde es su aliado. Los partidos de izquierda no podrían votar en contra de una iniciativa que beneficia a los más necesitados y disminuye seriamente los privilegios. El PAN, que tiene mayoría en el Senado, no podría votar en contra pues va en la misma dirección -y copeteada- del proyecto que ha dibujado su gobierno. Sería una locura que el Presidente la vetara ya que hace realidad uno de los puntos más revolucionarios de su discurso: acabar con las numerosas excepciones y privilegios que se han ido acumulando.

Fíjense ustedes qué círculo más virtuoso podrían generar los legisladores. El PRI le lee la cartilla al Presidente pero propone un paquete más simple y más productivo. Él solito puede aprobarlo con sus aliados verdes pero, en toda congruencia, todos acuden a apoyarlo por sus virtudes. Y para no quedarse atrás en materia de iniciativas el resto de los partidos, para también contribuir con ideas y sugerencias, le añaden algunas cosas que pudieron escapársele a los priistas: etiquetar el uso de los recursos para que no se vayan a engordar las arcas de los gobiernos locales que aún no han avanzado lo suficiente en transparencia y rendición de cuentas.

Por todo esto, si la del PRI no es una fanfarronada: ¡mejor imposible! Si lo es, le deben al Presidente la aprobación de su "modesta" propuesta.

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