Jaime Sánchez Susarrey
24 Oct. 09
En ningún otro país del mundo se podrían cobrar más impuestos siendo evidente el despilfarro, la corrupción y la ausencia de rendición de cuentas y transparencia
No hay sorpresa. Durante la campaña electoral los partidos evadieron la crisis fiscal del Estado. Ninguno esbozó un diagnóstico y mucho menos hizo propuestas. Fue un silencio cómplice. Había que ganar votos, no entrar a un debate serio.
Por eso nos bombardearon con 23 millones 400 mil spots. Ha sido la contienda más vacía y demagógica de la historia reciente. La radio y la televisión fueron puestas al servicio de la estupidez. Yace en el fondo la convicción de que los ciudadanos somos idiotas e incapaces de razonar.
Sin embargo todos ellos sabían que la crisis fiscal estaba a la vuelta de la esquina. Desde 2005 había voces que alertaban: el agotamiento de las reservas de Cantarell era una tendencia irreversible y cada vez más acelerada. La caída en la producción de petróleo nos alcanzaría irremediablemente en 2010. Fue la crónica de una debacle anunciada.
No sólo eso. El gobierno de la República y el PRI perdieron dos oportunidades de enderezar el curso. La primera fue la "reforma fiscal" de 2007 que le cargó, como siempre, la mano a los contribuyentes cautivos sin atacar ni resolver el problema de fondo: 40 centavos de cada peso fiscal provenían del petróleo.
La segunda fue la reforma energética en el 2008. En lugar de abordar los problemas fundamentales de Pemex y avanzar en una estrategia de asociación con otras empresas, como hace Petrobras en Brasil, se optó por satanizar los contratos de riesgo, previstos y promovidos por Lázaro Cárdenas en 1938. Sin mencionar la defensa "heroica" del monopolio de la petroquímica secundaria que data del gobierno de Miguel de la Madrid.
Es cierto que ni Acción Nacional ni Felipe Calderón compartían esas convicciones. Pero ambos, particularmente el segundo, festejaron la aprobación de las reformas fiscal y energética como victorias nacionales. La razón, el diálogo y el consenso prevalecieron sobre la intransigencia y la intolerancia, dijo, palabras más palabras menos, el presidente de la República.
La derrota del PAN el 5 de julio pasado es hija de la abdicación del presidente Felipe Calderón en 2007 y 2008. Porque una cosa es perder una batalla y otra muy diferente es jugar con la ilusión de que en realidad fue una victoria. Ésta es una razón adicional para explicar el silencio cómplice sobre la crisis fiscal del Estado y sus consecuencias irremediables. Todos tenían cola que les pisaran.
Ahora, pasadas las elecciones intermedias, nos están recetando más de lo mismo. Para empezar, ninguno de los actores políticos ha hecho un análisis serio de lo ocurrido. La petrolización de las finanzas públicas no data de las administraciones panistas. Como tampoco data de ellas un pésimo sistema de recaudación que grava el ahorro, la inversión y el trabajo, al mismo tiempo que alienta la evasión fiscal en el consumo.
La aprobación de la Ley de Ingresos para 2010 va en la misma dirección. Se incrementa el IVA al 16 por ciento, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) pasa del 28 al 30 por ciento, se aumentan los impuestos especiales y se crean nuevos gravámenes sobre actividades primordiales, como internet. Brilla por su ausencia una estrategia efectiva para ampliar la base de contribuyentes y distribuir en forma más equitativa la carga fiscal.
La ley aprobada por la Cámara de Diputados es, sin duda, peor que la iniciativa que presentó la Secretaría de Hacienda. El impuesto del 2 por ciento para el combate a la pobreza no era la panacea, pero tenía la ventaja de avanzar un paso en la dirección correcta. Gravar el consumo en forma universal -incluidos alimentos y medicinas- hubiera abierto las puertas para una reforma fiscal integral.
Sin embargo, algunos advertimos desde el principio que la estrategia de la Secretaría de Hacienda era muy ingenua. Limitar el impuesto al 2 por ciento y cambiarle el nombre (no se llamaría IVA, sino Contribución para el Combate a la Pobreza) fue un juego "maquiavélico" de párvulos. El presidente Felipe Calderón se equivocó una vez más.
Pero el error va más allá. La ley aprobada y la iniciativa de Hacienda parten del mismo diagnóstico: la caída de la producción de crudo y la crisis económica redujeron la recaudación. Ese boquete de 300 mil millones de pesos debe cubrirse con nuevos impuestos y ahorros del gobierno federal.
El error garrafal, y no hay otra forma de calificarlo, es el punto de partida. En ninguna parte del mundo se pueden cobrar más impuestos a la población cuando existe: un despilfarro de recursos, un mal o pésimo uso de los fondos públicos, un alto grado de corrupción y ausencia de rendición de cuentas y transparencia.
En México los cuatro elementos están presentes. Los subsidios a las empresas públicas, como Luz y Fuerza y otras, constituyen un enorme despilfarro. Los 200 mil millones de pesos que se destinan a la Secretaría de Educación Pública a cambio de estudiantes de sexto de primaria incapaces de leer, escribir y hacer operaciones aritméticas son el ejemplo perfecto del pésimo uso.
Y de la corrupción mejor ni hablamos. Sobran casos de todos los colores y en todos los niveles de gobierno. La alternancia lejos de eliminar esa plaga, la "democratizó". Por último, la ausencia de controles y transparencia en la gran mayoría de los estados es escandalosa y vergonzosa.
Me corrijo. Optar por cobrar más impuestos en ese contexto no es un error, es una felonía. Más aún cuando el PRI y el PRD pusieron el grito en el cielo ante la posibilidad de que este año se redujeran los más de 3 mil millones de pesos que irán a la partidocracia. ¿O deberíamos definirla, con más precisión, como felonocracia?
domingo, 25 de octubre de 2009
viernes, 23 de octubre de 2009
Depredadores
Juan Villoro
23 Oct. 09
El bostezo sirve para que los leones cacen en manada y los políticos en soledad. Pido paciencia para desarrollar esta teoría.
Hace poco le pregunté a Joselo Rangel, miembro de Café Tacvba, cuál es el sello de los nativos de Ciudad Satélite, periferia donde creció y de la que es orgulloso representante. Su respuesta fue significativa: "La principal diferencia es que a nosotros no nos da flojera ir ahí". Para los demás capitalinos, los desplazamientos son una tortura. Tengo la impresión de que en el futuro sólo los especialistas se arriesgarán a ir lejos.
Enamorado de lo nuevo, Gómez de la Serna escribió esta greguería: "El automóvil empolvado parece haber salido de las bodegas de la velocidad". Así son los coches de la Ciudad de México: juntan el polvo de los objetos detenidos. Nuestras avenidas son bodegas de la velocidad.
Si cruzar la calle es difícil, tomarla se ha vuelto una utopía, entre otras cosas porque ya está tomada (en cualquier sitio hay un plantón o un puesto de tamales). Esto ha limitado la participación política. Aunque sobran motivos para protestar, nos falta enjundia para ir por indignación a los lugares a los que tanto trabajo cuesta ir por necesidad.
"No podemos ser tan apáticos: ¡debemos salir a dar molestias!", propuso mi amigo Filiberto, a quien conocí en el Partido Mexicano de los Trabajadores. "El problema es que ya hay tantas molestias que nadie se va a fijar en las nuestras", respondió el escéptico Frank.
¿Qué hacer? La frase con la que Lenin bautizó un opúsculo destinado a movilizar conciencias volvió a nuestra mente.
La indiferencia es signo de derrota. No es ése el ánimo que detecto en las personas. Casi todas están indignadas, pero no se animan a formar un contingente por temor a no hallar el camino de regreso o a ser arrollados por un automovilista incapaz de comprender las causas sociales.
"¿Se van a quedar aquí aplastados? ¡Esto parece una sala de espera de la Tapo!", dijo Filiberto para humillarnos con nuestra indolencia: confundíamos el destino histórico con un autobús a Pachuca.
Nos habíamos reunido para analizar la situación del país. En otro tiempo, algunos de los participantes habían sido adeptos del maoísmo, la teología de la liberación, la corriente crítica del PRI, el eurocomunismo y otras esperanzas que no recuerdo. ¿Sólo el tráfico nos había desmovilizado o mostrábamos síntomas de apatía terminal?
Desconfiado de cualquier iniciativa que sea nuestra, Frank dijo: "el hombre es un animal de costumbres y la costumbre del mexicano es el fracaso". Esta opinión nos indignó. No podíamos permitir que nos atribuyera tamaño derrotismo. Haríamos algo y el primero en enterarse sería él. Lo insultamos y respondió, muy satisfecho: "¿Ya ven? El hombre es un animal. Sólo reacciona si lo incitan a competir". Esto le dio una idea a Filiberto: "Debemos capitalizar el instinto; el hombre es un depredador. ¡Esto no puede ser la Tapo!". Como estábamos en mi casa, el insistente comentario me pareció ofensivo para mis sillones. Vi a Filiberto con ojos de rencilla que malinterpretó como un gesto de solidaridad depredadora.
Nos habíamos juntado para buscar un motivo que nos hiciera salir a la calle. Compartimos el descontento por lo que pasa en el país, pero tenemos ideas muy diversas. Para ese momento, sólo sabíamos que éramos animales.
Llegó el turno de Fabrizio. Es un lector omnívoro y siempre tiene una cita que viene a cuento. Mostró la novela Aquí y ahora, del escritor uruguayo Pablo Casacuberta, y leyó este pasaje sugerente: "Sólo los animales de caza bostezan. No ocurre que el bostezo sea contagioso como efecto secundario y peculiar de una función más central, sino todo lo contrario. Justamente la utilidad principal del bostezo es ser contagioso, publicitar la idea de dormir y sincronizar el ciclo de sueño de la manada para facilitar las operaciones de caza".
Esto nos dio una idea desbocada que nos pareció magnífica: si lográbamos sincronizar nuestras energías, tomaríamos la calle. Debíamos unirnos en una siesta reparadora. Nos habíamos aburrido lo suficiente para que el método resultara revolucionario.
La primera en bostezar fue Gabriela. El efecto fue instantáneo. Todavía no éramos un contingente, pero ya empezábamos a ser una manada. Uniríamos nuestras reservas de entusiasmo para el ciclo de cacería.
De manera asombrosa, durante quince minutos dormitamos sin que eso fuera un desastre social.
Despejados por el sueño, nos dispusimos a poner nuestro instinto depredador al servicio del quehacer político. Filiberto lanzó una arenga sobre las causas que debíamos defender. Gabriela volvió a bostezar. Cuando el orador habló de "coadyuvar a la coyuntura inminente" ya todos dormitábamos. "¡Parecen diputados!", nos injurió.
El experimento de animalidad había fracasado. Los bostezos permiten sincronizar el sueño de la manada para cazar al mismo tiempo. El error del Filiberto fue hablar como político mexicano, ese depredador impune que duerme al resto de la manada para cazar en soledad.
23 Oct. 09
El bostezo sirve para que los leones cacen en manada y los políticos en soledad. Pido paciencia para desarrollar esta teoría.
Hace poco le pregunté a Joselo Rangel, miembro de Café Tacvba, cuál es el sello de los nativos de Ciudad Satélite, periferia donde creció y de la que es orgulloso representante. Su respuesta fue significativa: "La principal diferencia es que a nosotros no nos da flojera ir ahí". Para los demás capitalinos, los desplazamientos son una tortura. Tengo la impresión de que en el futuro sólo los especialistas se arriesgarán a ir lejos.
Enamorado de lo nuevo, Gómez de la Serna escribió esta greguería: "El automóvil empolvado parece haber salido de las bodegas de la velocidad". Así son los coches de la Ciudad de México: juntan el polvo de los objetos detenidos. Nuestras avenidas son bodegas de la velocidad.
Si cruzar la calle es difícil, tomarla se ha vuelto una utopía, entre otras cosas porque ya está tomada (en cualquier sitio hay un plantón o un puesto de tamales). Esto ha limitado la participación política. Aunque sobran motivos para protestar, nos falta enjundia para ir por indignación a los lugares a los que tanto trabajo cuesta ir por necesidad.
"No podemos ser tan apáticos: ¡debemos salir a dar molestias!", propuso mi amigo Filiberto, a quien conocí en el Partido Mexicano de los Trabajadores. "El problema es que ya hay tantas molestias que nadie se va a fijar en las nuestras", respondió el escéptico Frank.
¿Qué hacer? La frase con la que Lenin bautizó un opúsculo destinado a movilizar conciencias volvió a nuestra mente.
La indiferencia es signo de derrota. No es ése el ánimo que detecto en las personas. Casi todas están indignadas, pero no se animan a formar un contingente por temor a no hallar el camino de regreso o a ser arrollados por un automovilista incapaz de comprender las causas sociales.
"¿Se van a quedar aquí aplastados? ¡Esto parece una sala de espera de la Tapo!", dijo Filiberto para humillarnos con nuestra indolencia: confundíamos el destino histórico con un autobús a Pachuca.
Nos habíamos reunido para analizar la situación del país. En otro tiempo, algunos de los participantes habían sido adeptos del maoísmo, la teología de la liberación, la corriente crítica del PRI, el eurocomunismo y otras esperanzas que no recuerdo. ¿Sólo el tráfico nos había desmovilizado o mostrábamos síntomas de apatía terminal?
Desconfiado de cualquier iniciativa que sea nuestra, Frank dijo: "el hombre es un animal de costumbres y la costumbre del mexicano es el fracaso". Esta opinión nos indignó. No podíamos permitir que nos atribuyera tamaño derrotismo. Haríamos algo y el primero en enterarse sería él. Lo insultamos y respondió, muy satisfecho: "¿Ya ven? El hombre es un animal. Sólo reacciona si lo incitan a competir". Esto le dio una idea a Filiberto: "Debemos capitalizar el instinto; el hombre es un depredador. ¡Esto no puede ser la Tapo!". Como estábamos en mi casa, el insistente comentario me pareció ofensivo para mis sillones. Vi a Filiberto con ojos de rencilla que malinterpretó como un gesto de solidaridad depredadora.
Nos habíamos juntado para buscar un motivo que nos hiciera salir a la calle. Compartimos el descontento por lo que pasa en el país, pero tenemos ideas muy diversas. Para ese momento, sólo sabíamos que éramos animales.
Llegó el turno de Fabrizio. Es un lector omnívoro y siempre tiene una cita que viene a cuento. Mostró la novela Aquí y ahora, del escritor uruguayo Pablo Casacuberta, y leyó este pasaje sugerente: "Sólo los animales de caza bostezan. No ocurre que el bostezo sea contagioso como efecto secundario y peculiar de una función más central, sino todo lo contrario. Justamente la utilidad principal del bostezo es ser contagioso, publicitar la idea de dormir y sincronizar el ciclo de sueño de la manada para facilitar las operaciones de caza".
Esto nos dio una idea desbocada que nos pareció magnífica: si lográbamos sincronizar nuestras energías, tomaríamos la calle. Debíamos unirnos en una siesta reparadora. Nos habíamos aburrido lo suficiente para que el método resultara revolucionario.
La primera en bostezar fue Gabriela. El efecto fue instantáneo. Todavía no éramos un contingente, pero ya empezábamos a ser una manada. Uniríamos nuestras reservas de entusiasmo para el ciclo de cacería.
De manera asombrosa, durante quince minutos dormitamos sin que eso fuera un desastre social.
Despejados por el sueño, nos dispusimos a poner nuestro instinto depredador al servicio del quehacer político. Filiberto lanzó una arenga sobre las causas que debíamos defender. Gabriela volvió a bostezar. Cuando el orador habló de "coadyuvar a la coyuntura inminente" ya todos dormitábamos. "¡Parecen diputados!", nos injurió.
El experimento de animalidad había fracasado. Los bostezos permiten sincronizar el sueño de la manada para cazar al mismo tiempo. El error del Filiberto fue hablar como político mexicano, ese depredador impune que duerme al resto de la manada para cazar en soledad.
"Los solteros deberían pagar más impuestos. No es justo que algunos hombres sean más felices que los otros". Oscar Wilde
Los exentos
Sergio Sarmiento
A la enorme mayoría de los contribuyentes nos van a subir los impuestos para que el gobierno tenga más dinero para gastar. La medida no sólo nos costará dinero, sino que retrasará la recuperación económica del país.
No todos tienen que preocuparse, sin embargo. Nuestro sistema fiscal está lleno de tratos especiales que hacen que algunos paguen poco o nada. ¿Quiénes son estos privilegiados?
En primer lugar están las empresas de alimentos y medicinas. Gracias a la tasa cero de IVA, sus productos están exentos. Pero además el gobierno tiene obligación de devolverles el IVA que pagan a sus proveedores. Esto les da un ingreso extraordinario, libre de impuestos por supuesto.
Las empresas y personas que trabajan en la economía informal también están libres. No sólo no pagan impuestos o seguridad social sino que además suelen recibir de manera gratuita servicios, como la electricidad y el agua, que el resto de los mexicanos sí debemos cubrir. Millones de mexicanos no entregan recibos oficiales por sus servicios y productos y no declaran ingresos. Algunos son proveedores de servicios, como plomeros y mecánicos, pero otros son funcionarios y empleados que exigen gratificaciones para facilitar trámites o para realizar su trabajo.
Las empresas dedicadas a la agricultura, la silvicultura, la ganadería y la pesca pagan un impuesto reducido a través de un régimen simplificado. También las cooperativas y empresas de autotransportes. No se trata de campesinos que vivan en la pobreza, los cuales no tendrían que tributar por su bajo nivel de ingresos, sino grandes productores. Por si este privilegio no fuera suficiente, las empresas del campo tampoco cubren el más valioso y escaso de todos los recursos, el agua.
Los trabajadores que más ganan, los sindicalizados, especialmente los de las mayores empresas, tampoco pagan impuesto sobre una parte importante de su ingreso, las "prestaciones". Este término cubre muchos pagos en especie. La exención explica por qué los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro recibían más del 50 por ciento de su salario en despensas, créditos sin intereses, vales, electricidad gratuita y otras prestaciones. Los trabajadores que cobran en efectivo, los más pobres, deben cubrir un impuesto mayor.
Los inversores que obtienen ingresos a través de Bolsa, en acciones o renta fija, tampoco pagan impuesto. En cambio, los ahorros bancarios de los pobres son gravados brutalmente, aun cuando su rendimiento sea negativo.
Los sindicatos, los partidos políticos y la Iglesia no pagan impuesto sobre la renta. Los trabajadores del campo quedan exentos hasta por 40 salarios mínimos (65,760 pesos al mes en la zona A). Los autores, hasta por 20 salarios mínimos (32,880 pesos mensuales). Los altos funcionarios públicos no cubren nada por prestaciones que en realidad son ingresos, como choferes y vehículos para sus familias.
Los legisladores que nos están subiendo los impuestos tampoco pagan impuesto sobre buena parte de sus ingresos, los cuales esconden como gastos sin comprobación. Tienen además privilegios como pasajes semanales de avión que dejan remanentes en efectivo. A pesar de que la Suprema Corte determina que el generoso aguinaldo que reciben debe gravarse, los legisladores se aprovechan de su fuero para no pagar.
La mayoría de los mexicanos tendremos que pagar más impuestos a partir del 2010. Pero no nos preocupemos. Por lo menos algunos serán felices y sólo nos verán pagar a los demás.
Subir recaudación
El presidente Calderón y los diputados del PRI y el PAN quieren subirnos los impuestos para aumentar la recaudación. Pero el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) señala que de 2002 a 2008 subió la recaudación en un 37 por ciento real precisamente en un periodo en que el impuesto sobre la renta bajó de 35 a 28 por ciento.
www.sergiosarmiento.com
Sergio Sarmiento
A la enorme mayoría de los contribuyentes nos van a subir los impuestos para que el gobierno tenga más dinero para gastar. La medida no sólo nos costará dinero, sino que retrasará la recuperación económica del país.
No todos tienen que preocuparse, sin embargo. Nuestro sistema fiscal está lleno de tratos especiales que hacen que algunos paguen poco o nada. ¿Quiénes son estos privilegiados?
En primer lugar están las empresas de alimentos y medicinas. Gracias a la tasa cero de IVA, sus productos están exentos. Pero además el gobierno tiene obligación de devolverles el IVA que pagan a sus proveedores. Esto les da un ingreso extraordinario, libre de impuestos por supuesto.
Las empresas y personas que trabajan en la economía informal también están libres. No sólo no pagan impuestos o seguridad social sino que además suelen recibir de manera gratuita servicios, como la electricidad y el agua, que el resto de los mexicanos sí debemos cubrir. Millones de mexicanos no entregan recibos oficiales por sus servicios y productos y no declaran ingresos. Algunos son proveedores de servicios, como plomeros y mecánicos, pero otros son funcionarios y empleados que exigen gratificaciones para facilitar trámites o para realizar su trabajo.
Las empresas dedicadas a la agricultura, la silvicultura, la ganadería y la pesca pagan un impuesto reducido a través de un régimen simplificado. También las cooperativas y empresas de autotransportes. No se trata de campesinos que vivan en la pobreza, los cuales no tendrían que tributar por su bajo nivel de ingresos, sino grandes productores. Por si este privilegio no fuera suficiente, las empresas del campo tampoco cubren el más valioso y escaso de todos los recursos, el agua.
Los trabajadores que más ganan, los sindicalizados, especialmente los de las mayores empresas, tampoco pagan impuesto sobre una parte importante de su ingreso, las "prestaciones". Este término cubre muchos pagos en especie. La exención explica por qué los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro recibían más del 50 por ciento de su salario en despensas, créditos sin intereses, vales, electricidad gratuita y otras prestaciones. Los trabajadores que cobran en efectivo, los más pobres, deben cubrir un impuesto mayor.
Los inversores que obtienen ingresos a través de Bolsa, en acciones o renta fija, tampoco pagan impuesto. En cambio, los ahorros bancarios de los pobres son gravados brutalmente, aun cuando su rendimiento sea negativo.
Los sindicatos, los partidos políticos y la Iglesia no pagan impuesto sobre la renta. Los trabajadores del campo quedan exentos hasta por 40 salarios mínimos (65,760 pesos al mes en la zona A). Los autores, hasta por 20 salarios mínimos (32,880 pesos mensuales). Los altos funcionarios públicos no cubren nada por prestaciones que en realidad son ingresos, como choferes y vehículos para sus familias.
Los legisladores que nos están subiendo los impuestos tampoco pagan impuesto sobre buena parte de sus ingresos, los cuales esconden como gastos sin comprobación. Tienen además privilegios como pasajes semanales de avión que dejan remanentes en efectivo. A pesar de que la Suprema Corte determina que el generoso aguinaldo que reciben debe gravarse, los legisladores se aprovechan de su fuero para no pagar.
La mayoría de los mexicanos tendremos que pagar más impuestos a partir del 2010. Pero no nos preocupemos. Por lo menos algunos serán felices y sólo nos verán pagar a los demás.
Subir recaudación
El presidente Calderón y los diputados del PRI y el PAN quieren subirnos los impuestos para aumentar la recaudación. Pero el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) señala que de 2002 a 2008 subió la recaudación en un 37 por ciento real precisamente en un periodo en que el impuesto sobre la renta bajó de 35 a 28 por ciento.
www.sergiosarmiento.com
lunes, 19 de octubre de 2009
Huevos revueltos
Denise Dresser
La frase recurrente. El aplauso contundente. La locución vulgar pero que captura el sentir de muchos mexicanos en estos días sobre Felipe Calderón: "tiene huevos". Se escucha en los cafés, se oye en la calle, se lee en los blogs, se repite en las sobremesas. El reconocimiento a un Presidente que reemplaza la cautela con el coraje, que sacude el doblegamiento con la decisión, que sustituye la administración de la inercia con una medida -como la liquidación de Luz y Fuerza del Centro- capaz de remontarla. Sin duda el Presidente ha demostrado en días recientes la intención de combatir privilegios, confrontar cotos y desmantelar cuellos de botella que han retrasado la modernización de México. Ahora le falta hacerlo consistentemente. Ahora necesita enseñar que los cojones tan celebrados están bien puestos, y que los usará para enfrentar intereses atrincherados dondequiera que estén: tanto en la izquierda como en la derecha; tanto en el mundo sindical como en el ámbito empresarial. Porque si no lo hace, la confrontación con el Sindicato Mexicano de Electricistas terminará por ser una demostración de fuerza, más que un acto de buen gobierno. Y hay una diferencia.
Sí, hay una diferencia entre decisiones oportunistas que se toman para cambiar la correlación de fuerzas en favor del gobierno, y decisiones estratégicas que se toman para cambiar el balance de poder en favor de la ciudadanía. Hay una diferencia entre revivir el "Quinazo", e inaugurar un nuevo tipo de relación entre los sindicatos públicos, el gobierno y la sociedad. Hay una diferencia entre empujar medidas que fortalecen momentáneamente la popularidad presidencial, y empujar acciones que fomentan de manera coherente el crecimiento económico. Hasta el momento, Felipe Calderón ha optado por lo primero, pero no ha sido capaz de transmitir lo segundo. Ha mostrado -como se dice coloquialmente- "tener huevos", pero todavía son huevos revueltos o, en algunos casos, tibios.
El Presidente ha desplegado valor para cerrar una empresa ineficaz, pero no el suficiente como para impedir su simple absorción por parte de otro monopolio público con pocos incentivos para ofrecer un servicio mejor y más barato. El Presidente ha tenido arrojo para confrontar a un sindicato que su gobierno apapachó, pero no el suficiente como para explicar cuál será su posición ante otros sindicatos con prebendas similares. El Presidente ha demostrado valentía para denunciar los abusos cometidos en contra de los consumidores, pero le falta hablar de los que se dan en tantos otros sectores. El Presidente ha demostrado -por fin- la audacia para enarbolar la lucha contra los privilegios, pero le urge criticar los que gozan sus aliados en la élite empresarial.
Como el gobierno ha sido incapaz de crear una visión consistente sobre su actuación, aun las decisiones necesarias se vuelven blanco fácil para la crítica. Como el gobierno no ha logrado construir una narrativa anticorporativa, su lucha contra el SME aparece como un pleito contra la izquierda. Como el gobierno no ha buscado armar un frente antimonopólico, el llamado a fomentar la eficiencia liquidando Luz y Fuerza genera menos credibilidad de la que debería. Y por ello, aunque acciones como la de LyF se tomen en favor de la modernización son vistas como manotazos. Aunque la decisión sea técnicamente correcta, es percibida como políticamente discrecional. Ante la impericia del gobierno para explicar por qué hace lo que hace, actos legítimos de autoridad se vuelven tan sólo gestos de arbitrariedad.
La única manera de remediar la confusión conceptual y política en la cual se halla Felipe Calderón hoy es a través de la consistencia. A través de decisiones guiadas por el imperativo de denunciar privilegios y combatir ineficiencias e impedir abusos a los consumidores, de donde provengan. En los monopolios públicos y en los monopolios privados; en la Compañía de Luz y Fuerza y en Telmex; en el Sindicato Mexicano de Electricistas y en el Consejo Coordinador Empresarial; en la provisión del servicio eléctrico y en la provisión de servicios financieros; en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y en el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios; en las cúpulas sindicales que compran ranchos y en las cúpulas empresariales que evaden impuestos; entre los líderes charros que chantajean al gobierno y los oligarcas de la televisión que lo hacen también.
En pocas palabras, Felipe Calderón tendría que demostrar que la valentía desplegada no es una valentía selectiva. Tendría que convencer que el combate a los privilegios se llevará a cabo aun contra los de casa. Tendría que enseñar que está desmantelando al viejo régimen y no sólo liquidando a trabajadores políticamente incómodos. Si no vincula la audacia aplaudida con la visión auténticamente reformista, la oportunidad que ha abierto con la liquidación de Luz y Fuerza del Centro será una oportunidad desperdiciada. En lugar de preparar huevos bien cocidos, servirá tan sólo huevos mal revueltos.
La frase recurrente. El aplauso contundente. La locución vulgar pero que captura el sentir de muchos mexicanos en estos días sobre Felipe Calderón: "tiene huevos". Se escucha en los cafés, se oye en la calle, se lee en los blogs, se repite en las sobremesas. El reconocimiento a un Presidente que reemplaza la cautela con el coraje, que sacude el doblegamiento con la decisión, que sustituye la administración de la inercia con una medida -como la liquidación de Luz y Fuerza del Centro- capaz de remontarla. Sin duda el Presidente ha demostrado en días recientes la intención de combatir privilegios, confrontar cotos y desmantelar cuellos de botella que han retrasado la modernización de México. Ahora le falta hacerlo consistentemente. Ahora necesita enseñar que los cojones tan celebrados están bien puestos, y que los usará para enfrentar intereses atrincherados dondequiera que estén: tanto en la izquierda como en la derecha; tanto en el mundo sindical como en el ámbito empresarial. Porque si no lo hace, la confrontación con el Sindicato Mexicano de Electricistas terminará por ser una demostración de fuerza, más que un acto de buen gobierno. Y hay una diferencia.
Sí, hay una diferencia entre decisiones oportunistas que se toman para cambiar la correlación de fuerzas en favor del gobierno, y decisiones estratégicas que se toman para cambiar el balance de poder en favor de la ciudadanía. Hay una diferencia entre revivir el "Quinazo", e inaugurar un nuevo tipo de relación entre los sindicatos públicos, el gobierno y la sociedad. Hay una diferencia entre empujar medidas que fortalecen momentáneamente la popularidad presidencial, y empujar acciones que fomentan de manera coherente el crecimiento económico. Hasta el momento, Felipe Calderón ha optado por lo primero, pero no ha sido capaz de transmitir lo segundo. Ha mostrado -como se dice coloquialmente- "tener huevos", pero todavía son huevos revueltos o, en algunos casos, tibios.
El Presidente ha desplegado valor para cerrar una empresa ineficaz, pero no el suficiente como para impedir su simple absorción por parte de otro monopolio público con pocos incentivos para ofrecer un servicio mejor y más barato. El Presidente ha tenido arrojo para confrontar a un sindicato que su gobierno apapachó, pero no el suficiente como para explicar cuál será su posición ante otros sindicatos con prebendas similares. El Presidente ha demostrado valentía para denunciar los abusos cometidos en contra de los consumidores, pero le falta hablar de los que se dan en tantos otros sectores. El Presidente ha demostrado -por fin- la audacia para enarbolar la lucha contra los privilegios, pero le urge criticar los que gozan sus aliados en la élite empresarial.
Como el gobierno ha sido incapaz de crear una visión consistente sobre su actuación, aun las decisiones necesarias se vuelven blanco fácil para la crítica. Como el gobierno no ha logrado construir una narrativa anticorporativa, su lucha contra el SME aparece como un pleito contra la izquierda. Como el gobierno no ha buscado armar un frente antimonopólico, el llamado a fomentar la eficiencia liquidando Luz y Fuerza genera menos credibilidad de la que debería. Y por ello, aunque acciones como la de LyF se tomen en favor de la modernización son vistas como manotazos. Aunque la decisión sea técnicamente correcta, es percibida como políticamente discrecional. Ante la impericia del gobierno para explicar por qué hace lo que hace, actos legítimos de autoridad se vuelven tan sólo gestos de arbitrariedad.
La única manera de remediar la confusión conceptual y política en la cual se halla Felipe Calderón hoy es a través de la consistencia. A través de decisiones guiadas por el imperativo de denunciar privilegios y combatir ineficiencias e impedir abusos a los consumidores, de donde provengan. En los monopolios públicos y en los monopolios privados; en la Compañía de Luz y Fuerza y en Telmex; en el Sindicato Mexicano de Electricistas y en el Consejo Coordinador Empresarial; en la provisión del servicio eléctrico y en la provisión de servicios financieros; en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y en el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios; en las cúpulas sindicales que compran ranchos y en las cúpulas empresariales que evaden impuestos; entre los líderes charros que chantajean al gobierno y los oligarcas de la televisión que lo hacen también.
En pocas palabras, Felipe Calderón tendría que demostrar que la valentía desplegada no es una valentía selectiva. Tendría que convencer que el combate a los privilegios se llevará a cabo aun contra los de casa. Tendría que enseñar que está desmantelando al viejo régimen y no sólo liquidando a trabajadores políticamente incómodos. Si no vincula la audacia aplaudida con la visión auténticamente reformista, la oportunidad que ha abierto con la liquidación de Luz y Fuerza del Centro será una oportunidad desperdiciada. En lugar de preparar huevos bien cocidos, servirá tan sólo huevos mal revueltos.
domingo, 18 de octubre de 2009
Expediente de pretextos
Juan E. Pardinas
18 Oct. 09
Los argumentos para liquidar Luz y Fuerza del Centro guardaron polvo por demasiado tiempo. La decisión que se tomó el fin de semana pasado se pudo haber dado hace 15 años. Desde 1994, la causa del interés público hubiera justificado la decisión. Felipe Calderón tomó por los cuernos a un toro, que sus tres antecesores prefirieron capotear con los dineros del presupuesto. ¿Por qué es tan difícil tomar decisiones y promover cambios en nuestro país? Los problemas de México están muy bien diagnosticados. Los remedios están escritos y publicados. Sin embargo, las reformas necesarias se aplazan por décadas. Transformar a México es una misión con obstáculos gigantes. Algunos de estos escollos monumentales son un catálogo de mitos y pretextos que sirven para justificar la imposibilidad de emprender reformas. A continuación va un expediente incompleto de escusas para dejar todo igual.
El pretexto circunstancial: "No es el momento político adecuado". En el lenguaje de los panaderos esta justificación se traduce como "el horno no está para bollos". El momento político adecuado es un instante utópico donde los astros se alinean en una formación perfecta. Es un tiempo que jamás se conjuga en presente y siempre se observa brumoso en el futuro. La búsqueda del momento político ideal es la razón perfecta para heredar al siguiente sexenio los problemas que nos dejó el Presidente anterior.
El pretexto maximalista: "Si el Presidente ya fue por Luz y Fuerza, qué espera para ir sobre Elba Esther y Romero Deschamps". Algún sabio devoto afirmó que Dios inventó el tiempo para evitar que todo ocurra en un mismo instante. El camino más corto para incendiar el país sería enfrentar a las principales mafias sindicales durante un mismo otoño. Los usuarios del pretexto circunstancial jamás se atreven a tomar una decisión, mientras que los maximalistas quieren que todas las cruzadas se resuelvan en una mañana. La política es un oficio de administrar conflictos y circunstancias. Para ganar la guerra hay que saber escoger batallas. La ambición por cambiar todo de golpe acaba por dejar las cosas igual.
El pretexto condicionante: "Mi partido apoyará la decisión equis, pero antes mi adversario debe realizar la acción ye". Una periodista de radio pregunta al senador Manlio Fabio Beltrones su postura sobre la iniciativa del PAN para reducir al 50 por ciento el subsidio a los partidos políticos. El político priista responde que es una propuesta interesante, pero que antes el gobierno debe reducir el gasto corriente. Bajo ese prisma, el gobierno panista se convierte en el catalizador de los actos y omisiones de la oposición. La responsabilidad se transfiere y se diluye por medio del "sí, sólo si". A pesar de la crisis fiscal y del alza de impuestos, Beltrones y su partido no quieren renunciar a sus prerrogativas. Conclusión lógica: el culpable de este comportamiento del PRI es Felipe Calderón.
El pretexto post-68: "Todo ejercicio de la fuerza pública es un acto autoritario. En medio de las tinieblas y la obscuridad de la noche la Policía Federal asaltó las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro". Un sector importante de la sociedad mexicana percibe el uso de la fuerza pública como un abuso de autoridad. No hay matices ni distingos: se pone bajo una misma luz las brutalidades de la PFP en Atenco y el operativo con saldo blanco del fin de semana pasado. Si un uniformado comete una atrocidad se debe investigar y castigar, pero un gobierno sin capacidad de usar la fuerza pública es una autoridad inerme ante las presiones violentas que ejercen los grupos particulares.
La liquidación de Luz y Fuerza del Centro puede ser un episodio o un parteaguas del sexenio de Felipe Calderón. Será un episodio si el impulso por cambiar a México se agota en esta decisión y el país se estanca en un pantano de pretextos. Será un parteaguas si el Presidente aprovecha su capital político inédito para avanzar la agenda de reformas que está bajo el ámbito de su autoridad.
Juan Ernesto Pardinas es director de proyectos de finanzas públicas y gobierno en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Es doctor por la London School of Economics, tiene una maestría en Economía por la Universidad de Sophia en Tokio, Japón, y una Licenciatura en Ciencia Política por la UNAM.
18 Oct. 09
Los argumentos para liquidar Luz y Fuerza del Centro guardaron polvo por demasiado tiempo. La decisión que se tomó el fin de semana pasado se pudo haber dado hace 15 años. Desde 1994, la causa del interés público hubiera justificado la decisión. Felipe Calderón tomó por los cuernos a un toro, que sus tres antecesores prefirieron capotear con los dineros del presupuesto. ¿Por qué es tan difícil tomar decisiones y promover cambios en nuestro país? Los problemas de México están muy bien diagnosticados. Los remedios están escritos y publicados. Sin embargo, las reformas necesarias se aplazan por décadas. Transformar a México es una misión con obstáculos gigantes. Algunos de estos escollos monumentales son un catálogo de mitos y pretextos que sirven para justificar la imposibilidad de emprender reformas. A continuación va un expediente incompleto de escusas para dejar todo igual.
El pretexto circunstancial: "No es el momento político adecuado". En el lenguaje de los panaderos esta justificación se traduce como "el horno no está para bollos". El momento político adecuado es un instante utópico donde los astros se alinean en una formación perfecta. Es un tiempo que jamás se conjuga en presente y siempre se observa brumoso en el futuro. La búsqueda del momento político ideal es la razón perfecta para heredar al siguiente sexenio los problemas que nos dejó el Presidente anterior.
El pretexto maximalista: "Si el Presidente ya fue por Luz y Fuerza, qué espera para ir sobre Elba Esther y Romero Deschamps". Algún sabio devoto afirmó que Dios inventó el tiempo para evitar que todo ocurra en un mismo instante. El camino más corto para incendiar el país sería enfrentar a las principales mafias sindicales durante un mismo otoño. Los usuarios del pretexto circunstancial jamás se atreven a tomar una decisión, mientras que los maximalistas quieren que todas las cruzadas se resuelvan en una mañana. La política es un oficio de administrar conflictos y circunstancias. Para ganar la guerra hay que saber escoger batallas. La ambición por cambiar todo de golpe acaba por dejar las cosas igual.
El pretexto condicionante: "Mi partido apoyará la decisión equis, pero antes mi adversario debe realizar la acción ye". Una periodista de radio pregunta al senador Manlio Fabio Beltrones su postura sobre la iniciativa del PAN para reducir al 50 por ciento el subsidio a los partidos políticos. El político priista responde que es una propuesta interesante, pero que antes el gobierno debe reducir el gasto corriente. Bajo ese prisma, el gobierno panista se convierte en el catalizador de los actos y omisiones de la oposición. La responsabilidad se transfiere y se diluye por medio del "sí, sólo si". A pesar de la crisis fiscal y del alza de impuestos, Beltrones y su partido no quieren renunciar a sus prerrogativas. Conclusión lógica: el culpable de este comportamiento del PRI es Felipe Calderón.
El pretexto post-68: "Todo ejercicio de la fuerza pública es un acto autoritario. En medio de las tinieblas y la obscuridad de la noche la Policía Federal asaltó las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro". Un sector importante de la sociedad mexicana percibe el uso de la fuerza pública como un abuso de autoridad. No hay matices ni distingos: se pone bajo una misma luz las brutalidades de la PFP en Atenco y el operativo con saldo blanco del fin de semana pasado. Si un uniformado comete una atrocidad se debe investigar y castigar, pero un gobierno sin capacidad de usar la fuerza pública es una autoridad inerme ante las presiones violentas que ejercen los grupos particulares.
La liquidación de Luz y Fuerza del Centro puede ser un episodio o un parteaguas del sexenio de Felipe Calderón. Será un episodio si el impulso por cambiar a México se agota en esta decisión y el país se estanca en un pantano de pretextos. Será un parteaguas si el Presidente aprovecha su capital político inédito para avanzar la agenda de reformas que está bajo el ámbito de su autoridad.
Juan Ernesto Pardinas es director de proyectos de finanzas públicas y gobierno en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). Es doctor por la London School of Economics, tiene una maestría en Economía por la Universidad de Sophia en Tokio, Japón, y una Licenciatura en Ciencia Política por la UNAM.
The LyFC Matrix
Leo este post del Chako y no puedo dejar de relacionarlo con LyFC...
"The Matrix is a system, Neo. That system is our enemy. But when you’re inside, you look around, what do you see? Businessmen, teachers, lawyers, carpenters. The very minds of the people we are trying to save. But until we do, these people are still a part of that system and that makes them our enemy. You have to understand, most of these people are not ready to be unplugged. And many of them are so inured, so hopelessly dependent on the system, that they will fight to protect it."
- Morpheus. The Matrix.
"The Matrix is a system, Neo. That system is our enemy. But when you’re inside, you look around, what do you see? Businessmen, teachers, lawyers, carpenters. The very minds of the people we are trying to save. But until we do, these people are still a part of that system and that makes them our enemy. You have to understand, most of these people are not ready to be unplugged. And many of them are so inured, so hopelessly dependent on the system, that they will fight to protect it."
- Morpheus. The Matrix.
viernes, 16 de octubre de 2009
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Juan Villoro
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jueves, 15 de octubre de 2009
Por qué defender al SME
Carlos Elizondo Mayer-Serra
15 Oct. 09
Hay cuatro razones para que usted defienda a LyFC y sobre todo a su sindicato, el SME, el dueño real de la empresa extinta el fin de semana pasado. Una, su oposición por principio al Presidente. Lo que haga Calderón es criticable y sospechoso. Los adversarios de Calderón son, por definición, aliados del sindicato. Dos, usted recibe dinero, apoyo político de algún tipo o energía eléctrica gratuita a través de un diablito tolerado o vendido por el SME. Tres, usted tiene acceso al gimnasio de 100 millones de pesos inaugurado por el SME hace una semana o recibe alguno de sus privilegios, como retirarse a los 30 años de servicio, sin importar la edad que tenga. Tal era el caso de su líder, Martín Esparza, quien inició labores en la empresa a los 15 años de edad, la plaza se heredaba o se conseguía con el apoyo de familiares miembros del SME. Cuatro, usted es parte de un sindicato con ese tipo de abusos contra el contribuyente y cree será el siguiente en ser disciplinado.
Si no se encuentra usted dentro de las anteriores causales es absurdo no apoyar la medida del gobierno de Calderón, salvo preguntarse por qué no lo hizo en marzo del 2008 cuando se renegoció el contrato colectivo. El gobierno, desde hace décadas, para evitar problemas, fue avalando los excesos. Total, la cuenta parecía pagable y no era su dinero. Con todo, siempre es mejor más tarde que nunca.
Los números hablan por sí solos. Los 43 mil 720 trabajadores serán sustituidos por unos 10 mil de la CFE, que sin ser modelo de eficiencia, lo es mucho más que LyFC. Para mantener ese exceso de personal y sus generosas pensiones, dada la joven edad de retiro, tuvimos los contribuyentes que darles este año 41 mil 945 millones de pesos, más que el presupuesto combinado de la UNAM, el IPN y la UAM.
En otros países una empresa como ésta, en la zona más privilegiada para dotar del servicio eléctrico a sus habitantes dado su ingreso y su concentración, ya sea pública o privada, gana dinero. Acá la subsidiábamos. Estos recursos fiscales han costado empleos en otros lados, por los impuestos de más que tenemos que pagar y que castigan el consumo y la inversión de un conjunto de contribuyentes. O por ponerlo por el lado del gasto, sin este injustificable exceso que ha sido LyFC podríamos haber duplicado la oferta educativa federal en la Ciudad de México, con los consiguientes empleos adicionales, sin aumentar un centavo los impuestos. Sólo la UNAM tiene más de 38 mil trabajadores, entre personal administrativo y académicos de tiempo completo.
Un país que tolera una empresa organizada en torno de un sindicato que le extrae recursos y que, como no puede quebrar luego exprime al fisco, no puede pretender ser serio ni crecer a tasas más elevadas. Por supuesto que hay muchos otros excesos, y el gobierno deberá también enfrentarlos. Sin embargo, bajo cualquier indicador LyFC y el SME eran el peor de los abusos. Además, en términos operativos era relativamente fácil cubrir el servicio con la otra empresa del Estado, como lo estamos viendo, sin problemas mayores en el suministro de electricidad y también es pagable liquidar conforme a la ley y al propio contrato colectivo a todos los trabajadores afectados.
Con esta decisión, finalmente el Estado recupera la rectoría sobre el sector. Se trata de una segunda nacionalización del sector, dado que LyFC estaba privatizada a favor del SME. Con la decisión de darle la tarea a la CFE, no sólo se cumple con el objetivo inicial de la nacionalización de la industria en 1960, sino que se revierte una de las más oportunistas decisiones de Salinas, quien detuvo el proceso de liquidación de LyFC porque el SME, con ese talento que tuvo para maximizar la exprimida de recursos al fisco, fue el primer sindicato que le dio a Salinas su apoyo después de su controversial y disputada elección. Con ello, el SME ganó 20 años más de explotación al contribuyente.
Queríamos recortes del gasto más de fondo. Por supuesto que a alguien le duelen, pero acá está uno importante. Ahora el gobierno deberá disminuir sus pretensiones recaudatorias.
Con su extinción, ganamos los contribuyentes. Sin embargo, veremos por varias semanas hasta dónde pueden llegar los afectados por la medida. El SME, como lo ha dicho ya sin pudores, va a tratar por todos los medios de recuperar su empresa y son muchos quienes tienen razones para apoyarlos, mientras que los ganadores con este tipo de medida no solemos salir a la calle a apoyar la decisión.
elizondoms@yahoo.com.mx
Es doctor y maestro en Ciencia Política por la Universidad de Oxford, Reino Unido. De 1991 a 2004 se desempeñó como profesor-investigador titular del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Desde 1995 y hasta su nombramiento como Representante Permanente de México ante la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en mayo de 2004, fue Director General del CIDE. Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores desde 1991
15 Oct. 09
Hay cuatro razones para que usted defienda a LyFC y sobre todo a su sindicato, el SME, el dueño real de la empresa extinta el fin de semana pasado. Una, su oposición por principio al Presidente. Lo que haga Calderón es criticable y sospechoso. Los adversarios de Calderón son, por definición, aliados del sindicato. Dos, usted recibe dinero, apoyo político de algún tipo o energía eléctrica gratuita a través de un diablito tolerado o vendido por el SME. Tres, usted tiene acceso al gimnasio de 100 millones de pesos inaugurado por el SME hace una semana o recibe alguno de sus privilegios, como retirarse a los 30 años de servicio, sin importar la edad que tenga. Tal era el caso de su líder, Martín Esparza, quien inició labores en la empresa a los 15 años de edad, la plaza se heredaba o se conseguía con el apoyo de familiares miembros del SME. Cuatro, usted es parte de un sindicato con ese tipo de abusos contra el contribuyente y cree será el siguiente en ser disciplinado.
Si no se encuentra usted dentro de las anteriores causales es absurdo no apoyar la medida del gobierno de Calderón, salvo preguntarse por qué no lo hizo en marzo del 2008 cuando se renegoció el contrato colectivo. El gobierno, desde hace décadas, para evitar problemas, fue avalando los excesos. Total, la cuenta parecía pagable y no era su dinero. Con todo, siempre es mejor más tarde que nunca.
Los números hablan por sí solos. Los 43 mil 720 trabajadores serán sustituidos por unos 10 mil de la CFE, que sin ser modelo de eficiencia, lo es mucho más que LyFC. Para mantener ese exceso de personal y sus generosas pensiones, dada la joven edad de retiro, tuvimos los contribuyentes que darles este año 41 mil 945 millones de pesos, más que el presupuesto combinado de la UNAM, el IPN y la UAM.
En otros países una empresa como ésta, en la zona más privilegiada para dotar del servicio eléctrico a sus habitantes dado su ingreso y su concentración, ya sea pública o privada, gana dinero. Acá la subsidiábamos. Estos recursos fiscales han costado empleos en otros lados, por los impuestos de más que tenemos que pagar y que castigan el consumo y la inversión de un conjunto de contribuyentes. O por ponerlo por el lado del gasto, sin este injustificable exceso que ha sido LyFC podríamos haber duplicado la oferta educativa federal en la Ciudad de México, con los consiguientes empleos adicionales, sin aumentar un centavo los impuestos. Sólo la UNAM tiene más de 38 mil trabajadores, entre personal administrativo y académicos de tiempo completo.
Un país que tolera una empresa organizada en torno de un sindicato que le extrae recursos y que, como no puede quebrar luego exprime al fisco, no puede pretender ser serio ni crecer a tasas más elevadas. Por supuesto que hay muchos otros excesos, y el gobierno deberá también enfrentarlos. Sin embargo, bajo cualquier indicador LyFC y el SME eran el peor de los abusos. Además, en términos operativos era relativamente fácil cubrir el servicio con la otra empresa del Estado, como lo estamos viendo, sin problemas mayores en el suministro de electricidad y también es pagable liquidar conforme a la ley y al propio contrato colectivo a todos los trabajadores afectados.
Con esta decisión, finalmente el Estado recupera la rectoría sobre el sector. Se trata de una segunda nacionalización del sector, dado que LyFC estaba privatizada a favor del SME. Con la decisión de darle la tarea a la CFE, no sólo se cumple con el objetivo inicial de la nacionalización de la industria en 1960, sino que se revierte una de las más oportunistas decisiones de Salinas, quien detuvo el proceso de liquidación de LyFC porque el SME, con ese talento que tuvo para maximizar la exprimida de recursos al fisco, fue el primer sindicato que le dio a Salinas su apoyo después de su controversial y disputada elección. Con ello, el SME ganó 20 años más de explotación al contribuyente.
Queríamos recortes del gasto más de fondo. Por supuesto que a alguien le duelen, pero acá está uno importante. Ahora el gobierno deberá disminuir sus pretensiones recaudatorias.
Con su extinción, ganamos los contribuyentes. Sin embargo, veremos por varias semanas hasta dónde pueden llegar los afectados por la medida. El SME, como lo ha dicho ya sin pudores, va a tratar por todos los medios de recuperar su empresa y son muchos quienes tienen razones para apoyarlos, mientras que los ganadores con este tipo de medida no solemos salir a la calle a apoyar la decisión.
elizondoms@yahoo.com.mx
Es doctor y maestro en Ciencia Política por la Universidad de Oxford, Reino Unido. De 1991 a 2004 se desempeñó como profesor-investigador titular del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Desde 1995 y hasta su nombramiento como Representante Permanente de México ante la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en mayo de 2004, fue Director General del CIDE. Forma parte del Sistema Nacional de Investigadores desde 1991
Dinero sindical y fistoles de oro
Dinero sindical
Por Sergio Sarmiento
"Sigue el dinero": Garganta profunda, Watergate
En la última renegociación de su contrato colectivo de trabajo, el Sindicato Mexicano de Electricistas pidió a Luz y Fuerza del Centro 160 millones de pesos "para gastos de revisión", los cuales servían para llevar a cabo una "asamblea legislativa" de los trabajadores. La empresa sólo entregó 115 millones de pesos. La asamblea se llevó a cabo con 1,300 trabajadores, de los 44 mil que tenía la empresa. Esto significa que la asamblea le costó al sindicato 88,461.54 pesos por cada trabajador que asistió.
Esta información la dio a conocer ayer el secretario de Trabajo, Javier Lozano, en una conferencia de prensa. Los 115 millones de pesos, señaló, "fueron entregados a los dirigentes del sindicato sin ningún tipo de transparencia y sin saber a dónde fueron a dar". Cuando se hacían revisiones salariales, según el secretario Lozano, también se hacían peticiones especiales; para ellas se otorgaron 35 millones de pesos en 2008, 30 millones en 2007 y 75 millones en 2006. Nadie parece saber cómo se usó este dinero.
No es el SME, sin embargo, el único sindicato en que los líderes manejan de manera discrecional el dinero de los trabajadores. Bajo el pretexto de la "autonomía sindical", la mayoría de las organizaciones obreras de nuestro país han mantenido siempre en secreto sus finanzas. Ni los trabajadores ni ninguna autoridad se enteran de lo que se hace con las cuotas de los trabajadores, ni mucho menos con el dinero adicional que constantemente los líderes piden a los patrones.
Ni siquiera Hacienda puede meterse a revisar los ingresos de los sindicatos ya que no pagan impuestos. Lo anterior no solamente es injusto para los contribuyentes sino que da mayores libertades a los líderes para manejar el dinero a discreción.
Todos los conflictos sindicales tienen como explicación real el dinero. Los sindicatos son negocios que los líderes cuidan con mucho cuidado. El conflicto en el sindicato minero es también un asunto de dinero. Un fideicomiso bancario creado para los mineros de Cananea fue tomado por el sindicato de Napoleón Gómez Urrutia con el argumento de que sólo el sindicato puede manejar el dinero de los trabajadores. Esta apropiación es el origen de los procesos legales que actualmente enfrenta el líder exiliado en Vancouver, Canadá.
La situación existe porque los legisladores la han permitido. Son ellos los que han dado a los sindicatos un trato fiscal especial y los que han creado un concepto de autonomía sindical que permite que los líderes se eternicen en los cargos de mando y manejen a discreción el dinero de los trabajadores.
Uno puede entender que los líderes sindicales defiendan el sistema que los ha hecho ricos y poderosos. Estos dirigentes nunca aceptarán que los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro reciban una indemnización, por generosa que sea, para dar por terminada su relación laboral porque su negocio es el sindicato, el cual desaparecería si el gobierno logra la extinción de Luz y Fuerza.
Lo que sorprende, sin embargo, es que los partidos y activistas de izquierda se hayan unido a un movimiento que busca defender los privilegios de unos cuantos ante los derechos de millones, los mexicanos, que somos los verdaderos propietarios de Luz y Fuerza y de las demás empresas paraestatales. En algún lado se les perdió la izquierda a estos grupos y se volvieron simplemente corporativistas. Al hacerlo, sin embargo, están protegiendo un sistema que ha explotado a los trabajadores para enriquecer a los líderes sindicales.
Fistoles de oro
Me parece bien que los diputados estén revisando los gastos de la Cámara. Eliminarán, por ejemplo, los gastos de alimentación de las comisiones, que ascendían a 35 millones de pesos en el año. También cambiarán los fistoles de oro que usan por unos de latón, con lo que ahorrarán 2 millones de pesos al año. ¿Cuánto? ¿Pagábamos los contribuyentes 2 millones de pesos por los fistoles de los diputados?
www.sergiosarmiento.com
Por Sergio Sarmiento
"Sigue el dinero": Garganta profunda, Watergate
En la última renegociación de su contrato colectivo de trabajo, el Sindicato Mexicano de Electricistas pidió a Luz y Fuerza del Centro 160 millones de pesos "para gastos de revisión", los cuales servían para llevar a cabo una "asamblea legislativa" de los trabajadores. La empresa sólo entregó 115 millones de pesos. La asamblea se llevó a cabo con 1,300 trabajadores, de los 44 mil que tenía la empresa. Esto significa que la asamblea le costó al sindicato 88,461.54 pesos por cada trabajador que asistió.
Esta información la dio a conocer ayer el secretario de Trabajo, Javier Lozano, en una conferencia de prensa. Los 115 millones de pesos, señaló, "fueron entregados a los dirigentes del sindicato sin ningún tipo de transparencia y sin saber a dónde fueron a dar". Cuando se hacían revisiones salariales, según el secretario Lozano, también se hacían peticiones especiales; para ellas se otorgaron 35 millones de pesos en 2008, 30 millones en 2007 y 75 millones en 2006. Nadie parece saber cómo se usó este dinero.
No es el SME, sin embargo, el único sindicato en que los líderes manejan de manera discrecional el dinero de los trabajadores. Bajo el pretexto de la "autonomía sindical", la mayoría de las organizaciones obreras de nuestro país han mantenido siempre en secreto sus finanzas. Ni los trabajadores ni ninguna autoridad se enteran de lo que se hace con las cuotas de los trabajadores, ni mucho menos con el dinero adicional que constantemente los líderes piden a los patrones.
Ni siquiera Hacienda puede meterse a revisar los ingresos de los sindicatos ya que no pagan impuestos. Lo anterior no solamente es injusto para los contribuyentes sino que da mayores libertades a los líderes para manejar el dinero a discreción.
Todos los conflictos sindicales tienen como explicación real el dinero. Los sindicatos son negocios que los líderes cuidan con mucho cuidado. El conflicto en el sindicato minero es también un asunto de dinero. Un fideicomiso bancario creado para los mineros de Cananea fue tomado por el sindicato de Napoleón Gómez Urrutia con el argumento de que sólo el sindicato puede manejar el dinero de los trabajadores. Esta apropiación es el origen de los procesos legales que actualmente enfrenta el líder exiliado en Vancouver, Canadá.
La situación existe porque los legisladores la han permitido. Son ellos los que han dado a los sindicatos un trato fiscal especial y los que han creado un concepto de autonomía sindical que permite que los líderes se eternicen en los cargos de mando y manejen a discreción el dinero de los trabajadores.
Uno puede entender que los líderes sindicales defiendan el sistema que los ha hecho ricos y poderosos. Estos dirigentes nunca aceptarán que los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro reciban una indemnización, por generosa que sea, para dar por terminada su relación laboral porque su negocio es el sindicato, el cual desaparecería si el gobierno logra la extinción de Luz y Fuerza.
Lo que sorprende, sin embargo, es que los partidos y activistas de izquierda se hayan unido a un movimiento que busca defender los privilegios de unos cuantos ante los derechos de millones, los mexicanos, que somos los verdaderos propietarios de Luz y Fuerza y de las demás empresas paraestatales. En algún lado se les perdió la izquierda a estos grupos y se volvieron simplemente corporativistas. Al hacerlo, sin embargo, están protegiendo un sistema que ha explotado a los trabajadores para enriquecer a los líderes sindicales.
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Me parece bien que los diputados estén revisando los gastos de la Cámara. Eliminarán, por ejemplo, los gastos de alimentación de las comisiones, que ascendían a 35 millones de pesos en el año. También cambiarán los fistoles de oro que usan por unos de latón, con lo que ahorrarán 2 millones de pesos al año. ¿Cuánto? ¿Pagábamos los contribuyentes 2 millones de pesos por los fistoles de los diputados?
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miércoles, 14 de octubre de 2009
Venta de plazas
Por Sergio Sarmiento
"En un sistema burocrático, el trabajo sin utilidad desplaza al trabajo útil".
Milton Friedman
"No es justo. No se vale. La plaza me costó 40 mil pesos. Y ahora me quieren dar 80 mil pesos de indemnización". La queja es una de las muchas que he escuchado sobre la decisión del Ejecutivo de liquidar a Luz y Fuerza del Centro y eliminar un contrato colectivo extraordinariamente costoso para los mexicanos, los verdaderos dueños de la empresa.
Luz y Fuerza del Centro no era, no es, la única paraestatal en que se venden las plazas sindicales. El problema ha sido endémico en las dependencias del Estado mexicano. Una razón es que el paquete total de remuneración, que incluye prestaciones y jubilación, supera con mucho lo que pueden ofrecer las empresas privadas, mientras que la carga de trabajo es usualmente inferior. La otra, el monopolio de los líderes sindicales o los políticos sobre las contrataciones.
Daniel García, un trabajador de Salamanca, Guanajuato, me escribe y explica que en el 2008 fue liquidado junto con otros compañeros de una empresa privada que, en medio de la crisis, buscaba mantener su competitividad. "Como en toda pérdida, la del empleo lleva consigo un proceso de luto que hay que superar".
En Salamanca este hombre debe tratar con empleados de la Comisión Federal de Electricidad y Pemex que "cándidamente platican de sus prestaciones, sus usos y costumbres, que incluyen la herencia de plazas para la familia, jubilaciones a los 30 años (con lo que usualmente viven más tiempo pensionados que el tiempo trabajado), bonos por asistencia al trabajo, gasolina o electricidad gratis, etc., [lo cual] deja una congoja en un ex empleado de empresa privada que ha pagado sus impuestos puntualmente".
Desde hace décadas se han venido forjando dos regímenes laborales distintos en nuestro país. Uno se aplica a los trabajadores de empresas privadas, que tienen que esforzarse en el empleo, reciben prestaciones de ley, se jubilan a los 65 años con una fracción de su sueldo y pueden perder el empleo en tiempos de dificultad. Otro es el de los trabajadores del sector público, que tienen prestaciones excepcionales, pueden negarse a hacer ciertas labores que no están en su descripción de puesto, a veces no tienen nada que hacer porque trabajan en empresas con exceso de personal o porque su responsabilidad ya no existe, no pueden ser despedidos y se jubilan con pensiones superiores a sus sueldos a los 55 años de edad en promedio.
El trato especial es producto del hecho que los dueños de las empresas y entidades gubernamentales, los ciudadanos mexicanos, no tenemos posibilidad de ejercer un control real sobre ellas. Los sindicatos y funcionarios, a través de un perverso proceso de privatización, se han convertido en usufructuarios.
El surgimiento de un mercado negro de plazas es natural en estas condiciones. Si bien los sueldos del sector público suelen ser inferiores a los de las grandes empresas privadas, aunque superiores a los de las pequeñas y medianas, la diferencia en condiciones hace que valga la pena refugiarse en él.
Una de las grandes ventajas de los empleos gubernamentales es la confianza de que, aun cuando uno no haga nada, podrá conservarlo hasta la jubilación. Esta certeza se pone en tela de juicio por el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro. Con razón los políticos y líderes sindicales que se han beneficiado de las condiciones especiales de trabajo en el sector público están tan decididos a impedir que la medida prospere. No se preocupan de los intereses de los verdaderos dueños de la empresa, el pueblo de México, sino sólo de su beneficio personal.
Apagones
Los apagones han sido demasiado numerosos y prolongados para adjudicárselos simplemente a la lluvia. Sólo dos explicaciones se vienen a la mente: dificultades para que los 3,500 trabajadores de la CFE que han reemplazado a los 44 mil de LyFC manejen el sistema de electricidad del valle de México o actos de sabotaje.
www.sergiosarmiento.com
"En un sistema burocrático, el trabajo sin utilidad desplaza al trabajo útil".
Milton Friedman
"No es justo. No se vale. La plaza me costó 40 mil pesos. Y ahora me quieren dar 80 mil pesos de indemnización". La queja es una de las muchas que he escuchado sobre la decisión del Ejecutivo de liquidar a Luz y Fuerza del Centro y eliminar un contrato colectivo extraordinariamente costoso para los mexicanos, los verdaderos dueños de la empresa.
Luz y Fuerza del Centro no era, no es, la única paraestatal en que se venden las plazas sindicales. El problema ha sido endémico en las dependencias del Estado mexicano. Una razón es que el paquete total de remuneración, que incluye prestaciones y jubilación, supera con mucho lo que pueden ofrecer las empresas privadas, mientras que la carga de trabajo es usualmente inferior. La otra, el monopolio de los líderes sindicales o los políticos sobre las contrataciones.
Daniel García, un trabajador de Salamanca, Guanajuato, me escribe y explica que en el 2008 fue liquidado junto con otros compañeros de una empresa privada que, en medio de la crisis, buscaba mantener su competitividad. "Como en toda pérdida, la del empleo lleva consigo un proceso de luto que hay que superar".
En Salamanca este hombre debe tratar con empleados de la Comisión Federal de Electricidad y Pemex que "cándidamente platican de sus prestaciones, sus usos y costumbres, que incluyen la herencia de plazas para la familia, jubilaciones a los 30 años (con lo que usualmente viven más tiempo pensionados que el tiempo trabajado), bonos por asistencia al trabajo, gasolina o electricidad gratis, etc., [lo cual] deja una congoja en un ex empleado de empresa privada que ha pagado sus impuestos puntualmente".
Desde hace décadas se han venido forjando dos regímenes laborales distintos en nuestro país. Uno se aplica a los trabajadores de empresas privadas, que tienen que esforzarse en el empleo, reciben prestaciones de ley, se jubilan a los 65 años con una fracción de su sueldo y pueden perder el empleo en tiempos de dificultad. Otro es el de los trabajadores del sector público, que tienen prestaciones excepcionales, pueden negarse a hacer ciertas labores que no están en su descripción de puesto, a veces no tienen nada que hacer porque trabajan en empresas con exceso de personal o porque su responsabilidad ya no existe, no pueden ser despedidos y se jubilan con pensiones superiores a sus sueldos a los 55 años de edad en promedio.
El trato especial es producto del hecho que los dueños de las empresas y entidades gubernamentales, los ciudadanos mexicanos, no tenemos posibilidad de ejercer un control real sobre ellas. Los sindicatos y funcionarios, a través de un perverso proceso de privatización, se han convertido en usufructuarios.
El surgimiento de un mercado negro de plazas es natural en estas condiciones. Si bien los sueldos del sector público suelen ser inferiores a los de las grandes empresas privadas, aunque superiores a los de las pequeñas y medianas, la diferencia en condiciones hace que valga la pena refugiarse en él.
Una de las grandes ventajas de los empleos gubernamentales es la confianza de que, aun cuando uno no haga nada, podrá conservarlo hasta la jubilación. Esta certeza se pone en tela de juicio por el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro. Con razón los políticos y líderes sindicales que se han beneficiado de las condiciones especiales de trabajo en el sector público están tan decididos a impedir que la medida prospere. No se preocupan de los intereses de los verdaderos dueños de la empresa, el pueblo de México, sino sólo de su beneficio personal.
Apagones
Los apagones han sido demasiado numerosos y prolongados para adjudicárselos simplemente a la lluvia. Sólo dos explicaciones se vienen a la mente: dificultades para que los 3,500 trabajadores de la CFE que han reemplazado a los 44 mil de LyFC manejen el sistema de electricidad del valle de México o actos de sabotaje.
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martes, 13 de octubre de 2009
Mano peluda
JAQUE MATE
Sergio Sarmiento
13 Oct. 09
"Si se analiza lo que está ocurriendo con Luz y Fuerza del Centro, ahí está metida la mano peluda de Carlos Salinas de Gortari".
Andrés Manuel López Obrador
Curiosa la reacción del "presidente legítimo" de México al declarar que detrás de la decisión de liquidar a Luz y Fuerza del Centro se encuentra "la mano peluda" de Carlos Salinas de Gortari. La verdad es que si alguien hizo una alianza con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), al grado de que en 1994 salvó a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro de la liquidación, fue el entonces presidente Salinas de Gortari.
Salinas nunca tuvo reparos como Presidente para intervenir en los asuntos internos de los sindicatos. Muy sonada fue su decisión de detener a Joaquín Hernández Galicia, La Quina, el 10 de enero de 1989, por supuesta posesión de armas de uso exclusivo del Ejército. En la acción apareció muerto en condiciones sospechosas un agente del Ministerio Público federal. A La Quina se le acusó también de su muerte.
Los rumores populares atribuyeron la acción de Salinas contra La Quina a un aparente apoyo del sindicato petrolero a Cuauhtémoc Cárdenas en la elección presidencial de 1988. El hecho de que el sindicato petrolero había acumulado un enorme y abusivo poder, hizo que la acción fuera muy aplaudida. Con la detención de La Quina, sin embargo, Carlos Romero Deschamps tomó el control del sindicato, sin que hasta la fecha lo haya soltado. Muchas de las prácticas corruptas que se atribuían entonces a La Quina, y a quienes dominaban el sindicato en su representación, como Salvador Barragán Camacho, se mantienen después de 21 años.
También en 1989 Carlos Jonguitud Barrios fue desplazado por Salinas de su posición como secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. El entonces Presidente reemplazó a Jonguitud por Elba Esther Gordillo, quien desde entonces ha mantenido también el control del SNTE.
En cambio, debido a que desde un principio lo apoyó en su búsqueda de la Presidencia, Salinas le dio al SME un trato de privilegio. En varias ocasiones acudió a las reuniones de la agrupación, que en ese entonces encabezaba Jorge Sánchez; pero el mayor gesto de apoyo lo ofreció casi al final de su sexenio, cuando anuló el proceso de la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.
La empresa había sido colocada en liquidación en 1974 por el presidente Luis Echeverría, quien quería que fuera absorbida por la Comisión Federal de Electricidad. La resistencia del SME, un sindicato de una sola empresa, ya que la Comisión tenía al Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), lo había impedido.
Si bien la racionalidad económica ordenaba ya desde el sexenio de Salinas la eliminación de Luz y Fuerza, el Presidente, un hombre de fuertes lealtades políticas, agradeció el apoyo del SME y de Jorge Sánchez al darles lo que siempre habían pedido. Lejos de continuar la liquidación de la empresa, Salinas decretó, el 9 de febrero de 1994, su transformación en un organismo descentralizado del gobierno. Las pérdidas de la empresa habían de ser cubiertas por los contribuyentes.
Yo no sé si Salinas tiene la mano peluda, que creo que no. Tampoco me queda claro si pudo haber influido en una decisión política tomada 15 años después de haber dejado el poder y por un Presidente de un partido distinto al suyo. Lo que sí puedo decir, por la experiencia que tuvimos en su gestión como Presidente, es que si hubiera metido la mano en el asunto de Luz y Fuerza seguramente lo habría hecho en defensa del sindicato.
Actos vandálicos
Fueron muchos los apagones registrados ayer y anteayer en la zona de operación de la extinta Luz y Fuerza del Centro. Habrá que preguntarse si fueron consecuencia de la falta de preparación de los técnicos de la Comisión Federal de Electricidad o si hubo sabotajes. Por lo menos en una zona, en Tlalpan, un funcionario de la Comisión me dice que sí se registraron "actos vandálicos".
www.sergiosarmiento.com
Sergio Sarmiento
13 Oct. 09
"Si se analiza lo que está ocurriendo con Luz y Fuerza del Centro, ahí está metida la mano peluda de Carlos Salinas de Gortari".
Andrés Manuel López Obrador
Curiosa la reacción del "presidente legítimo" de México al declarar que detrás de la decisión de liquidar a Luz y Fuerza del Centro se encuentra "la mano peluda" de Carlos Salinas de Gortari. La verdad es que si alguien hizo una alianza con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), al grado de que en 1994 salvó a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro de la liquidación, fue el entonces presidente Salinas de Gortari.
Salinas nunca tuvo reparos como Presidente para intervenir en los asuntos internos de los sindicatos. Muy sonada fue su decisión de detener a Joaquín Hernández Galicia, La Quina, el 10 de enero de 1989, por supuesta posesión de armas de uso exclusivo del Ejército. En la acción apareció muerto en condiciones sospechosas un agente del Ministerio Público federal. A La Quina se le acusó también de su muerte.
Los rumores populares atribuyeron la acción de Salinas contra La Quina a un aparente apoyo del sindicato petrolero a Cuauhtémoc Cárdenas en la elección presidencial de 1988. El hecho de que el sindicato petrolero había acumulado un enorme y abusivo poder, hizo que la acción fuera muy aplaudida. Con la detención de La Quina, sin embargo, Carlos Romero Deschamps tomó el control del sindicato, sin que hasta la fecha lo haya soltado. Muchas de las prácticas corruptas que se atribuían entonces a La Quina, y a quienes dominaban el sindicato en su representación, como Salvador Barragán Camacho, se mantienen después de 21 años.
También en 1989 Carlos Jonguitud Barrios fue desplazado por Salinas de su posición como secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. El entonces Presidente reemplazó a Jonguitud por Elba Esther Gordillo, quien desde entonces ha mantenido también el control del SNTE.
En cambio, debido a que desde un principio lo apoyó en su búsqueda de la Presidencia, Salinas le dio al SME un trato de privilegio. En varias ocasiones acudió a las reuniones de la agrupación, que en ese entonces encabezaba Jorge Sánchez; pero el mayor gesto de apoyo lo ofreció casi al final de su sexenio, cuando anuló el proceso de la liquidación de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.
La empresa había sido colocada en liquidación en 1974 por el presidente Luis Echeverría, quien quería que fuera absorbida por la Comisión Federal de Electricidad. La resistencia del SME, un sindicato de una sola empresa, ya que la Comisión tenía al Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM), lo había impedido.
Si bien la racionalidad económica ordenaba ya desde el sexenio de Salinas la eliminación de Luz y Fuerza, el Presidente, un hombre de fuertes lealtades políticas, agradeció el apoyo del SME y de Jorge Sánchez al darles lo que siempre habían pedido. Lejos de continuar la liquidación de la empresa, Salinas decretó, el 9 de febrero de 1994, su transformación en un organismo descentralizado del gobierno. Las pérdidas de la empresa habían de ser cubiertas por los contribuyentes.
Yo no sé si Salinas tiene la mano peluda, que creo que no. Tampoco me queda claro si pudo haber influido en una decisión política tomada 15 años después de haber dejado el poder y por un Presidente de un partido distinto al suyo. Lo que sí puedo decir, por la experiencia que tuvimos en su gestión como Presidente, es que si hubiera metido la mano en el asunto de Luz y Fuerza seguramente lo habría hecho en defensa del sindicato.
Actos vandálicos
Fueron muchos los apagones registrados ayer y anteayer en la zona de operación de la extinta Luz y Fuerza del Centro. Habrá que preguntarse si fueron consecuencia de la falta de preparación de los técnicos de la Comisión Federal de Electricidad o si hubo sabotajes. Por lo menos en una zona, en Tlalpan, un funcionario de la Comisión me dice que sí se registraron "actos vandálicos".
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lunes, 12 de octubre de 2009
Selección Negativa
Claudia Ruiz Arriola
11 Oct. 09
Abandonen toda esperanza quienes crean que mi título se refiere al Tricolor. No, de lo que tengo pensado escribir hoy es de... esa tendencia que los sociólogos llaman "Selección Negativa" y que, según el profesor Gabriel Vejas Liulevicius de la Universidad de Tennessee, es el principal indicador de que una nación está en camino a unirse al club nada selecto de los Estados fallidos. Pelen oreja, amiguitos, pues tan poco envidiable destino no puede achacársele ni a la economía global ni a los pérfidos extranjeros ni a los genes que llegaron en la Niña, la Pinta y la Santa María.
Según dicen los que saben, el que un país esté en camino hacia la bancarrota económica, política, social y moral es responsabilidad total de una clase política que -sea como oposición o como gobierno- ha elegido privilegiar todo lo ilegal, chueco e informal que surja en el país, mientras que toda iniciativa lícita y honesta de ganarse la vida es sistemáticamente hostigada, extorsionada y castigada hasta que se va o desaparece (The Future of Utopianism).
Dicho en términos más autóctonos: la Selección Negativa es la costumbre de algunas burocracias (como la SHCP) de ensañarse por pereza y negligencia contra ese 20 por ciento de empresarios, profesionistas y trabajadores que conformamos la economía formal de este país, mientras el otro 80 por ciento de la población económicamente activa vive al margen de todo reglamento y está exento de cualquier impuesto (Reforma, 7/10/09). Selección Negativa es esa tendencia de los partidos a fustigar a quienes creamos la riqueza -sin la delicadeza de distinguir entre quienes se hicieron al amparo del gobierno y quienes se hicieron a pesar de las extorsiones sindicales- mientras dictan legislaciones absurdas y tasas impositivas castrantes que destruyen las condiciones necesarias (competitividad, costo de la energía, legalidad) para crear esa misma riqueza que todos los políticos tan magnánimamente pretenden repartir.
Selección Negativa es premiar con fueros e inmunidad a líderes sindicales millonarios y corruptos, mientras los trabajadores honestos se ven obligados a emigrar y vender su mano de obra en el extranjero donde misteriosamente, y ya sin tanto heroico defensor de sus derechos laborales, florecen y prosperan.
Selección Negativa es pedir -como hace Beatriz Paredes y la izquierda- que se deje en paz a los sindicatos (pos claro, ¿cómo le va a hacer el PRI para regresar al poder o AMLO para relanzar su proyecto si no es maiceando sindicatos?), en vez de exigir que los servicios públicos se diseñen pensando en los usuarios y no se usen para comprar votos. Selección Negativa es hacerse de la vista gorda ante la insalubridad de millares de puestos callejeros mientras a los establecimientos formales, con cualquier excusa, los clausuran, extorsionan o multan. Selección Negativa es tener que esperar hasta 45 días para obtener una licencia de operación de negocio sólo para enfrentarse a sindicatos con derecho de emplazar a huelga a empresas que aún no han abierto sus puertas. Selección Negativa, en fin, es defender, perdonar y hasta justificar a quienes viven del chanchullo, de la corrupción y de la evasión mientras se amedrenta, amenaza y desprecia a quien se esfuerza por crear riqueza cumpliendo con sus obligaciones fiscales en tiempo y forma.
Como bien dice el lituano-americano Liulevicius: cada uno de estos ejemplos de Selección Negativa, lejos de ayudar al pobre, lo perjudica doblemente, pues el gobierno no sólo se priva de fondos que muchos informales sí estarían en condiciones de aportar al erario, sino que una buena tajada de lo poco recaudado para auxiliar a los más necesitados acaba subsidiando a puros vivales (¿7 por ciento de aumento al sueldo de diputados en Jalisco?, ¿para eso es el 2 por ciento adicional?).
Pero el daño no termina ahí, pues cada una de estas formas de privilegiar la transa también manda a las clases medias un mensaje decepcionante: aquí no vale la pena invertir, emprender, prepararse mejor o trabajar con ética, pues el gobierno (y los partidos) tratan a quien tiene éxito económico no como un aliado que hay que apoyar, sino como a un enemigo que hay que combatir hasta que cierre el changarro o se largue.
Y puesto que un gobierno cosecha lo que siembra, por negligencia, corrupción o dogma ideológico, lo peorcito del país siempre sale ganando; sus buenos trabajadores, sus mejores cerebros y sus más innovadores capitales buscan horizontes donde sus esfuerzos profesionales sí sean bienvenidos, sus talentos reconocidos y donde la infraestructura legal les permita prosperar sin tener que subsidiar a tanta rémora y ahijado del poder que medra a la sombra del mal gobierno. No por nada el pilar más estable de la economía mexicana siempre ha sido esa riqueza creada en el exterior, que nos llega por vía de las remesas.
11 Oct. 09
Abandonen toda esperanza quienes crean que mi título se refiere al Tricolor. No, de lo que tengo pensado escribir hoy es de... esa tendencia que los sociólogos llaman "Selección Negativa" y que, según el profesor Gabriel Vejas Liulevicius de la Universidad de Tennessee, es el principal indicador de que una nación está en camino a unirse al club nada selecto de los Estados fallidos. Pelen oreja, amiguitos, pues tan poco envidiable destino no puede achacársele ni a la economía global ni a los pérfidos extranjeros ni a los genes que llegaron en la Niña, la Pinta y la Santa María.
Según dicen los que saben, el que un país esté en camino hacia la bancarrota económica, política, social y moral es responsabilidad total de una clase política que -sea como oposición o como gobierno- ha elegido privilegiar todo lo ilegal, chueco e informal que surja en el país, mientras que toda iniciativa lícita y honesta de ganarse la vida es sistemáticamente hostigada, extorsionada y castigada hasta que se va o desaparece (The Future of Utopianism).
Dicho en términos más autóctonos: la Selección Negativa es la costumbre de algunas burocracias (como la SHCP) de ensañarse por pereza y negligencia contra ese 20 por ciento de empresarios, profesionistas y trabajadores que conformamos la economía formal de este país, mientras el otro 80 por ciento de la población económicamente activa vive al margen de todo reglamento y está exento de cualquier impuesto (Reforma, 7/10/09). Selección Negativa es esa tendencia de los partidos a fustigar a quienes creamos la riqueza -sin la delicadeza de distinguir entre quienes se hicieron al amparo del gobierno y quienes se hicieron a pesar de las extorsiones sindicales- mientras dictan legislaciones absurdas y tasas impositivas castrantes que destruyen las condiciones necesarias (competitividad, costo de la energía, legalidad) para crear esa misma riqueza que todos los políticos tan magnánimamente pretenden repartir.
Selección Negativa es premiar con fueros e inmunidad a líderes sindicales millonarios y corruptos, mientras los trabajadores honestos se ven obligados a emigrar y vender su mano de obra en el extranjero donde misteriosamente, y ya sin tanto heroico defensor de sus derechos laborales, florecen y prosperan.
Selección Negativa es pedir -como hace Beatriz Paredes y la izquierda- que se deje en paz a los sindicatos (pos claro, ¿cómo le va a hacer el PRI para regresar al poder o AMLO para relanzar su proyecto si no es maiceando sindicatos?), en vez de exigir que los servicios públicos se diseñen pensando en los usuarios y no se usen para comprar votos. Selección Negativa es hacerse de la vista gorda ante la insalubridad de millares de puestos callejeros mientras a los establecimientos formales, con cualquier excusa, los clausuran, extorsionan o multan. Selección Negativa es tener que esperar hasta 45 días para obtener una licencia de operación de negocio sólo para enfrentarse a sindicatos con derecho de emplazar a huelga a empresas que aún no han abierto sus puertas. Selección Negativa, en fin, es defender, perdonar y hasta justificar a quienes viven del chanchullo, de la corrupción y de la evasión mientras se amedrenta, amenaza y desprecia a quien se esfuerza por crear riqueza cumpliendo con sus obligaciones fiscales en tiempo y forma.
Como bien dice el lituano-americano Liulevicius: cada uno de estos ejemplos de Selección Negativa, lejos de ayudar al pobre, lo perjudica doblemente, pues el gobierno no sólo se priva de fondos que muchos informales sí estarían en condiciones de aportar al erario, sino que una buena tajada de lo poco recaudado para auxiliar a los más necesitados acaba subsidiando a puros vivales (¿7 por ciento de aumento al sueldo de diputados en Jalisco?, ¿para eso es el 2 por ciento adicional?).
Pero el daño no termina ahí, pues cada una de estas formas de privilegiar la transa también manda a las clases medias un mensaje decepcionante: aquí no vale la pena invertir, emprender, prepararse mejor o trabajar con ética, pues el gobierno (y los partidos) tratan a quien tiene éxito económico no como un aliado que hay que apoyar, sino como a un enemigo que hay que combatir hasta que cierre el changarro o se largue.
Y puesto que un gobierno cosecha lo que siembra, por negligencia, corrupción o dogma ideológico, lo peorcito del país siempre sale ganando; sus buenos trabajadores, sus mejores cerebros y sus más innovadores capitales buscan horizontes donde sus esfuerzos profesionales sí sean bienvenidos, sus talentos reconocidos y donde la infraestructura legal les permita prosperar sin tener que subsidiar a tanta rémora y ahijado del poder que medra a la sombra del mal gobierno. No por nada el pilar más estable de la economía mexicana siempre ha sido esa riqueza creada en el exterior, que nos llega por vía de las remesas.
El Plan Marshall mexicano
Juan E. Pardinas
11 Oct. 09
En junio de 1947, el secretario de Estado norteamericano, George Marshall, anunció en un discurso, en la Universidad de Harvard, un plan de apoyo para reconstruir Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Marshall anunció que la ayuda financiera no era para un país en específico sino para combatir "el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos". A pesar de que en aquellos años Harry Truman era Presidente, el plan fue bautizado con el apellido del diplomático más prominente de Estados Unidos. El mandatario temía que de haberse llamado el "Plan Truman", el proyecto no hubiera sobrevivido a la oposición republicana en el Congreso. Después de varios recortes y forcejeos con el Capitolio, finalmente Truman firmó el Plan en abril de 1948. A partir de ese año y hasta 1951, Reino Unido, Francia, Alemania y otros 14 países europeos recibieron un total de 13 mil millones de dólares de aquellos años. Durante sus cuatro años en operación, el Plan Marshall (PM) puso la semilla para que un continente devastado se transformara en una tierra de promesa y prosperidad.
A partir de entonces, el PM se convirtió en un sinónimo de proyectos exitosos para financiar el crecimiento económico. Cualquier país en vías de desarrollo soñaría con tener una generosa bolsa de recursos para financiar infraestructura, capital humano y estimular el cambio tecnológico. México ya tuvo propio su PM. No fueron los contribuyentes gringos, sino una bendición de la naturaleza quien puso los recursos en nuestras manos. En los años sesenta, el pescador campechano Rudesindo Cantarell reportó al personal de Pemex que había una mancha de chapopote en la región de la sonda de Campeche. El yacimiento de hidrocarburos, bautizado con el nombre de su descubridor, transformó a México en uno de los principales países productores de petróleo. La riqueza de nuestro subsuelo acabó en las arcas de los erarios públicos de los tres niveles de gobierno.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) realizó una comparación de los recursos del PM y los fondos transferidos a estados y municipios mexicanos. El primer paso fue traer los 13 mil millones de dólares del PM a precios actuales. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos ofrece en internet una calculadora de inflación basada en el Índice de Precios al Consumidor. De acuerdo a esta fuente, un dólar de 1948 tiene un valor de 8.96 dólares del 2009. Dos operaciones aritméticas después, el IMCO transformó el dinero del PM a pesos actuales: 1.6 millones de millones de pesos. La suma de todas las transferencias a las entidades de la República, entre 2006 y 2008, sumaron 2.4 millones de millones de pesos. Nuestros gobernadores y alcaldes gastaron en tres años, 33 por ciento más dinero del plan de ayuda para reconstruir Europa.
Nos gastamos más fondos que el Plan Marshall y explotamos el yacimiento de Cantarell hasta el borde del agotamiento. ¿Dónde están los nuevos aeropuertos y los trenes de alta de velocidad? ¿En qué estados se construyeron las universidades para la producción de alta tecnología? ¿Cuándo se inauguran las fábricas de vacunas, las plantas de tratamiento de agua y los centros de investigación para energías renovables? ¿En qué cuentas de banco se encuentran los fondos para respaldar las jubilaciones de cientos de miles de trabajadores del IMSS, el ISSSTE, Pemex, CFE y LyFC? ¿Qué acaso se pagaron por completo todas las deudas y compromisos financieros del gobierno federal? Basta de sarcasmos.
El Plan Marshall no nos alcanzó ni para ponerle baños a todas las escuelas públicas del país. De acuerdo a información de la SEP, 6 mil planteles escolares no tienen instalaciones sanitarias dignas de ese nombre. ¿En qué se gastaron esas montañas de dinero? ¿A dónde se fue esa lana propiedad de los mexicanos? Eso no lo sabemos. Lo único claro es que todavía quieren más. ¿Adivina quién lo va a pagar?
11 Oct. 09
En junio de 1947, el secretario de Estado norteamericano, George Marshall, anunció en un discurso, en la Universidad de Harvard, un plan de apoyo para reconstruir Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Marshall anunció que la ayuda financiera no era para un país en específico sino para combatir "el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos". A pesar de que en aquellos años Harry Truman era Presidente, el plan fue bautizado con el apellido del diplomático más prominente de Estados Unidos. El mandatario temía que de haberse llamado el "Plan Truman", el proyecto no hubiera sobrevivido a la oposición republicana en el Congreso. Después de varios recortes y forcejeos con el Capitolio, finalmente Truman firmó el Plan en abril de 1948. A partir de ese año y hasta 1951, Reino Unido, Francia, Alemania y otros 14 países europeos recibieron un total de 13 mil millones de dólares de aquellos años. Durante sus cuatro años en operación, el Plan Marshall (PM) puso la semilla para que un continente devastado se transformara en una tierra de promesa y prosperidad.
A partir de entonces, el PM se convirtió en un sinónimo de proyectos exitosos para financiar el crecimiento económico. Cualquier país en vías de desarrollo soñaría con tener una generosa bolsa de recursos para financiar infraestructura, capital humano y estimular el cambio tecnológico. México ya tuvo propio su PM. No fueron los contribuyentes gringos, sino una bendición de la naturaleza quien puso los recursos en nuestras manos. En los años sesenta, el pescador campechano Rudesindo Cantarell reportó al personal de Pemex que había una mancha de chapopote en la región de la sonda de Campeche. El yacimiento de hidrocarburos, bautizado con el nombre de su descubridor, transformó a México en uno de los principales países productores de petróleo. La riqueza de nuestro subsuelo acabó en las arcas de los erarios públicos de los tres niveles de gobierno.
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) realizó una comparación de los recursos del PM y los fondos transferidos a estados y municipios mexicanos. El primer paso fue traer los 13 mil millones de dólares del PM a precios actuales. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos ofrece en internet una calculadora de inflación basada en el Índice de Precios al Consumidor. De acuerdo a esta fuente, un dólar de 1948 tiene un valor de 8.96 dólares del 2009. Dos operaciones aritméticas después, el IMCO transformó el dinero del PM a pesos actuales: 1.6 millones de millones de pesos. La suma de todas las transferencias a las entidades de la República, entre 2006 y 2008, sumaron 2.4 millones de millones de pesos. Nuestros gobernadores y alcaldes gastaron en tres años, 33 por ciento más dinero del plan de ayuda para reconstruir Europa.
Nos gastamos más fondos que el Plan Marshall y explotamos el yacimiento de Cantarell hasta el borde del agotamiento. ¿Dónde están los nuevos aeropuertos y los trenes de alta de velocidad? ¿En qué estados se construyeron las universidades para la producción de alta tecnología? ¿Cuándo se inauguran las fábricas de vacunas, las plantas de tratamiento de agua y los centros de investigación para energías renovables? ¿En qué cuentas de banco se encuentran los fondos para respaldar las jubilaciones de cientos de miles de trabajadores del IMSS, el ISSSTE, Pemex, CFE y LyFC? ¿Qué acaso se pagaron por completo todas las deudas y compromisos financieros del gobierno federal? Basta de sarcasmos.
El Plan Marshall no nos alcanzó ni para ponerle baños a todas las escuelas públicas del país. De acuerdo a información de la SEP, 6 mil planteles escolares no tienen instalaciones sanitarias dignas de ese nombre. ¿En qué se gastaron esas montañas de dinero? ¿A dónde se fue esa lana propiedad de los mexicanos? Eso no lo sabemos. Lo único claro es que todavía quieren más. ¿Adivina quién lo va a pagar?
domingo, 11 de octubre de 2009
Sábado de Gloria
Este sábado fue muy especial, despues de estar leyendo durante meses únicamente noticias deprimentes sobre el desarrollo de la economia, de como el pais retrocede en índices internacionales de productividad, de como México obtiene los primeros lugares en obesidad, en corrupción, en secuestros, el bombardeo sobre el AH1N1, el avance implacable de la violencia que arrasa el territorio nacional de la mano de la impunidad, de como el desempleo (mi caso) parece que va para largo antes de detenerse. !Hoy por fin veo una noticia alentadora!
NO! no te confundas! no estoy borracho de "Temo" ni me interesa el destino de la selección. La buena noticia es para el centro del pais, ya que este sábado al filo de las 11 de la noche, la PF tomó las instalaciones de LyFC en Circuito Interior y varios sitios mas, y es que el gobierno federal por fin tomó una desicion necesaria desde hace mucho tiempo: emitió el decreto por el cual desaparece la Compañia de Luz y Fuerza del Centro.
Ahora solo queda esperar que no sea un cambio de razón social y una reubicacion de parásitos, sino uno de los cambios que le urgen al pais. Hoy duermo con una sonrisa en el rostro. :-)
NO! no te confundas! no estoy borracho de "Temo" ni me interesa el destino de la selección. La buena noticia es para el centro del pais, ya que este sábado al filo de las 11 de la noche, la PF tomó las instalaciones de LyFC en Circuito Interior y varios sitios mas, y es que el gobierno federal por fin tomó una desicion necesaria desde hace mucho tiempo: emitió el decreto por el cual desaparece la Compañia de Luz y Fuerza del Centro.
Ahora solo queda esperar que no sea un cambio de razón social y una reubicacion de parásitos, sino uno de los cambios que le urgen al pais. Hoy duermo con una sonrisa en el rostro. :-)
viernes, 9 de octubre de 2009
martes, 6 de octubre de 2009
Algo cruje
TOLVANERA
Roberto Zamarripa (5-Oct-2009)
Parece ser la espuma del enojo aunque quizás sea el distractor: una decena de atentados con petardos a bancos y comercios, la mayoría reivindicados por grupos opositores a la crueldad contra los animales decididos a aplicar la crueldad contra los cuentahabientes, llama la atención pública y de las autoridades federales y locales. Seis atentados en el Distrito Federal y cuatro más en otras entidades: dos cajeros automáticos incendiados en León, un explosivo lanzado en un calcetín a una caseta policiaca en Bahía de Banderas, Nayarit, y un cohete cebado en los laboratorios Novartis de Guadalajara completan el cuadro.
En una de las reivindicaciones uno de los grupos asegura: "Hoy, la policía alardea tanto sobre la seguridad, con sus cientos de cámaras en el DF, con sus rondines policiacos, con los policías vestidos de civil armados por la calle, con sus convoyes militares, con los retenes del ejército, y sus micrófonos en las calles. Diciendo que no se podrá hacer nada frente a sus narices".
La sobreprotección provoca debilidad. Efectivamente, los bancos tienen cámaras de vigilancia y eso no evita los petardazos. Como tampoco la excesiva vigilancia de los aeropuertos impide el secuestro de un avión con dos latas de jugos y un reloj despertador como instrumentos de amago. La espectacularidad corre por las dos vías. De los inconformes para certificar con su aparición en medios la naturaleza de su pleito y de la autoridad para validar con sus escandalosos operativos las razones de los gastos excesivos en aparatos de vigilancia. Pero ninguno, paradójicamente, parece ser efectivo.
La PGR detuvo a Ramsés Villarreal, hijo de maestros militantes de la CNTE, como culpable de los actos terroristas en los bancos pero un juez lo liberó aduciendo que la captura era ilegal. A saber si Ramsés es miembro del Frente de Liberación Animal (FLA) o de algún otro grupo disidente del gobierno, pero el hecho es que los anticuerpos se vuelven contra el organismo. Ante eso, es el juez quien inyecta calmantes a la PGR.
Josmar secuestra un avión en el nombre de Dios y de una cita con Felipe Calderón. De igual forma un sujeto que quiere ver al Presidente para evitar los males del cambio climático mata a dos personas en un andén del Metro Balderas. Ni Josmar era tan peligroso ni el Metro está al punto del colapso. Pero la espectacularidad define el descontento.
Por debajo de esas violencias ampliamente difundidas, hay otras que se mecen quizás con mayor fuerza y contenido. Un grupo de polleros quiso entrar a territorio estadounidense con tres camionetas repletas de migrantes y echando tiro al aire. Quizás desde Pancho Villa nadie había entrado así a territorio norteamericano. Horadar así la frontera no es poca cosa.
Una apretada cronología da cuenta de los otros descontentos. En septiembre, la Ciudad de México fue estrangulada todas las semanas por bloqueos de El Barzón, del SME, de taxistas irregulares, de padres de familia enojados, de ciudadanos defraudados por el no pago de apoyos para discapacitados y personas de la tercera edad. La carretera México-Acapulco ha sido bloqueada por lo menos tres veces en un mes. El 9 de septiembre comuneros de Huitzilac la bloquearon a la altura de Tres Marías, a fin de mes trabajadores de la salud por el rumbo de Acapulco y el 2 de octubre maestros de Guerrero a la altura de Chilpancingo.
A los gobernadores los despidieron con protestas. A Bours, 12 de septiembre, con manifestaciones de los padres de niños muertos en la guardería ABC. A Marcelo de los Santos a huevazos en San Luis Potosí. A Francisco Garrido a cacerolazos.
El 15 de septiembre una disputa por un predio en Tláhuac provocó la muerte de dos personas y el día 24 en Tampico un violento desalojo policiaco dejó 17 lesionados, varios graves, tras ocho horas de refriega. Morelos hierve. Los maestros se lían a golpes en las calles y los diputados priistas en el Congreso donde colocan a trancazos a su coordinador parlamentario. En Monterrey golpeadores de la CROC le tunden a defraudados de una unión de crédito por el simple hecho de protestar y en Veracruz habitantes de 53 comunidades bloquean pozos petroleros por el incumplimiento de promesas de Pemex.
El malestar sube de tono. La espectacularidad de unos roba cámara a otros. Pero los síntomas están ahí.
tolvanera06@yahoo.com.mx
Roberto Zamarripa (5-Oct-2009)
Parece ser la espuma del enojo aunque quizás sea el distractor: una decena de atentados con petardos a bancos y comercios, la mayoría reivindicados por grupos opositores a la crueldad contra los animales decididos a aplicar la crueldad contra los cuentahabientes, llama la atención pública y de las autoridades federales y locales. Seis atentados en el Distrito Federal y cuatro más en otras entidades: dos cajeros automáticos incendiados en León, un explosivo lanzado en un calcetín a una caseta policiaca en Bahía de Banderas, Nayarit, y un cohete cebado en los laboratorios Novartis de Guadalajara completan el cuadro.
En una de las reivindicaciones uno de los grupos asegura: "Hoy, la policía alardea tanto sobre la seguridad, con sus cientos de cámaras en el DF, con sus rondines policiacos, con los policías vestidos de civil armados por la calle, con sus convoyes militares, con los retenes del ejército, y sus micrófonos en las calles. Diciendo que no se podrá hacer nada frente a sus narices".
La sobreprotección provoca debilidad. Efectivamente, los bancos tienen cámaras de vigilancia y eso no evita los petardazos. Como tampoco la excesiva vigilancia de los aeropuertos impide el secuestro de un avión con dos latas de jugos y un reloj despertador como instrumentos de amago. La espectacularidad corre por las dos vías. De los inconformes para certificar con su aparición en medios la naturaleza de su pleito y de la autoridad para validar con sus escandalosos operativos las razones de los gastos excesivos en aparatos de vigilancia. Pero ninguno, paradójicamente, parece ser efectivo.
La PGR detuvo a Ramsés Villarreal, hijo de maestros militantes de la CNTE, como culpable de los actos terroristas en los bancos pero un juez lo liberó aduciendo que la captura era ilegal. A saber si Ramsés es miembro del Frente de Liberación Animal (FLA) o de algún otro grupo disidente del gobierno, pero el hecho es que los anticuerpos se vuelven contra el organismo. Ante eso, es el juez quien inyecta calmantes a la PGR.
Josmar secuestra un avión en el nombre de Dios y de una cita con Felipe Calderón. De igual forma un sujeto que quiere ver al Presidente para evitar los males del cambio climático mata a dos personas en un andén del Metro Balderas. Ni Josmar era tan peligroso ni el Metro está al punto del colapso. Pero la espectacularidad define el descontento.
Por debajo de esas violencias ampliamente difundidas, hay otras que se mecen quizás con mayor fuerza y contenido. Un grupo de polleros quiso entrar a territorio estadounidense con tres camionetas repletas de migrantes y echando tiro al aire. Quizás desde Pancho Villa nadie había entrado así a territorio norteamericano. Horadar así la frontera no es poca cosa.
Una apretada cronología da cuenta de los otros descontentos. En septiembre, la Ciudad de México fue estrangulada todas las semanas por bloqueos de El Barzón, del SME, de taxistas irregulares, de padres de familia enojados, de ciudadanos defraudados por el no pago de apoyos para discapacitados y personas de la tercera edad. La carretera México-Acapulco ha sido bloqueada por lo menos tres veces en un mes. El 9 de septiembre comuneros de Huitzilac la bloquearon a la altura de Tres Marías, a fin de mes trabajadores de la salud por el rumbo de Acapulco y el 2 de octubre maestros de Guerrero a la altura de Chilpancingo.
A los gobernadores los despidieron con protestas. A Bours, 12 de septiembre, con manifestaciones de los padres de niños muertos en la guardería ABC. A Marcelo de los Santos a huevazos en San Luis Potosí. A Francisco Garrido a cacerolazos.
El 15 de septiembre una disputa por un predio en Tláhuac provocó la muerte de dos personas y el día 24 en Tampico un violento desalojo policiaco dejó 17 lesionados, varios graves, tras ocho horas de refriega. Morelos hierve. Los maestros se lían a golpes en las calles y los diputados priistas en el Congreso donde colocan a trancazos a su coordinador parlamentario. En Monterrey golpeadores de la CROC le tunden a defraudados de una unión de crédito por el simple hecho de protestar y en Veracruz habitantes de 53 comunidades bloquean pozos petroleros por el incumplimiento de promesas de Pemex.
El malestar sube de tono. La espectacularidad de unos roba cámara a otros. Pero los síntomas están ahí.
tolvanera06@yahoo.com.mx
viernes, 2 de octubre de 2009
Mi cumpleaños 43 y Facebook
Personalmente creo que un cumpleaños es una navidad personal. Es la
fecha en que de diversas maneras se reunen en torno a uno las personas
que nos son mas cercanas y que nos apapachan y consienten un poco mas que
de costumbre.
Es una de las razones por las que para mi Facebook se ha convertido
en herramienta de uso diario.
Durante el año que recien termina en este cumpleaños, he encontrado
nuevas amistades, re-encontrado a algunas despues de no saber de ellas
durante mas de 20 años y reafirmado otras que van tan atrás como 34!!
y me ha permitido estar en contacto con mis amigos a quienes de alguna manera he permanecido cerca durante mas de una década.
Este ultimo año, gracias a esos "links" que se comparten he podido ver
todas las facetas de la vida de mis amigos: sus logros, sus pérdidas,
sus nuevas empresas, los recuerdos compartidos por medio de añejas fotografias, sus ideas y opiniones, de las cuales aprendo tanto. Sin duda que estas "redes sociales" tienen sus aristas, pero me quedo con lo que me permite conservar el
contacto con las personas que son tan importantes y necesarias para
mi. Hay casos en los que he tenido más comunicacion ahora por este
medio, que cuando estábamos en contacto prescencial por el trabajo o
la escuela, lo cual me parece excelente :)
Así pues, nuevamente agradezco a tod@s por su amistad, que en
estas "navidades-cumpleaños" es el mejor regalo que se puede recibir, y
que desde luego es totalmente correspondida!!
"Seasons will change
you must move on
follow your dream.."
GTR
Miguel Ochoa
fecha en que de diversas maneras se reunen en torno a uno las personas
que nos son mas cercanas y que nos apapachan y consienten un poco mas que
de costumbre.
Es una de las razones por las que para mi Facebook se ha convertido
en herramienta de uso diario.
Durante el año que recien termina en este cumpleaños, he encontrado
nuevas amistades, re-encontrado a algunas despues de no saber de ellas
durante mas de 20 años y reafirmado otras que van tan atrás como 34!!
y me ha permitido estar en contacto con mis amigos a quienes de alguna manera he permanecido cerca durante mas de una década.
Este ultimo año, gracias a esos "links" que se comparten he podido ver
todas las facetas de la vida de mis amigos: sus logros, sus pérdidas,
sus nuevas empresas, los recuerdos compartidos por medio de añejas fotografias, sus ideas y opiniones, de las cuales aprendo tanto. Sin duda que estas "redes sociales" tienen sus aristas, pero me quedo con lo que me permite conservar el
contacto con las personas que son tan importantes y necesarias para
mi. Hay casos en los que he tenido más comunicacion ahora por este
medio, que cuando estábamos en contacto prescencial por el trabajo o
la escuela, lo cual me parece excelente :)
Así pues, nuevamente agradezco a tod@s por su amistad, que en
estas "navidades-cumpleaños" es el mejor regalo que se puede recibir, y
que desde luego es totalmente correspondida!!
"Seasons will change
you must move on
follow your dream.."
GTR
Miguel Ochoa
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