Jaime Sánchez Susarrey
28 Nov. 09
¿Puede el Presidente Legítimo hablar de una nueva economía, de combatir los monopolios, de democratizar los medios de comunicación, de fortalecer el sector energético?
Andrés Manuel López Obrador está de regreso y ya inició su campaña por la Presidencia de la República. El domingo pasado en el Zócalo convocó a la elaboración del nuevo proyecto alternativo de nación. La tarea le fue encomendada a una pléyade de académicos.
Imposible omitir sus nombres: Ignacio Marván, Luciano Concheiro, Rogelio Ramírez de la O, Héctor Díaz Polanco, Víctor Manuel Toledo y Bolívar Echeverría. La historia patria habrá de recordarlos, sin duda, como a los Niños Héroes de Chapultepec.
En manos de estos hombres preclaros y de bien, cuyas credenciales son intachables, está el futuro de la patria. El Presidente Legítimo fue muy claro en su instrucción: el Nuevo Proyecto Alternativo de Nación (NPAN) será el trazo de los objetivos y las prioridades del sexenio 2012-2018, que encabezará él personalmente.
Quiero manifestar mi admiración y mi solidaridad con estos mexicanos de primera. Su lealtad y su convicción nacionalista y revolucionaria son admirables. Su ejemplo y su luz iluminan el sendero luminoso por donde habrá de conducirnos El Peje.
Pero ya se sabe que las fuerzas de la reacción -la mafia que controla este país- se oponen y están en pie de guerra. Su complot no tiene fin. Son como los Oxxo y los 7 Eleven que abren las 24 horas. No descansan. Por eso es indispensable atajarlos y denunciarlos.
Para enfrentar este complot enumeraré las mentiras que se repetirán en los medios de comunicación. Los rumores son la moneda corriente de esos parias. Hay que pararlos, ¡ya!
Mi objetivo no será refutar esos infundios porque usurparía funciones. Me limitaré a señalarlos para que los seis magníficos hagan pinole a los protofascistas.
El NPAN tiene 10 objetivos muy precisos.
1. Rescatar al Estado y ponerlo al servicio del pueblo y la nación.
Coro de la mafia.- López Obrador se identificó a sí mismo como el pueblo: El movimiento, dijo, soy yo. Pero además, ha sido un destructor de instituciones. Ha trapeado y barrido con los perredistas. Traicionó a Cuauhtémoc Cárdenas. Intervino en la elección interna del PRD y avaló una serie de trampas e irregularidades. Además, descalificó como traidores a quienes se opusieron a sus dichos y los amenazó con el fuego eterno de la justicia revolucionaria. Su intolerancia es infinita.
2. Democratizar los medios masivos de comunicación.
Coro de la mafia.- El Peje tiene memoria corta o es un cínico consumado. Durante cinco largos años sus conferencias matutinas fueron transmitidas en vivo por Televisa. Por eso llegó con una enorme ventaja a la contienda por la Presidencia de la República en el 2006. ¿Por qué no dijo entonces nada? No sólo eso. Está documentado que la Coalición por el Bien de Todos tuvo mayor espacio en radio y televisión que el PAN y el PRI. Por último, ¿qué significa democratizar? ¿Designar a un comité de salud pública para que censure los contenidos de noticieros, programas de opinión y entrevistas?
3. Crear una nueva economía.
Coro de la mafia.- ¿Nueva qué? Se puede hablar de una política económica diferente o de nuevos apoyos a empresas. Pero el término "nueva economía" no tiene pies ni cabeza. Menos aún cuando proviene del "líder moral" de un partido que apoya y explota la economía informal y las actividades piratas.
4. Combatir las prácticas monopólicas.
Coro de la mafia.- ¿A qué prácticas monopólicas se refiere? A las de Telmex o las de Pemex. Terminar con los monopolios privados es indispensable. Pero no es menos importante suprimir los monopolios públicos, que además de ser poco eficientes resultan muy costosos.
5. Abolir los privilegios fiscales.
Coro de la mafia.- Los privilegios fiscales es una expresión engañosa. Es más exacto decir regímenes de excepción fiscal. Uno de los más importantes y onerosos es la tasa cero en alimentos y medicinas. Cada año la Secretaría de Hacienda regresa a empresas, como Bimbo, decenas de miles de millones de pesos por concepto de IVA. Amén de que se promueve la evasión fiscal. Por cada peso que se ahorran los más pobres se dejan de cobrar siete a los más ricos. ¿Está El Rayito a favor de eliminar este régimen de excepción?
6. Ejercer la política como imperativo ético y llevar a la práctica la austeridad.
Coro de la mafia.- ¿Imperativo ético? ¿La nominación de Juanito como conductor (perdón, candidato) designado se ajustó a ese imperativo ético? ¿Las ligas de René Bejarano fueron parte de lo mismo? ¿Cómo explicar el secuestro de facto y los malos tratos a Carlos Ahumada? ¿Deben incluirse los cientos de miles de dólares que jugaba en Las Vegas Gustavo Ponce, secretario de Finanzas de AMLO?
7. Fortalecer el sector energético.
Coro de la mafia.- Cómo. ¿Reviviendo la Compañía de Luz y Fuerza del Centro? ¿Reasignándole los 42 mil millones de pesos de subsidio que demandaba cada año?
8. Alcanzar la soberanía alimentaria.
Coro de la mafia.- El Rayito anunció el fin de los tiempos con la libre importación de maíz y frijol en el 2008. Pero no pasó nada. ¿Es un falso profeta? ¿Un vulgar demagogo?
9. Establecer el Estado de bienestar.
Coro de la mafia.- ¡Nos sumamos! También estamos a favor de que todo joven mexicano, particularmente los de pobreza extrema, tenga derecho y acceso a un par de tenis Louis Vuitton de 12 mil pesos.
10. Promover una nueva corriente de pensamiento.
Coro de la mafia.- ¡Bravo! Se debe crear una comisión bicéfala: Juanito debe coordinar el capítulo de prácticas innovadoras y Fernández Noroña el de descontón y asalto a las tribunas parlamentarias.
Urge que los seis magníficos respondan punto por punto. Hay que defender la esperanza. Los protofascistas: ¡No pasarán!
sábado, 28 de noviembre de 2009
viernes, 20 de noviembre de 2009
Revolución fallida
Ezra Shabot
Al celebrarse el 99 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, la idea de que este acontecimiento transformó al país en el siglo XX, de una sociedad porfirista de autoritarismo, opulencia y miseria, a otra de democracia, redistribución de la riqueza y democracia, resulta falsa y propia de la mitología histórica de nuestro país. El régimen revolucionario, institucionalizado desde 1929 y transformado en su liderazgo cada sexenio hasta el año 2000, ni redistribuyó ingreso ni trajo consigo el desarrollo de un sistema democrático. El secreto de su estabilidad se basó en el sometimiento sexenal a la voluntad del presidente en turno, y a la circulación de una clase política disciplinada e incluso sumisa.
Pero el resultado de la institucionalización y cooptación de liderazgos políticos y sociales, y el crecimiento económico de algunos periodos, no consiguió sacar a las mayorías de la pobreza. Para el momento en que el PRI perdió la Presidencia a manos de Fox y el PAN, producto de un movimiento democratizador surgido de la fractura interna del PRI en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas y de la presión social presente durante décadas, más de la mitad de la población mexicana vivía por debajo de la línea de pobreza.
No se trata de afirmar que nada se construyó en 70 años de regímenes revolucionarios, pero el saldo final es negativo. Ni democracia ni justicia social como resultado del mito histórico producido en 1910. El problema ahora es que destruir un mito de esta naturaleza implica derrumbar un elemento de identidad nacional e histórica. Cuando Mijail Gorbachov pedía a los soviéticos que no derribaran las estatuas de Lenin durante la caída del socialismo realmente existente, lo hacía porque a pesar de lo que representaba el revolucionario ruso en términos de violencia y represión, era el símbolo de un Estado soviético que Gorbachov intentaba mantener aun sin la existencia del régimen comunista.
Las estatuas de Lenin cayeron al igual que el Estado soviético, y por ello los mitos fundacionales se intentan mantener a pesar de sus contradicciones y falsedades. La Revolución Mexicana y sus líderes, los cuales se liquidaron entre sí hasta que el pacto del 29 permitió superar paulatinamente la violencia, son partes de una historia que seguiremos festejando, aunque lo que el país requiera sea romper y superar ese fracaso socioeconómico llamado “régimen de la Revolución”.
Al celebrarse el 99 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, la idea de que este acontecimiento transformó al país en el siglo XX, de una sociedad porfirista de autoritarismo, opulencia y miseria, a otra de democracia, redistribución de la riqueza y democracia, resulta falsa y propia de la mitología histórica de nuestro país. El régimen revolucionario, institucionalizado desde 1929 y transformado en su liderazgo cada sexenio hasta el año 2000, ni redistribuyó ingreso ni trajo consigo el desarrollo de un sistema democrático. El secreto de su estabilidad se basó en el sometimiento sexenal a la voluntad del presidente en turno, y a la circulación de una clase política disciplinada e incluso sumisa.
Pero el resultado de la institucionalización y cooptación de liderazgos políticos y sociales, y el crecimiento económico de algunos periodos, no consiguió sacar a las mayorías de la pobreza. Para el momento en que el PRI perdió la Presidencia a manos de Fox y el PAN, producto de un movimiento democratizador surgido de la fractura interna del PRI en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas y de la presión social presente durante décadas, más de la mitad de la población mexicana vivía por debajo de la línea de pobreza.
No se trata de afirmar que nada se construyó en 70 años de regímenes revolucionarios, pero el saldo final es negativo. Ni democracia ni justicia social como resultado del mito histórico producido en 1910. El problema ahora es que destruir un mito de esta naturaleza implica derrumbar un elemento de identidad nacional e histórica. Cuando Mijail Gorbachov pedía a los soviéticos que no derribaran las estatuas de Lenin durante la caída del socialismo realmente existente, lo hacía porque a pesar de lo que representaba el revolucionario ruso en términos de violencia y represión, era el símbolo de un Estado soviético que Gorbachov intentaba mantener aun sin la existencia del régimen comunista.
Las estatuas de Lenin cayeron al igual que el Estado soviético, y por ello los mitos fundacionales se intentan mantener a pesar de sus contradicciones y falsedades. La Revolución Mexicana y sus líderes, los cuales se liquidaron entre sí hasta que el pacto del 29 permitió superar paulatinamente la violencia, son partes de una historia que seguiremos festejando, aunque lo que el país requiera sea romper y superar ese fracaso socioeconómico llamado “régimen de la Revolución”.
Campo Algodonero
Carmen Aristegui F.
20 Nov. 09
Ayer, durante todo el día circuló información sobre una resolución condenatoria en contra del Estado mexicano producto de la acusación ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la muerte de ocho mujeres que fueron víctimas del caso conocido como del Campo Algodonero, ocurrido en Ciudad Juárez, Chihuahua, en noviembre de 2001. Lo cierto es que aún no se conoce del todo el alcance de esta determinación que deberá ser notificada a los demandantes y al gobierno mexicano en los próximos días. Se da por un hecho que se condenará a México en esta que será una decisión histórica en la que no cabe recurso de apelación. Se da por un hecho que el Estado resultará responsable por no haber llevado a cabo las investigaciones ni los juicios necesarios para procesar estos hechos de violencia del emblemático caso que forma parte de la siniestra historia de muertes, ultrajes, torturas y desapariciones de centenares de mujeres registradas en esta ciudad fronteriza, por lo menos desde 1993.
El juicio, iniciado a fines de abril de este año en la sede de la Corte Interamericana en Santiago de Chile, partió de un hecho que de por sí ya era irrefutable a los ojos de cualquiera y que ahora, con este fallo, adquirirá carácter legal: que la impunidad, los horrores judiciales, la negligencia, la incapacidad y la falta de actuación frente a estos crímenes por parte de la autoridad son absolutamente demostrables y que el Estado deberá responder por ello.
El caso se refiere a ocho cadáveres encontrados entre el 6 y el 7 de noviembre en el Campo Algodonero, un solar ubicado en las inmediaciones de las maquilas y lugares de trabajo de esa ciudad. Cinco de los cuerpos no lograron ser identificados para incorporarlos a la acusación, de tal manera que el juicio se centró en la situación de tres mujeres asesinadas en ese lugar. Los abogados mexicanos Karla Micheel Salas y David Peña formularon la acusación en este proceso y contaron con la asesoría del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura, a través del abogado español Emilio Ginés, quien ha sostenido, junto con muchos otros especialistas, que los asesinatos de mujeres cometidos en Ciudad Juárez a lo largo de todos estos años responden a la figura de feminicidio. El patrón repetido por cientos de veces muestra a víctimas jóvenes, trabajadoras de maquila muchas veces, de condición económica vulnerable cuyas familias, en caso de tenerla, no pueden hacer frente a una exigencia de justicia y se han topado con la indolencia, la incapacidad y, seguramente, en más de algún caso, con la complicidad de las propias autoridades. Este expediente logró escalar a la máxima instancia internacional y logrará con esta sentencia, que se presume condenatoria, que debe no sólo cumplirse sino convertirse en punto de referencia para los demás casos marcados por la impunidad.
Los abogados denunciantes pidieron que se declarara la responsabilidad del Estado en los crímenes por "la violación del derecho a la vida, a la integridad personal y a las garantías judiciales" y exigieron, por supuesto, una respuesta judicial contundente que implique la reparación del daño, la identificación de los responsables de esos hechos aberrantes y la aplicación de las penas correspondientes. En una situación así, es de suponerse que no deberían ser las autoridades locales las que se hagan cargo de la obligación internacional. ¿Quién debería restituir a víctimas, familiares y sociedad los procesos debidos de justicia que fueron atropellados o francamente abandonados? ¿Qué autoridades en México se harán cargo de reponer, de remendar, de reconstruir, de reparar, de resarcir todo lo que ha sido dañado? ¿Quiénes se harán cargo de cumplir ante esta acción condenatoria? Por el alcance, la gravedad y la multiplicidad de las afectaciones seguramente varias instancias, pero una principal: la Procuraduría General de la República, hoy -jodida historia- a cargo de quien fuera procurador, precisamente, de Chihuahua en tiempos en donde el mundo volteó horrorizado frente al fenómeno criminal bautizado como "Las Muertas de Juárez". El mismo funcionario que fue señalado, gravemente, por expertos de la ONU en comisión especial, y de la CNDH en tiempos de Mireille Roccatti, por las mismas cosas, por los mismos casos, por las mismas conductas por las que hoy está a punto de condenarse al Estado nacional.
20 Nov. 09
Ayer, durante todo el día circuló información sobre una resolución condenatoria en contra del Estado mexicano producto de la acusación ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la muerte de ocho mujeres que fueron víctimas del caso conocido como del Campo Algodonero, ocurrido en Ciudad Juárez, Chihuahua, en noviembre de 2001. Lo cierto es que aún no se conoce del todo el alcance de esta determinación que deberá ser notificada a los demandantes y al gobierno mexicano en los próximos días. Se da por un hecho que se condenará a México en esta que será una decisión histórica en la que no cabe recurso de apelación. Se da por un hecho que el Estado resultará responsable por no haber llevado a cabo las investigaciones ni los juicios necesarios para procesar estos hechos de violencia del emblemático caso que forma parte de la siniestra historia de muertes, ultrajes, torturas y desapariciones de centenares de mujeres registradas en esta ciudad fronteriza, por lo menos desde 1993.
El juicio, iniciado a fines de abril de este año en la sede de la Corte Interamericana en Santiago de Chile, partió de un hecho que de por sí ya era irrefutable a los ojos de cualquiera y que ahora, con este fallo, adquirirá carácter legal: que la impunidad, los horrores judiciales, la negligencia, la incapacidad y la falta de actuación frente a estos crímenes por parte de la autoridad son absolutamente demostrables y que el Estado deberá responder por ello.
El caso se refiere a ocho cadáveres encontrados entre el 6 y el 7 de noviembre en el Campo Algodonero, un solar ubicado en las inmediaciones de las maquilas y lugares de trabajo de esa ciudad. Cinco de los cuerpos no lograron ser identificados para incorporarlos a la acusación, de tal manera que el juicio se centró en la situación de tres mujeres asesinadas en ese lugar. Los abogados mexicanos Karla Micheel Salas y David Peña formularon la acusación en este proceso y contaron con la asesoría del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura, a través del abogado español Emilio Ginés, quien ha sostenido, junto con muchos otros especialistas, que los asesinatos de mujeres cometidos en Ciudad Juárez a lo largo de todos estos años responden a la figura de feminicidio. El patrón repetido por cientos de veces muestra a víctimas jóvenes, trabajadoras de maquila muchas veces, de condición económica vulnerable cuyas familias, en caso de tenerla, no pueden hacer frente a una exigencia de justicia y se han topado con la indolencia, la incapacidad y, seguramente, en más de algún caso, con la complicidad de las propias autoridades. Este expediente logró escalar a la máxima instancia internacional y logrará con esta sentencia, que se presume condenatoria, que debe no sólo cumplirse sino convertirse en punto de referencia para los demás casos marcados por la impunidad.
Los abogados denunciantes pidieron que se declarara la responsabilidad del Estado en los crímenes por "la violación del derecho a la vida, a la integridad personal y a las garantías judiciales" y exigieron, por supuesto, una respuesta judicial contundente que implique la reparación del daño, la identificación de los responsables de esos hechos aberrantes y la aplicación de las penas correspondientes. En una situación así, es de suponerse que no deberían ser las autoridades locales las que se hagan cargo de la obligación internacional. ¿Quién debería restituir a víctimas, familiares y sociedad los procesos debidos de justicia que fueron atropellados o francamente abandonados? ¿Qué autoridades en México se harán cargo de reponer, de remendar, de reconstruir, de reparar, de resarcir todo lo que ha sido dañado? ¿Quiénes se harán cargo de cumplir ante esta acción condenatoria? Por el alcance, la gravedad y la multiplicidad de las afectaciones seguramente varias instancias, pero una principal: la Procuraduría General de la República, hoy -jodida historia- a cargo de quien fuera procurador, precisamente, de Chihuahua en tiempos en donde el mundo volteó horrorizado frente al fenómeno criminal bautizado como "Las Muertas de Juárez". El mismo funcionario que fue señalado, gravemente, por expertos de la ONU en comisión especial, y de la CNDH en tiempos de Mireille Roccatti, por las mismas cosas, por los mismos casos, por las mismas conductas por las que hoy está a punto de condenarse al Estado nacional.
La Revolución
Sergio Sarmiento
20 Nov. 09
"No puedes hacer una revolución con guantes de seda".
Josef Stalin
A los mexicanos nos gusta celebrar los grilletes que nos impiden avanzar. Por eso cada 20 de noviembre festejamos el inicio de una Revolución que no sólo dejó un trágico saldo de muerte y destrucción a lo largo de los años sino que con el paso del tiempo creó los lastres que nos han impedido construir un país más próspero.
Los políticos mexicanos defienden el mito de la Revolución porque de él han vivido durante mucho tiempo. De hecho, les ha servido de excusa para saquear al país. Durante décadas han justificado sus acciones y los impuestos que nos cobran a los mexicanos por una supuesta labor social surgida de la ideología revolucionaria. Pero a un siglo de distancia del triunfo de la lucha armada, México sigue siendo un país pobre y su distribución de la riqueza es una de las peores del mundo. En buena medida la culpa es del sistema político surgido de la Revolución.
Los gobiernos mexicanos del último siglo han querido presentar la presidencia de Porfirio Díaz como un tiempo de desastre económico y explotación. Los datos históricos, sin embargo, nos revelan que se trató más bien del primer periodo de crecimiento sostenido en el país desde la Colonia. No hay duda de que don Porfirio presidió un régimen autoritario, pero autoritarios han sido también los gobiernos surgidos de la Revolución. La lucha armada no nos trajo nada mejor.
Muchos políticos e historiadores defienden la Constitución de 1917 como el anhelado fruto del sacrificio de la Revolución. Es el fin que justificó los medios de siete años de guerra y saqueos en que distintos grupos armados se disputaron el país. Pero la Constitución del 17 no sólo traicionó los principios liberales de la de 1857, sino que además se ha convertido en un lastre permanente en los intentos por construir un país más próspero.
La carta magna del 17 es con frecuencia presentada como la primera "constitución social" del mundo. La verdad es que ha destruido riqueza, ha impedido la inversión productiva y ha empobrecido a los mexicanos. La distribución de la riqueza, por otra parte, no parece ser hoy significativamente mejor que la de tiempos de don Porfirio. México se ha quedado estancado durante mucho tiempo, mientras que otros países que eran más pobres que el nuestro, como Corea del sur, nos han rebasado de manera contundente. Quizá es porque ellos nunca tuvieron una revolución que les impusiera una "constitución social" que impidiera su desarrollo y aumentara su pobreza.
Cuando en una ocasión se le preguntó a Zhou Enlai, quien durante décadas fue primer ministro de la China comunista, cuál era su opinión sobre la Revolución Francesa, él respondió: "Es demasiado pronto para saber". Si bien nadie puede negar el sentido filosófico de la respuesta, hoy podemos darnos cuenta de que quizá no quería saber.
Mao Zedong y Zhou Enlai consideraban a la Revolución Francesa de 1789 como un antecedente ideológico de su régimen. Se negaban a reconocer que la dictadura que ellos encabezaban empobreció de manera brutal a su país. Millones murieron de hambre como consecuencia de la colectivización de las granjas y del desplome de la producción. Si bien los líderes chinos afirmaban, como los mexicanos ahora, que el suyo era un "régimen social", el despegue sólo vino después de que China adoptó un sistema de libre mercado.
A 100 años de distancia nuestros políticos son bastante más hipócritas. No nos dicen que es demasiado pronto para juzgar la Revolución Mexicana. Afirman, contra todas las evidencias, que ha sido un verdadero éxito. Se niegan a aceptar que fue el inicio de un régimen que, lejos de ser social, ha mantenido a millones de mexicanos en la pobreza.
Diputados de puente
Qué bueno que los diputados se fueron de puente. Ahora ya sabemos por qué trataron de decretar un feriado el viernes 20 de noviembre. Si bien habrá quien cuestione su holganza, a mí me parece que cuando están de puente los diputados le hacen menos daño al país.
20 Nov. 09
"No puedes hacer una revolución con guantes de seda".
Josef Stalin
A los mexicanos nos gusta celebrar los grilletes que nos impiden avanzar. Por eso cada 20 de noviembre festejamos el inicio de una Revolución que no sólo dejó un trágico saldo de muerte y destrucción a lo largo de los años sino que con el paso del tiempo creó los lastres que nos han impedido construir un país más próspero.
Los políticos mexicanos defienden el mito de la Revolución porque de él han vivido durante mucho tiempo. De hecho, les ha servido de excusa para saquear al país. Durante décadas han justificado sus acciones y los impuestos que nos cobran a los mexicanos por una supuesta labor social surgida de la ideología revolucionaria. Pero a un siglo de distancia del triunfo de la lucha armada, México sigue siendo un país pobre y su distribución de la riqueza es una de las peores del mundo. En buena medida la culpa es del sistema político surgido de la Revolución.
Los gobiernos mexicanos del último siglo han querido presentar la presidencia de Porfirio Díaz como un tiempo de desastre económico y explotación. Los datos históricos, sin embargo, nos revelan que se trató más bien del primer periodo de crecimiento sostenido en el país desde la Colonia. No hay duda de que don Porfirio presidió un régimen autoritario, pero autoritarios han sido también los gobiernos surgidos de la Revolución. La lucha armada no nos trajo nada mejor.
Muchos políticos e historiadores defienden la Constitución de 1917 como el anhelado fruto del sacrificio de la Revolución. Es el fin que justificó los medios de siete años de guerra y saqueos en que distintos grupos armados se disputaron el país. Pero la Constitución del 17 no sólo traicionó los principios liberales de la de 1857, sino que además se ha convertido en un lastre permanente en los intentos por construir un país más próspero.
La carta magna del 17 es con frecuencia presentada como la primera "constitución social" del mundo. La verdad es que ha destruido riqueza, ha impedido la inversión productiva y ha empobrecido a los mexicanos. La distribución de la riqueza, por otra parte, no parece ser hoy significativamente mejor que la de tiempos de don Porfirio. México se ha quedado estancado durante mucho tiempo, mientras que otros países que eran más pobres que el nuestro, como Corea del sur, nos han rebasado de manera contundente. Quizá es porque ellos nunca tuvieron una revolución que les impusiera una "constitución social" que impidiera su desarrollo y aumentara su pobreza.
Cuando en una ocasión se le preguntó a Zhou Enlai, quien durante décadas fue primer ministro de la China comunista, cuál era su opinión sobre la Revolución Francesa, él respondió: "Es demasiado pronto para saber". Si bien nadie puede negar el sentido filosófico de la respuesta, hoy podemos darnos cuenta de que quizá no quería saber.
Mao Zedong y Zhou Enlai consideraban a la Revolución Francesa de 1789 como un antecedente ideológico de su régimen. Se negaban a reconocer que la dictadura que ellos encabezaban empobreció de manera brutal a su país. Millones murieron de hambre como consecuencia de la colectivización de las granjas y del desplome de la producción. Si bien los líderes chinos afirmaban, como los mexicanos ahora, que el suyo era un "régimen social", el despegue sólo vino después de que China adoptó un sistema de libre mercado.
A 100 años de distancia nuestros políticos son bastante más hipócritas. No nos dicen que es demasiado pronto para juzgar la Revolución Mexicana. Afirman, contra todas las evidencias, que ha sido un verdadero éxito. Se niegan a aceptar que fue el inicio de un régimen que, lejos de ser social, ha mantenido a millones de mexicanos en la pobreza.
Diputados de puente
Qué bueno que los diputados se fueron de puente. Ahora ya sabemos por qué trataron de decretar un feriado el viernes 20 de noviembre. Si bien habrá quien cuestione su holganza, a mí me parece que cuando están de puente los diputados le hacen menos daño al país.
martes, 17 de noviembre de 2009
Ovus interruptus
German Dehesa
¡Oye, Aquiles!, ¿qué día dijo el señor Madero que comenzaríamos la Revolución?. ¡Ay, Carmen, francamente no me acuerdo!. Y nunca se acordaron. Carmen, que como buena poblana, traía siempre la cabeza a pájaros, dio y tomó con que todo comenzaría el día 18. De esto convenció al buen Aquiles y pa' pronto se aventaron a la cazuela en esa fecha con los catastróficos resultados ya conocidos. A la vuelta de 99 años y todavía con la Revolución, la verdadera, sin pelearse, ni mucho menos concluirse, aquí estamos los friolentos meshicas recordando esos peregrinos acontecimientos con más premura que los Serdán, pues hoy es apenas día 16. De cualquier modo y aunque la holganza esté supuestamente consagrada a hacer memoria de "nuestro movimiento armado", la mayoría de las variadas tribus que pueblan este territorio nos hemos dedicado a permanecer enroscados en el lecho. Así nos la hemos llevado, por lo menos los integrantes del sector masculino que, a este respecto, somos infinitamente más sabios que las féminas que, aunque sea día feriado, se despiertan a las seis, de modo que a las siete ya estén bañadas, amuebladas y listas para no hacer nada, porque hoy, precisamente hoy, no hay nada qué hacer. Decía un pensador francés: todos los males del hombre provienen de que éste no sabe estarse quieto y en su lugar. Los hombres ya aprendimos; pero a mujeres como la Hillary, tan recién llegadas a la civilización, esto todavía no penetra en los vericuetos de su cerebrín. Ella a temprana hora ya estaba penetrando en una famosa tienda de abarrotes y ultramarinos (que no es la indicada para los fines que perseguía) exigiendo una cantidad desmesurada de bacalao que, obviamente, no tenían, aunque le dijeron que en la semana recibirían un fuerte pedido. Este ofrecimiento lo asocio con la ballena muerta que fue hallada en las costas veracruzanas. Supongo que eso será lo que le venderán para que prepare ballena a la vizcaína. El verdadero y único bacalao noruego se consigue a altos precios en otro lugar de la ciudad y Aurora, la mujer que me cuidó en mi niñez y primera juventud y que ahora trabaja para mi dulce hermana, es la única que tiene la secretísima receta de mi mamuchis para obtener un guiso de bacalao digno de tal nombre. Lo demás, es cazón disfrazado.
Pero el punto era que las mujeres no saben de las maravillas del reposo, las glorias de quedarse echadas en sus camas estudiando el tirol del techo y sus caprichosas formas. Piensan, las muy sonsas, que el mundo las necesita y las está esperando con extrema ansiedad. Se lanzan a las calles en sus rugientes camionetas a comprobar que nada de esto es cierto; de hecho, lo único que encuentran en las calles es a otras viejas motorizadas que vagan sin ton ni son cual fantasmas del periférico. Todo esto para volver a sus casas, mirar a su homo sapiens y espetarle: ¿todavía no te has levantado, prángana, holgazán?. Noup. ¿Y a qué malditas horas piensas bañarte y vestirte?. A ninguna. Ella queda sin habla y mirándonos como si fuéramos la encarnación de la decadencia de Occidente. Este momento debe ser aprovechado para volvernos a dormir. A menos, a menos que tenga uno que escribir un artículo. ¡Ahistá!.
¡Oye, Aquiles!, ¿qué día dijo el señor Madero que comenzaríamos la Revolución?. ¡Ay, Carmen, francamente no me acuerdo!. Y nunca se acordaron. Carmen, que como buena poblana, traía siempre la cabeza a pájaros, dio y tomó con que todo comenzaría el día 18. De esto convenció al buen Aquiles y pa' pronto se aventaron a la cazuela en esa fecha con los catastróficos resultados ya conocidos. A la vuelta de 99 años y todavía con la Revolución, la verdadera, sin pelearse, ni mucho menos concluirse, aquí estamos los friolentos meshicas recordando esos peregrinos acontecimientos con más premura que los Serdán, pues hoy es apenas día 16. De cualquier modo y aunque la holganza esté supuestamente consagrada a hacer memoria de "nuestro movimiento armado", la mayoría de las variadas tribus que pueblan este territorio nos hemos dedicado a permanecer enroscados en el lecho. Así nos la hemos llevado, por lo menos los integrantes del sector masculino que, a este respecto, somos infinitamente más sabios que las féminas que, aunque sea día feriado, se despiertan a las seis, de modo que a las siete ya estén bañadas, amuebladas y listas para no hacer nada, porque hoy, precisamente hoy, no hay nada qué hacer. Decía un pensador francés: todos los males del hombre provienen de que éste no sabe estarse quieto y en su lugar. Los hombres ya aprendimos; pero a mujeres como la Hillary, tan recién llegadas a la civilización, esto todavía no penetra en los vericuetos de su cerebrín. Ella a temprana hora ya estaba penetrando en una famosa tienda de abarrotes y ultramarinos (que no es la indicada para los fines que perseguía) exigiendo una cantidad desmesurada de bacalao que, obviamente, no tenían, aunque le dijeron que en la semana recibirían un fuerte pedido. Este ofrecimiento lo asocio con la ballena muerta que fue hallada en las costas veracruzanas. Supongo que eso será lo que le venderán para que prepare ballena a la vizcaína. El verdadero y único bacalao noruego se consigue a altos precios en otro lugar de la ciudad y Aurora, la mujer que me cuidó en mi niñez y primera juventud y que ahora trabaja para mi dulce hermana, es la única que tiene la secretísima receta de mi mamuchis para obtener un guiso de bacalao digno de tal nombre. Lo demás, es cazón disfrazado.
Pero el punto era que las mujeres no saben de las maravillas del reposo, las glorias de quedarse echadas en sus camas estudiando el tirol del techo y sus caprichosas formas. Piensan, las muy sonsas, que el mundo las necesita y las está esperando con extrema ansiedad. Se lanzan a las calles en sus rugientes camionetas a comprobar que nada de esto es cierto; de hecho, lo único que encuentran en las calles es a otras viejas motorizadas que vagan sin ton ni son cual fantasmas del periférico. Todo esto para volver a sus casas, mirar a su homo sapiens y espetarle: ¿todavía no te has levantado, prángana, holgazán?. Noup. ¿Y a qué malditas horas piensas bañarte y vestirte?. A ninguna. Ella queda sin habla y mirándonos como si fuéramos la encarnación de la decadencia de Occidente. Este momento debe ser aprovechado para volvernos a dormir. A menos, a menos que tenga uno que escribir un artículo. ¡Ahistá!.
sábado, 14 de noviembre de 2009
Evolución - revolución
Julia Carabias
14 Nov. 09
Charles Robert Darwin, padre de la teoría de la selección natural, nació en Inglaterra, en 1809, hace 200 años. Odiaba la escuela y era, desde adolescente, un empedernido coleccionista y apasionado cazador. Su padre, primero lo presionó a estudiar medicina, carrera que aborreció y pronto abandonó; después, preocupado de que su hijo fuera un holgazán, lo enroló en una carrera clerical en Cambridge. Allí, gracias a la influencia de sus profesores de geología, de su tutor el botánico Henslow, y de las obras de Humboldt, decidió concentrarse en la historia natural. Debido a sus cualidades, Henslow lo propuso ante el Almirantazgo británico para ser el acompañante del capitán del Beagle, Fitz Roy, en su siguiente viaje a Tierra de Fuego. Esta misión formaba parte del interés de la corona victoriana, una vez terminadas las guerras napoleónicas, de consolidar sus colonias y disponer de rutas más cortas y seguras. El viaje del Beagle (1831-1836) cambió la vida de Darwin y el rumbo de la ciencia.
En cuanta localidad se detenía el Beagle, Darwin recolectaba su flora y fauna y realizaba numerosas observaciones geológicas. Los especímenes, etiquetados, los enviaba a su tutor, quien los difundía entre las sociedades científicas. Así, mientras viajaba, Darwin fue haciéndose de una fama que él mismo desconocía. Paradójicamente, la colección de los pinzones de las Islas Galápagos, aves que años después utilizó para fundamentar su teoría, carecía de datos precisos y las diferencias que estas especies presentaban entre cada isla no fueron claramente percibidas por Darwin, a pesar de que el gobernador de Galápagos le había hecho notar el caso de la variación de las tortugas gigantes. Especies distintas, aunque casi idénticas, en cada isla, es lo que hace a las Islas Galápagos un santuario de la evolución.
Al volver a Inglaterra, Darwin se convirtió en un destacado científico. Después de publicar, en 1839, su diario del Beagle, se abocó a analizar las colecciones de este viaje y fue consolidando en su mente la idea del cambio de las especies, de su extinción y repoblación. El análisis de los pinzones de Galápagos, de la colección de Fitz Roy, lo cual provocó una ruptura irreconciliable con el capitán, le confirmó la idea de las trasmutaciones. Sin embargo, no lograba encontrar el factor causal del cambio.
En 1844 Darwin terminó su manuscrito sobre la selección natural, pero guardó sus ideas durante décadas, en parte debido a que seguía en la búsqueda de una explicación a su teoría, publicando decenas de ensayos sobre la variación de las especies, y en parte porque temía que el rechazo de la Iglesia afectara su ascendente carrera. Vivía una vida dual, por un lado entre clérigos y científicos conservadores, de quienes se alejaba cada vez más; por el otro, en la clandestinidad de sus herejías evolucionistas, que rompían con la estructura creacionista de un diseño divino, las cuales lo atormentaban y menguaban su salud.
Paulatinamente, Darwin se fue acercando a los científicos liberales y laicos de Londres (Huxley, Hooker, Lubbock, Lyell), quienes al conocer que Wallace llegaba a las mismas conclusiones que Darwin lo convencieron de dar a conocer su teoría conjuntamente con Wallace. Finalmente, hace 150 años, el 24 de noviembre de 1859, Darwin publicó El origen de las especies, en donde explica la adaptación, la variación y el origen de las especies mediante la selección natural. Esta obra revolucionó el pensamiento de la época y transformó el curso de las ciencias naturales. Las reacciones, como era de esperarse, fueron muchas y muy variadas.
En 1868 decidió enfrentar la obra que había esquivado, aplicar la teoría de la evolución a la especie humana. Así, en 1871, Darwin publicó El origen del hombre. Nuevamente se reabrieron la controversia y el escándalo entre las mentes victorianas.
Darwin, aunque agnóstico, siempre fue precavido al plantear sus puntos de vista religiosos. Recibió muchos reconocimientos de científicos, políticos liberales y eclesiásticos, pero la corona sólo reaccionó hasta después de su muerte, cuando los sentimientos imperiales y patrióticos se expresaron y la Cámara de los Comunes aceptó que fuera enterrado, junto a Newton, en la abadía de Westminster.
Durante muchas décadas las ideas de Darwin y sus seguidores fueron perseguidas. En el centenario de su nacimiento, los científicos del mundo reivindicaron sus ideas, pero durante la primera mitad del siglo XX éstas fueron mal utilizadas, por ejemplo, por el hitlerismo o por los americanos fundamentalistas. En la conmemoración de los 100 años de El origen de las especies, los biólogos y ecólogos eminentes de la época lograron reposicionar la teoría de Darwin, y hoy, a 200 años de su nacimiento, Darwin sigue siendo un referente. Por ello, el Colegio Nacional y la UNAM están conmemorando el bicentenario de Darwin (del 12 al 19 de noviembre).
P.D. Aunque nos sorprenda, aún existen muchas personas que cuestionan la evolución y consideran a Darwin un demonio.
14 Nov. 09
Charles Robert Darwin, padre de la teoría de la selección natural, nació en Inglaterra, en 1809, hace 200 años. Odiaba la escuela y era, desde adolescente, un empedernido coleccionista y apasionado cazador. Su padre, primero lo presionó a estudiar medicina, carrera que aborreció y pronto abandonó; después, preocupado de que su hijo fuera un holgazán, lo enroló en una carrera clerical en Cambridge. Allí, gracias a la influencia de sus profesores de geología, de su tutor el botánico Henslow, y de las obras de Humboldt, decidió concentrarse en la historia natural. Debido a sus cualidades, Henslow lo propuso ante el Almirantazgo británico para ser el acompañante del capitán del Beagle, Fitz Roy, en su siguiente viaje a Tierra de Fuego. Esta misión formaba parte del interés de la corona victoriana, una vez terminadas las guerras napoleónicas, de consolidar sus colonias y disponer de rutas más cortas y seguras. El viaje del Beagle (1831-1836) cambió la vida de Darwin y el rumbo de la ciencia.
En cuanta localidad se detenía el Beagle, Darwin recolectaba su flora y fauna y realizaba numerosas observaciones geológicas. Los especímenes, etiquetados, los enviaba a su tutor, quien los difundía entre las sociedades científicas. Así, mientras viajaba, Darwin fue haciéndose de una fama que él mismo desconocía. Paradójicamente, la colección de los pinzones de las Islas Galápagos, aves que años después utilizó para fundamentar su teoría, carecía de datos precisos y las diferencias que estas especies presentaban entre cada isla no fueron claramente percibidas por Darwin, a pesar de que el gobernador de Galápagos le había hecho notar el caso de la variación de las tortugas gigantes. Especies distintas, aunque casi idénticas, en cada isla, es lo que hace a las Islas Galápagos un santuario de la evolución.
Al volver a Inglaterra, Darwin se convirtió en un destacado científico. Después de publicar, en 1839, su diario del Beagle, se abocó a analizar las colecciones de este viaje y fue consolidando en su mente la idea del cambio de las especies, de su extinción y repoblación. El análisis de los pinzones de Galápagos, de la colección de Fitz Roy, lo cual provocó una ruptura irreconciliable con el capitán, le confirmó la idea de las trasmutaciones. Sin embargo, no lograba encontrar el factor causal del cambio.
En 1844 Darwin terminó su manuscrito sobre la selección natural, pero guardó sus ideas durante décadas, en parte debido a que seguía en la búsqueda de una explicación a su teoría, publicando decenas de ensayos sobre la variación de las especies, y en parte porque temía que el rechazo de la Iglesia afectara su ascendente carrera. Vivía una vida dual, por un lado entre clérigos y científicos conservadores, de quienes se alejaba cada vez más; por el otro, en la clandestinidad de sus herejías evolucionistas, que rompían con la estructura creacionista de un diseño divino, las cuales lo atormentaban y menguaban su salud.
Paulatinamente, Darwin se fue acercando a los científicos liberales y laicos de Londres (Huxley, Hooker, Lubbock, Lyell), quienes al conocer que Wallace llegaba a las mismas conclusiones que Darwin lo convencieron de dar a conocer su teoría conjuntamente con Wallace. Finalmente, hace 150 años, el 24 de noviembre de 1859, Darwin publicó El origen de las especies, en donde explica la adaptación, la variación y el origen de las especies mediante la selección natural. Esta obra revolucionó el pensamiento de la época y transformó el curso de las ciencias naturales. Las reacciones, como era de esperarse, fueron muchas y muy variadas.
En 1868 decidió enfrentar la obra que había esquivado, aplicar la teoría de la evolución a la especie humana. Así, en 1871, Darwin publicó El origen del hombre. Nuevamente se reabrieron la controversia y el escándalo entre las mentes victorianas.
Darwin, aunque agnóstico, siempre fue precavido al plantear sus puntos de vista religiosos. Recibió muchos reconocimientos de científicos, políticos liberales y eclesiásticos, pero la corona sólo reaccionó hasta después de su muerte, cuando los sentimientos imperiales y patrióticos se expresaron y la Cámara de los Comunes aceptó que fuera enterrado, junto a Newton, en la abadía de Westminster.
Durante muchas décadas las ideas de Darwin y sus seguidores fueron perseguidas. En el centenario de su nacimiento, los científicos del mundo reivindicaron sus ideas, pero durante la primera mitad del siglo XX éstas fueron mal utilizadas, por ejemplo, por el hitlerismo o por los americanos fundamentalistas. En la conmemoración de los 100 años de El origen de las especies, los biólogos y ecólogos eminentes de la época lograron reposicionar la teoría de Darwin, y hoy, a 200 años de su nacimiento, Darwin sigue siendo un referente. Por ello, el Colegio Nacional y la UNAM están conmemorando el bicentenario de Darwin (del 12 al 19 de noviembre).
P.D. Aunque nos sorprenda, aún existen muchas personas que cuestionan la evolución y consideran a Darwin un demonio.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Politicos caros
"Lo que este país necesita es más políticos desempleados".
Winston Churchill
Los políticos nos han obligado a todos los mexicanos a apretarnos el cinturón, primero con la crisis y después con el aumento de impuestos. Pero ellos mismos no están dispuestos a participar en el sacrificio.
A pesar de que no habrá elecciones federales en el 2010, el IFE ha pedido un presupuesto de más de 9 mil millones de pesos. De este monto, más de 3 mil se lo repartirán los partidos políticos. Seis mil se quedarán en el IFE, que utilizará unos 3 mil para mantener actualizado el padrón electoral y emitir credenciales de elector y los otros 3 mil para mantener su burocracia en el país. A esto hay que añadir los 1,900 millones de pesos del Tribunal Electoral y muchas más cantidades de los institutos electorales locales.
Tenemos quizá la democracia más cara del mundo, por lo menos desde el punto de vista de los contribuyentes. Quizá se gasta más dinero en Estados Unidos, pero éste es un país mucho más rico y además la mayor parte del gasto político procede de aportaciones privadas.
La clase política mexicana defiende a capa y espada la onerosa democracia mexicana. Afirma que es necesaria para evitar la infiltración del narco en la política. No hay razón para pensar, sin embargo, que los delincuentes no podrán comprar a los políticos sólo porque han saqueado previamente las arcas públicas. Por lo pronto hay un diputado federal electo, Julio César Godoy, prófugo por supuesta vinculación con el narco. Decenas de presidentes municipales han sido detenidos también con acusaciones similares. Seguramente los peores transgresores no han sido siquiera identificados.
Los políticos quieren quedarse con todo. Quieren el dinero que se les da a través de los impuestos, pero también el que obtienen de fuentes privadas legales e ilegales. La compra de votos es masiva en cada elección. El que el sistema político reciba dinero público no ha servido para moderar esta práctica. Si acaso la ha acentuado.
Los políticos mexicanos pudieron haber optado por un sistema electoral como el estadounidense, en que la mayor parte del dinero proviene de fuentes privadas, o por uno como el europeo, en que la financiación es pública pero no hay spots de radio y televisión y el gasto se reduce a un monto mínimo. Adoptaron en cambio una mezcla perversa de los dos. Obtienen así enormes cantidades de dinero público, pero también fondos privados; tienen límites muy estrictos de gasto, pero mil maneras de darles la vuelta; tienen tiempos casi ilimitados de radio y televisión para bombardear con spots a los ciudadanos hasta un grado de saturación.
Hay que poner un alto a estos abusos. En un momento en que a los mexicanos se nos exige pagar más impuestos, nosotros debemos demandar un recorte radical del dinero que les damos al IFE, a los partidos y a las demás burocracias políticas. Los partidos no deben recibir ni un centavo de los contribuyentes. La burocracia del IFE debe reducirse en por lo menos un 90 por ciento. El Tribunal Electoral debe ser una simple corte con cinco magistrados y sus proyectistas y no tiene por qué costarnos 1,900 millones de pesos al año. La credencial del IFE, que no existe en otros países, debe eliminarse y reemplazarse por una cédula de identidad que no esté a cargo del IFE.
Los políticos se oponen porque quieren seguir enriqueciéndose de la política.
DOBLE FERIADO
El viernes 6 de noviembre 324 diputados de todos los partidos, con siete votos en contra y 12 abstenciones, votaron por tener dos feriados para el aniversario de la Revolución Mexicana. Los otros 164 diputados, 33 por ciento del total, me imagino estaban ya de puente. El jueves 12 de noviembre, 70 senadores votaron unánimemente por rechazar ese mismo doble feriado. Los otros 58, 45 por ciento del total, me imagino estaban de puente. Dos preguntas: ¿Quiénes fueron los imbéciles, los diputados o los senadores? Y ¿por qué andaban tantos de puente?
www.sergiosarmiento.com
Winston Churchill
Los políticos nos han obligado a todos los mexicanos a apretarnos el cinturón, primero con la crisis y después con el aumento de impuestos. Pero ellos mismos no están dispuestos a participar en el sacrificio.
A pesar de que no habrá elecciones federales en el 2010, el IFE ha pedido un presupuesto de más de 9 mil millones de pesos. De este monto, más de 3 mil se lo repartirán los partidos políticos. Seis mil se quedarán en el IFE, que utilizará unos 3 mil para mantener actualizado el padrón electoral y emitir credenciales de elector y los otros 3 mil para mantener su burocracia en el país. A esto hay que añadir los 1,900 millones de pesos del Tribunal Electoral y muchas más cantidades de los institutos electorales locales.
Tenemos quizá la democracia más cara del mundo, por lo menos desde el punto de vista de los contribuyentes. Quizá se gasta más dinero en Estados Unidos, pero éste es un país mucho más rico y además la mayor parte del gasto político procede de aportaciones privadas.
La clase política mexicana defiende a capa y espada la onerosa democracia mexicana. Afirma que es necesaria para evitar la infiltración del narco en la política. No hay razón para pensar, sin embargo, que los delincuentes no podrán comprar a los políticos sólo porque han saqueado previamente las arcas públicas. Por lo pronto hay un diputado federal electo, Julio César Godoy, prófugo por supuesta vinculación con el narco. Decenas de presidentes municipales han sido detenidos también con acusaciones similares. Seguramente los peores transgresores no han sido siquiera identificados.
Los políticos quieren quedarse con todo. Quieren el dinero que se les da a través de los impuestos, pero también el que obtienen de fuentes privadas legales e ilegales. La compra de votos es masiva en cada elección. El que el sistema político reciba dinero público no ha servido para moderar esta práctica. Si acaso la ha acentuado.
Los políticos mexicanos pudieron haber optado por un sistema electoral como el estadounidense, en que la mayor parte del dinero proviene de fuentes privadas, o por uno como el europeo, en que la financiación es pública pero no hay spots de radio y televisión y el gasto se reduce a un monto mínimo. Adoptaron en cambio una mezcla perversa de los dos. Obtienen así enormes cantidades de dinero público, pero también fondos privados; tienen límites muy estrictos de gasto, pero mil maneras de darles la vuelta; tienen tiempos casi ilimitados de radio y televisión para bombardear con spots a los ciudadanos hasta un grado de saturación.
Hay que poner un alto a estos abusos. En un momento en que a los mexicanos se nos exige pagar más impuestos, nosotros debemos demandar un recorte radical del dinero que les damos al IFE, a los partidos y a las demás burocracias políticas. Los partidos no deben recibir ni un centavo de los contribuyentes. La burocracia del IFE debe reducirse en por lo menos un 90 por ciento. El Tribunal Electoral debe ser una simple corte con cinco magistrados y sus proyectistas y no tiene por qué costarnos 1,900 millones de pesos al año. La credencial del IFE, que no existe en otros países, debe eliminarse y reemplazarse por una cédula de identidad que no esté a cargo del IFE.
Los políticos se oponen porque quieren seguir enriqueciéndose de la política.
DOBLE FERIADO
El viernes 6 de noviembre 324 diputados de todos los partidos, con siete votos en contra y 12 abstenciones, votaron por tener dos feriados para el aniversario de la Revolución Mexicana. Los otros 164 diputados, 33 por ciento del total, me imagino estaban ya de puente. El jueves 12 de noviembre, 70 senadores votaron unánimemente por rechazar ese mismo doble feriado. Los otros 58, 45 por ciento del total, me imagino estaban de puente. Dos preguntas: ¿Quiénes fueron los imbéciles, los diputados o los senadores? Y ¿por qué andaban tantos de puente?
www.sergiosarmiento.com
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Agente de cambio
Denise Dresser
Tiempos de impuestos crecientes y políticos disminuidos. Tiempos de problemas cada vez más grandes y soluciones cada vez menos asibles. Tiempos confusos, cabizbajos, grisáceos, en los cuales no se sabe a ciencia cierta a dónde mirar o en quién confiar. Pero aún así hay algo en lo cual creo con absoluta certeza, y es aquello que la antropóloga Margaret Mead escribió con tanta elocuencia: "nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos puede cambiar al mundo. En efecto, es la única cosa que lo ha hecho". Por ello apoyo -y convoco a apoyar- la candidatura de Emilio Álvarez Icaza para presidir la CNDH. Porque entiende que la labor de un ombudsman es mantener vivas las aspiraciones de verdad y justicia en un sistema que, con demasiada frecuencia, las desdeña. Sabe que le corresponde pararse del lado de la víctima. Asumirse como alguien capaz de representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Defender los derechos de quienes ni siquiera saben que los tienen.
Durante su presidencia, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal alzó la vara de medición, contribuyó a crear un contexto de exigencia, se volvió autora de un lenguaje que buscó siempre decirle la verdad al poder, recomendación tras recomendación. En el caso Eumex. En el caso del plantón postelectoral sobre Reforma. En el caso de los reclusorios. En el caso del News Divine. En el caso del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos. En el caso del diagnóstico sobre los derechos humanos en el Distrito Federal.
Ahora bien, ser un buen ombudsman en México no es una tarea fácil porque implica indagar, investigar, evidenciar, señalar violaciones a los derechos humanos, provengan de donde provengan. En el caso de Emilio Álvarez Icaza ha implicado vivir con los vituperios de quienes -desde la izquierda- se sintieron traicionados por la recomendación del plantón. Ha implicado resistir las acusaciones de quienes -desde la derecha- se sintieron traicionados por la postura de la CDHDF en el caso de la despenalización del aborto. Ha implicado ser el blanco de las críticas de quienes aún les falta comprender que es más importante defender derechos fundamentales que ser panista. Que es más importante defender la legalidad que ser perredista. Que es más importante proteger ciudadanos que proteger cotos partidistas. Que es más importante impulsar una visión de Estado que una creencia personal o una ideología política.
Por esa congruencia en caso tras caso me parece que hay un gran valor en la labor de Emilio Álvarez Icaza. Hay algo intelectual y moralmente aplaudible en encabezar la lucha por la protección de los desprotegidos. Y por ello se vuelve imperativo apoyar para un puesto a nivel nacional a quien ha hecho lo que Emilio en el Distrito Federal. Defender a los débiles. Darle voz a los vulnerables. Retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Denunciar la manipulación política de la pena de muerte, la situación de los reclusorios, la podredumbre de las policías, los desafíos al Estado laico, la institucionalización de la impunidad.
En un país en el cual tantos conceden, claudican y recortan sus conciencias para ajustarlas al tamaño del puesto que aspiran a llenar, Emilio Álvarez Icaza ocupa una posición inusual: es una figura emblemática de la inteligencia libre. Sin ataduras. Sin sometimientos. Sin lealtades políticas o afiliaciones partidistas. Precisamente porque es libre, provoca tanta incomodidad entre quienes querrían una CNDH sumisa, domesticada. Precisamente porque es libre, engendra tanto escozor entre quienes preferirían un ombudsman dispuesto a promover intereses partidistas por encima de derechos humanos. Precisamente porque es libre, produce tanta preocupación entre quienes desearían una CNDH abocada a emprender cruzadas religiosas por encima de causas ciudadanas. Paradójicamente es criticado por aquello que lo vuelve idóneo para el puesto. El activismo. La independencia feroz. El catolicismo responsable con el cual coloca la primacía de la ley sobre las preferencias personales. La decencia esencial.
Por eso me pronuncio hoy -parada al lado de tantos ciudadanos más- en apoyo a alguien bautizado como "defensor del pueblo" porque ha sabido caminar a su lado. Por eso exhortamos a que los senadores alcen la cabeza y la mano del pequeño estadista que ojalá lleven dentro. Por eso pedimos que el Senado de la República devuelva el sentido fundacional a los órganos autónomos y reconozca el perfil de alguien que -como Emilio Álvarez Icaza- debe encabezarlos. Alguien que en tiempos de inercias arraigadas ha demostrado ser un agente de cambio. Alguien que se ha negado a ser espectador de la injusticia o la arbitrariedad. Alguien cuyo arribo a la CNDH se volvería un antídoto al cinismo y al desasosiego. Alguien cuya actuación allí se convertiría en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. El país que todavía brinda oportunidades para creer en vez de razones para claudicar. El país que queremos.
Tiempos de impuestos crecientes y políticos disminuidos. Tiempos de problemas cada vez más grandes y soluciones cada vez menos asibles. Tiempos confusos, cabizbajos, grisáceos, en los cuales no se sabe a ciencia cierta a dónde mirar o en quién confiar. Pero aún así hay algo en lo cual creo con absoluta certeza, y es aquello que la antropóloga Margaret Mead escribió con tanta elocuencia: "nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos puede cambiar al mundo. En efecto, es la única cosa que lo ha hecho". Por ello apoyo -y convoco a apoyar- la candidatura de Emilio Álvarez Icaza para presidir la CNDH. Porque entiende que la labor de un ombudsman es mantener vivas las aspiraciones de verdad y justicia en un sistema que, con demasiada frecuencia, las desdeña. Sabe que le corresponde pararse del lado de la víctima. Asumirse como alguien capaz de representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Defender los derechos de quienes ni siquiera saben que los tienen.
Durante su presidencia, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal alzó la vara de medición, contribuyó a crear un contexto de exigencia, se volvió autora de un lenguaje que buscó siempre decirle la verdad al poder, recomendación tras recomendación. En el caso Eumex. En el caso del plantón postelectoral sobre Reforma. En el caso de los reclusorios. En el caso del News Divine. En el caso del derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos. En el caso del diagnóstico sobre los derechos humanos en el Distrito Federal.
Ahora bien, ser un buen ombudsman en México no es una tarea fácil porque implica indagar, investigar, evidenciar, señalar violaciones a los derechos humanos, provengan de donde provengan. En el caso de Emilio Álvarez Icaza ha implicado vivir con los vituperios de quienes -desde la izquierda- se sintieron traicionados por la recomendación del plantón. Ha implicado resistir las acusaciones de quienes -desde la derecha- se sintieron traicionados por la postura de la CDHDF en el caso de la despenalización del aborto. Ha implicado ser el blanco de las críticas de quienes aún les falta comprender que es más importante defender derechos fundamentales que ser panista. Que es más importante defender la legalidad que ser perredista. Que es más importante proteger ciudadanos que proteger cotos partidistas. Que es más importante impulsar una visión de Estado que una creencia personal o una ideología política.
Por esa congruencia en caso tras caso me parece que hay un gran valor en la labor de Emilio Álvarez Icaza. Hay algo intelectual y moralmente aplaudible en encabezar la lucha por la protección de los desprotegidos. Y por ello se vuelve imperativo apoyar para un puesto a nivel nacional a quien ha hecho lo que Emilio en el Distrito Federal. Defender a los débiles. Darle voz a los vulnerables. Retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Denunciar la manipulación política de la pena de muerte, la situación de los reclusorios, la podredumbre de las policías, los desafíos al Estado laico, la institucionalización de la impunidad.
En un país en el cual tantos conceden, claudican y recortan sus conciencias para ajustarlas al tamaño del puesto que aspiran a llenar, Emilio Álvarez Icaza ocupa una posición inusual: es una figura emblemática de la inteligencia libre. Sin ataduras. Sin sometimientos. Sin lealtades políticas o afiliaciones partidistas. Precisamente porque es libre, provoca tanta incomodidad entre quienes querrían una CNDH sumisa, domesticada. Precisamente porque es libre, engendra tanto escozor entre quienes preferirían un ombudsman dispuesto a promover intereses partidistas por encima de derechos humanos. Precisamente porque es libre, produce tanta preocupación entre quienes desearían una CNDH abocada a emprender cruzadas religiosas por encima de causas ciudadanas. Paradójicamente es criticado por aquello que lo vuelve idóneo para el puesto. El activismo. La independencia feroz. El catolicismo responsable con el cual coloca la primacía de la ley sobre las preferencias personales. La decencia esencial.
Por eso me pronuncio hoy -parada al lado de tantos ciudadanos más- en apoyo a alguien bautizado como "defensor del pueblo" porque ha sabido caminar a su lado. Por eso exhortamos a que los senadores alcen la cabeza y la mano del pequeño estadista que ojalá lleven dentro. Por eso pedimos que el Senado de la República devuelva el sentido fundacional a los órganos autónomos y reconozca el perfil de alguien que -como Emilio Álvarez Icaza- debe encabezarlos. Alguien que en tiempos de inercias arraigadas ha demostrado ser un agente de cambio. Alguien que se ha negado a ser espectador de la injusticia o la arbitrariedad. Alguien cuyo arribo a la CNDH se volvería un antídoto al cinismo y al desasosiego. Alguien cuya actuación allí se convertiría en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. El país que todavía brinda oportunidades para creer en vez de razones para claudicar. El país que queremos.
lunes, 2 de noviembre de 2009
...unos mas iguales que otros...
Hacia una visa común latinoamericana
Andrés Oppenheimer
2 Nov. 09
Mientras los 27 países de la Unión Europea acaban de aprobar la creación de un servicio exterior común con embajadas en todo el mundo, la mayoría de los países latinoamericanos no pueden siquiera ponerse de acuerdo en ofrecer una visa común para los turistas de otras partes del mundo a tiempo para la copa Mundial de futbol de 2014 en Brasil. ¡Que ironía!
Cuando leí la noticia sobre la inminente creación del servicio exterior común de la UE durante una vista a España, no pude evitar comparar lo que está ocurriendo en Europa con lo que está pasando en Latinoamérica.
En Europa, durante una reunión en Luxemburgo la semana pasada, la UE acordó los primeros pasos para la constitución de un Servicio Exterior Europeo, que según se espera, será el cuerpo diplomático más grande del mundo. El nuevo servicio diplomático europeo tendría 5 mil diplomáticos y funcionarios, y un presupuesto de 75 mil millones de dólares para sus primeros tres años a partir de 2010.
La UE ya permite en su territorio la libre circulación para sus ciudadanos y turistas extranjeros, tiene una moneda común -el euro- y está a punto de designar al primer Presidente europeo.
En Latinoamérica, pese a las docenas de cumbres en las que los Presidentes proclaman la definitiva integración regional, varios países ni siquiera mantienen relaciones diplomáticas con sus vecinos, o están tan peleados entre si que no tienen relaciones comerciales fluidas.
Ecuador rompió relaciones con Colombia en 2008 tras la incursión colombiana contra un campamento guerrillero en territorio ecuatoriano. Chile y Bolivia sólo mantienen relaciones consulares desde 1978, a raíz de una disputa territorial. Perú retiró recientemente a su Embajador en Bolivia por comentarios insultantes del Presidente boliviano, y llevó a la Corte Internacional de la Haya una disputa territorial con Chile.
Argentina y Uruguay prácticamente no se hablan por un conflicto en torno a una planta papelera en Uruguay que, según funcionarios argentinos, contamina el medio ambiente. Venezuela retira periódicamente a sus Embajadores de Colombia, Perú y otros países, según cual sea el país que sea objeto de la última rabieta del Presidente venezolano.
Lamentablemente, estos y otros conflictos están resultando en un alarmante aumento del gasto militar, y en un freno al comercio regional.
El gasto militar en Latinoamérica ha aumentado un asombroso 91 por ciento en los últimos cuatro años, hasta alcanzar el año pasado los 47 mil 200 millones de dólares, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres.
Los países latinoamericanos también están pagando un alto precio comercial debido a su mutua desconfianza. Durante una visita reciente a Perú, un ministro me decía que Perú está a punto de empezar a exportar gas natural a México, mientras su vecino, Chile, está a punto de empezar a importar gas natural de Indonesia. La disputa fronteriza entre ambos países ha dificultado la exportación de gas natural entre ellos.
En América Central, cinco pequeños países tienen monedas diferentes, y reglas comerciales propias. Un productor avícola guatemalteco me dijo que le resultaba más barato exportar pollos de Guatemala a China, que de Guatemala a Costa Rica.
Lo que es más absurdo aún, muchos países latinoamericanos ni siquiera tienen acuerdos que permitan que turistas de otras partes del mundo puedan visitar la región con una visa única.
La Organización Mundial de Turismo estima que para el año 2020 habrá 100 millones de turistas chinos por año. Pero muchos expertos en turismo coinciden en que Latinoamérica probablemente se pierda la avalancha de turistas chinos debido al problema de las visas: muchos chinos que barajen la posibilidad de viajar a Latinoamérica querrán visitar más de un país de la región, y probablemente sean desalentados por el esfuerzo y el costo de obtener varias visas diferentes.
Algo semejante puede ocurrir para la copa Mundial de futbol de 2014 y para los Juegos Olímpicos de 2016 que se celebrarán en Brasil.
Mi opinión: En vez de firmar declaraciones grandilocuentes proclamando la definitiva integración latinoamericana -que son muy emotivas pero por lo general carentes de acuerdos concretos- los líderes latinoamericanos deberían seguir los pasos de la Unión Europea.
La UE se inició hace más de cinco décadas con acuerdos concretos de intercambios comerciales de carbón y acero, que luego fueron ampliados para incluir cada vez más productos. Luego se acordó la libre circulación de personas, la moneda común, y ahora se está creando un servicio exterior común y una presidencia común.
Los países latinoamericanos, con el potencial turístico de sus bellezas naturales y su riqueza cultural, deberían emitir una visa común antes del Mundial de futbol de 2014, como preludio necesario para atraer millones de turistas asiáticos más adelante. Eso serviría más para crear empleos y reducir la pobreza que miles de discursos.
Andrés Oppenheimer
2 Nov. 09
Mientras los 27 países de la Unión Europea acaban de aprobar la creación de un servicio exterior común con embajadas en todo el mundo, la mayoría de los países latinoamericanos no pueden siquiera ponerse de acuerdo en ofrecer una visa común para los turistas de otras partes del mundo a tiempo para la copa Mundial de futbol de 2014 en Brasil. ¡Que ironía!
Cuando leí la noticia sobre la inminente creación del servicio exterior común de la UE durante una vista a España, no pude evitar comparar lo que está ocurriendo en Europa con lo que está pasando en Latinoamérica.
En Europa, durante una reunión en Luxemburgo la semana pasada, la UE acordó los primeros pasos para la constitución de un Servicio Exterior Europeo, que según se espera, será el cuerpo diplomático más grande del mundo. El nuevo servicio diplomático europeo tendría 5 mil diplomáticos y funcionarios, y un presupuesto de 75 mil millones de dólares para sus primeros tres años a partir de 2010.
La UE ya permite en su territorio la libre circulación para sus ciudadanos y turistas extranjeros, tiene una moneda común -el euro- y está a punto de designar al primer Presidente europeo.
En Latinoamérica, pese a las docenas de cumbres en las que los Presidentes proclaman la definitiva integración regional, varios países ni siquiera mantienen relaciones diplomáticas con sus vecinos, o están tan peleados entre si que no tienen relaciones comerciales fluidas.
Ecuador rompió relaciones con Colombia en 2008 tras la incursión colombiana contra un campamento guerrillero en territorio ecuatoriano. Chile y Bolivia sólo mantienen relaciones consulares desde 1978, a raíz de una disputa territorial. Perú retiró recientemente a su Embajador en Bolivia por comentarios insultantes del Presidente boliviano, y llevó a la Corte Internacional de la Haya una disputa territorial con Chile.
Argentina y Uruguay prácticamente no se hablan por un conflicto en torno a una planta papelera en Uruguay que, según funcionarios argentinos, contamina el medio ambiente. Venezuela retira periódicamente a sus Embajadores de Colombia, Perú y otros países, según cual sea el país que sea objeto de la última rabieta del Presidente venezolano.
Lamentablemente, estos y otros conflictos están resultando en un alarmante aumento del gasto militar, y en un freno al comercio regional.
El gasto militar en Latinoamérica ha aumentado un asombroso 91 por ciento en los últimos cuatro años, hasta alcanzar el año pasado los 47 mil 200 millones de dólares, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres.
Los países latinoamericanos también están pagando un alto precio comercial debido a su mutua desconfianza. Durante una visita reciente a Perú, un ministro me decía que Perú está a punto de empezar a exportar gas natural a México, mientras su vecino, Chile, está a punto de empezar a importar gas natural de Indonesia. La disputa fronteriza entre ambos países ha dificultado la exportación de gas natural entre ellos.
En América Central, cinco pequeños países tienen monedas diferentes, y reglas comerciales propias. Un productor avícola guatemalteco me dijo que le resultaba más barato exportar pollos de Guatemala a China, que de Guatemala a Costa Rica.
Lo que es más absurdo aún, muchos países latinoamericanos ni siquiera tienen acuerdos que permitan que turistas de otras partes del mundo puedan visitar la región con una visa única.
La Organización Mundial de Turismo estima que para el año 2020 habrá 100 millones de turistas chinos por año. Pero muchos expertos en turismo coinciden en que Latinoamérica probablemente se pierda la avalancha de turistas chinos debido al problema de las visas: muchos chinos que barajen la posibilidad de viajar a Latinoamérica querrán visitar más de un país de la región, y probablemente sean desalentados por el esfuerzo y el costo de obtener varias visas diferentes.
Algo semejante puede ocurrir para la copa Mundial de futbol de 2014 y para los Juegos Olímpicos de 2016 que se celebrarán en Brasil.
Mi opinión: En vez de firmar declaraciones grandilocuentes proclamando la definitiva integración latinoamericana -que son muy emotivas pero por lo general carentes de acuerdos concretos- los líderes latinoamericanos deberían seguir los pasos de la Unión Europea.
La UE se inició hace más de cinco décadas con acuerdos concretos de intercambios comerciales de carbón y acero, que luego fueron ampliados para incluir cada vez más productos. Luego se acordó la libre circulación de personas, la moneda común, y ahora se está creando un servicio exterior común y una presidencia común.
Los países latinoamericanos, con el potencial turístico de sus bellezas naturales y su riqueza cultural, deberían emitir una visa común antes del Mundial de futbol de 2014, como preludio necesario para atraer millones de turistas asiáticos más adelante. Eso serviría más para crear empleos y reducir la pobreza que miles de discursos.
Simplificar
Cuando veo notas como esta me pregunto: ¿Cuales seran el primero y el ultimo pensamiento de Calderon en el dia? ¿Leera los periodicos o alguien le hara algun resumen? ¿Es tan corta la memoria para olvidar las promesas, o el cinismo es tal que no le importa?
Si el IVA fuera de 40% no me afectaria, porque no consumo ya que estoy desempleado, al igual que el ISR, si fuera del 50% tampoco me afectaria, ya que solo aplica en salarios a partir de $10,300 pesos al mes, pero durante los ultimos 5 meses solo he encontrado empleos que solicitan mucha especializacion pero con el limite de edad de 35 años (tengo 43) y solo ofrecen HASTA $5,000.00 mensuales MENOS deducciones como IMSS y similares. Esto me hace sentir que si encuentro un empleo con sueldo de mas de 10 mil, es como el equivalente a ganar la rifa del tigre, y no se ve la luz al final del tunel....
Sergio Sarmiento
2 Nov. 09
"Primero, voy a reducir los impuestos [...] y voy a simplificarlos".
Felipe Calderón, abril 2006
Felipe Calderón ganó muchos votos cuando afirmó, en el primer debate entre candidatos, que para ser el Presidente del empleo reduciría los impuestos y los simplificaría. El diagnóstico del panista era correcto. Una razón del bajo nivel de inversión y creación de empleos en México es lo elevado de las tasas de impuestos para los pocos que pagan y la complejidad del sistema fiscal. Después de tres años como Presidente, sin embargo, lo único que ha logrado Calderón es aumentar los impuestos y hacer el sistema fiscal más complicado.
El Presidente y el Congreso inventaron un nuevo gravamen al ingreso, el IETU, que añadieron al ISR. En lugar de aplicar el IVA a todos los productos y servicios a una tasa razonable, digamos 10 por ciento, lo han elevado del 15 al 16 por ciento en la mayor parte del país y de 10 a 11 por ciento en la frontera norte. Además han mantenido una tasa cero para alimentos y medicinas -un 45 por ciento de las ventas totales- que obliga a Hacienda a hacer devoluciones de miles de millones de pesos anuales a las grandes empresas que distribuyen y venden estos productos.
Siguiendo el ejemplo de Luis Echeverría y José López Portillo, claramente sus mentores económicos, el Presidente Calderón ha aumentado los impuestos especiales y creado otros nuevos, lo cual complica el sistema fiscal y genera incentivos para la corrupción. Ha elevado los llamados impuestos "al pecado": a la cerveza, las bebidas alcohólicas, los productos del tabaco y el juego. El exagerado impuesto a las bebidas alcohólicas ha hecho ya que la mitad de las que se expenden en nuestro país sean ilegales, lo cual priva al gobierno de ingresos y es un peligro de salud pública.
Como a Calderón y a sus legisladores les inquietaba que el mercado de las telecomunicaciones creciera a pesar de la crisis, decidieron castigarlo con un nuevo impuesto especial (otro impuesto al pecado). Al final el gravamen se fijó en 3 por ciento para la telefonía fija y celular y para la televisión de paga. Quedaron exentos el internet, a pesar de que la tecnología permite hacer llamadas telefónicas por internet, y la telefonía fija rural. En otras palabras, si usted vive en una población de 4,999 habitantes no pagará el impuesto al pecado, pero si su localidad es de 5,000 deberá cubrirlo a menos que hable por internet. ¡Qué simplificación del sistema!
La promesa de Calderón de bajar el impuesto sobre la renta se convirtió en un aumento de 28 a 30 por ciento. No desaparece el IETU, por supuesto, ni el inequitativo y dañino impuesto al ahorro. El impuesto a los depósitos en efectivo, que no existía cuando el candidato prometió reducir y simplificar los impuestos, pasa de 2 a 3 por ciento. Este impuesto, se nos dijo, no sería realmente recaudatorio porque sería acreditable. ¿Y cómo se hace eso? Al año siguiente de que el banco le cobre a lo chino, obtenga usted un comprobante de la institución y en abril, al presentar la declaración anual, incluya la retención entre los impuestos pagados y reste el monto del total a pagar. ¿Y si no presento declaración anual? Lástima Margarito.
Sigo pensando que el candidato Calderón tenía razón cuando afirmó que para ser el Presidente del empleo había que reducir y simplificar impuestos. Es una pena que haya olvidado sus compromisos.
Ventas o utilidades
Alguna vez Felipe Calderón trabajó en un banco privado, pero ha vivido tanto tiempo del erario que ha olvidado que el impuesto sobre la renta no se cobra a los ingresos totales de las empresas sino a sus utilidades. En cualquier país, de las ventas se restan los gastos para obtener las utilidades (beneficios) y sobre ellas se paga el ISR. Tiene poco sentido decir que las empresas pagan 1.7 por ciento de ISR sobre sus ingresos totales. Las empresas mexicanas que cotizan en Bolsa pagan en promedio 26 por ciento sobre sus utilidades, más que en otros países.
www.sergiosarmiento.com
Si el IVA fuera de 40% no me afectaria, porque no consumo ya que estoy desempleado, al igual que el ISR, si fuera del 50% tampoco me afectaria, ya que solo aplica en salarios a partir de $10,300 pesos al mes, pero durante los ultimos 5 meses solo he encontrado empleos que solicitan mucha especializacion pero con el limite de edad de 35 años (tengo 43) y solo ofrecen HASTA $5,000.00 mensuales MENOS deducciones como IMSS y similares. Esto me hace sentir que si encuentro un empleo con sueldo de mas de 10 mil, es como el equivalente a ganar la rifa del tigre, y no se ve la luz al final del tunel....
Sergio Sarmiento
2 Nov. 09
"Primero, voy a reducir los impuestos [...] y voy a simplificarlos".
Felipe Calderón, abril 2006
Felipe Calderón ganó muchos votos cuando afirmó, en el primer debate entre candidatos, que para ser el Presidente del empleo reduciría los impuestos y los simplificaría. El diagnóstico del panista era correcto. Una razón del bajo nivel de inversión y creación de empleos en México es lo elevado de las tasas de impuestos para los pocos que pagan y la complejidad del sistema fiscal. Después de tres años como Presidente, sin embargo, lo único que ha logrado Calderón es aumentar los impuestos y hacer el sistema fiscal más complicado.
El Presidente y el Congreso inventaron un nuevo gravamen al ingreso, el IETU, que añadieron al ISR. En lugar de aplicar el IVA a todos los productos y servicios a una tasa razonable, digamos 10 por ciento, lo han elevado del 15 al 16 por ciento en la mayor parte del país y de 10 a 11 por ciento en la frontera norte. Además han mantenido una tasa cero para alimentos y medicinas -un 45 por ciento de las ventas totales- que obliga a Hacienda a hacer devoluciones de miles de millones de pesos anuales a las grandes empresas que distribuyen y venden estos productos.
Siguiendo el ejemplo de Luis Echeverría y José López Portillo, claramente sus mentores económicos, el Presidente Calderón ha aumentado los impuestos especiales y creado otros nuevos, lo cual complica el sistema fiscal y genera incentivos para la corrupción. Ha elevado los llamados impuestos "al pecado": a la cerveza, las bebidas alcohólicas, los productos del tabaco y el juego. El exagerado impuesto a las bebidas alcohólicas ha hecho ya que la mitad de las que se expenden en nuestro país sean ilegales, lo cual priva al gobierno de ingresos y es un peligro de salud pública.
Como a Calderón y a sus legisladores les inquietaba que el mercado de las telecomunicaciones creciera a pesar de la crisis, decidieron castigarlo con un nuevo impuesto especial (otro impuesto al pecado). Al final el gravamen se fijó en 3 por ciento para la telefonía fija y celular y para la televisión de paga. Quedaron exentos el internet, a pesar de que la tecnología permite hacer llamadas telefónicas por internet, y la telefonía fija rural. En otras palabras, si usted vive en una población de 4,999 habitantes no pagará el impuesto al pecado, pero si su localidad es de 5,000 deberá cubrirlo a menos que hable por internet. ¡Qué simplificación del sistema!
La promesa de Calderón de bajar el impuesto sobre la renta se convirtió en un aumento de 28 a 30 por ciento. No desaparece el IETU, por supuesto, ni el inequitativo y dañino impuesto al ahorro. El impuesto a los depósitos en efectivo, que no existía cuando el candidato prometió reducir y simplificar los impuestos, pasa de 2 a 3 por ciento. Este impuesto, se nos dijo, no sería realmente recaudatorio porque sería acreditable. ¿Y cómo se hace eso? Al año siguiente de que el banco le cobre a lo chino, obtenga usted un comprobante de la institución y en abril, al presentar la declaración anual, incluya la retención entre los impuestos pagados y reste el monto del total a pagar. ¿Y si no presento declaración anual? Lástima Margarito.
Sigo pensando que el candidato Calderón tenía razón cuando afirmó que para ser el Presidente del empleo había que reducir y simplificar impuestos. Es una pena que haya olvidado sus compromisos.
Ventas o utilidades
Alguna vez Felipe Calderón trabajó en un banco privado, pero ha vivido tanto tiempo del erario que ha olvidado que el impuesto sobre la renta no se cobra a los ingresos totales de las empresas sino a sus utilidades. En cualquier país, de las ventas se restan los gastos para obtener las utilidades (beneficios) y sobre ellas se paga el ISR. Tiene poco sentido decir que las empresas pagan 1.7 por ciento de ISR sobre sus ingresos totales. Las empresas mexicanas que cotizan en Bolsa pagan en promedio 26 por ciento sobre sus utilidades, más que en otros países.
www.sergiosarmiento.com
domingo, 1 de noviembre de 2009
Generaciones de izquierda
Enrique Krauze
1 Nov. 09
La "Generación fundadora" de nuestra izquierda moderna (nacida entre 1890 y 1905) tuvo un epónimo indiscutible: Vicente Lombardo Toledano (1894-1968). Su biografía ilustra las posibilidades y límites que la Revolución Mexicana impuso al pensamiento y acción socialistas. Lombardo fue un intelectual que derivó al sindicalismo. A la izquierda de esa izquierda sindical sólo estaba la opción comunista, que una minoría abrazó tras la crisis del 29. Pero en los años treinta, con el ascenso del fascismo y de la política de los Frentes Populares dictada por la URSS, la vía armada de la Revolución Proletaria cedió su sitio a una cooperación con las clases medias que en México tuvo su momento estelar con Cárdenas. Era absurdo colocarse a la izquierda de un régimen que repartía la tierra, alentaba el sindicalismo y nacionalizaba el petróleo. El costo de esa cooperación fue la cooptación: a pesar de fundar (con Narciso Bassols) el Partido Popular Socialista, la corriente de Lombardo Toledano, con todos sus méritos, no rebasó el horizonte cardenista ni aportó un ideario original al pensamiento social mexicano.
La "Generación consolidadora" (1905-1920) vivió con intensidad los fragorosos treinta y por ello se bifurcó en dos ramas: la institucional (representada por los discípulos de Lombardo y Bassols como los abogados Alejandro Carrillo, Víctor Manuel Villaseñor, Ricardo J. Zevada) y la intelectual, representada entre otros por José Revueltas y, durante los años treinta y parte de los cuarenta, por su coetáneo y amigo Octavio Paz. Nostálgica de la violencia anarquista de Flores Magón, enamorada de los prototipos de la literatura rusa, mucho más orientada al pensamiento marxista y a la eventual acción revolucionaria, estos hombres vivieron en sus límites, con lucidez autocrítica y arrojo moral, las contradicciones y predicamentos que el stalinismo impuso al proyecto socialista. Su incidencia política en esos años fue casi nula; su aportación literaria, artística e intelectual sería inmensa.
El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 llegó justo a tiempo para que la "Generación crítica" (nacida entre 1920 y 1935) la festejara como propia, adoptara religiosamente sus paradigmas y condenara al desván a la vieja Revolución Mexicana. La espina dorsal de esta generación fue intelectual y puede estudiarse con provecho en varias publicaciones de los años sesenta, en particular las revistas Política y El Espectador. Sin vínculos directos ya con el mundo sindical, influidos sobre todo por el pensamiento de Sartre, los jóvenes críticos introdujeron el marxismo a la UNAM y crearon con Arnaldo Orfila -el gran editor de la Generación fundadora- la paradigmática Editorial Siglo XXI. Si bien eran partidarios de la Revolución Cubana, su proyecto para México consistía en una profundización del nacionalismo revolucionario. Entre sus miembros más distinguidos estaban (están aún) Luis Villoro, Víctor Flores Olea, Carlos Fuentes, Pablo González Casanova y Enrique González Pedrero. Un personaje atípico fue Heberto Castillo. Aunque estuvo presente en la Conferencia Tricontinental de 1967 en Cuba creyó, como su mentor Bassols, que la izquierda podía y debía optar por la vía de la democracia e integrar todas sus sectas y tribus en un partido moderno. Ligado a Heberto, un personaje central de esta generación comenzaría a brillar por su temple crítico desde los años sesenta: el periodista Julio Scherer.
Todo ciclo generacional se cierra con una generación de ruptura. Ése fue justamente el signo de la generación estudiantil nacida entre 1935 y 1950, la llamada "Generación del 68". Aunque en aquel movimiento hubo tendencias de todo tipo (desde las puramente liberales hasta las revolucionarias) quienes lo vivimos reconocemos con orgullo su filiación de izquierda. El problema entonces (y ahora) estaba en la interpretación de la palabra "ruptura". Había que romper, sin duda alguna, con el régimen autoritario, pero de allí ¿hacia dónde? Luego de Tlaltelolco, unos voltearon al ejemplo del Che y perdieron o malograron sus vidas. Otros, presos por el régimen, siguieron la intuición de Heberto Castillo y comenzaron a tomar en serio la vía democrática que varios años más tarde (con el liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas) confirmó ser la única sensata. De las cuatro generaciones del ciclo, sólo la del "68" fue propiamente trágica entre otras cosas por la falta de un reconocimiento público a su aporte en favor de nuestras libertades.
Mientras que la "Generación del 68" maduraba las opciones que le quedaban, Echeverría y López Portillo integraron a casi toda la "Generación crítica" al poder. En los años ochenta, un sector de los "críticos" se vinculó con los del "68" y formó la sucesión de partidos que en 1989 se consolidó en el PRD. Con el triunfo de Cárdenas en 1997 se sellaba un ciclo victorioso, pero para entonces una nueva y extraña generación (nacida entre 1950 y 1965) había entrado al escenario.
Llamémosle la "Generación del Post 68". Lo es por su fijación con la mitología de ese año. Su misión no era ya romper un orden ya roto sino construir uno nuevo, concebir ideas frescas para las mayorías del país. No lo hizo, y ha dejado pasar años sin intentarlo. A esta generación pertenece el Subcomandante Marcos (cuyo mito revolucionario sedujo a casi todos sus coetáneos y a no pocos de sus predecesores). A esta generación pertenece también López Obrador, cuyo horizonte político y vital, aunque pacífico, participa de todo el romanticismo nacionalista de las generaciones anteriores y parece anclado en paradigmas ideológicos de los años treinta o incluso del echeverrismo. Y a esta generación pertenecen buena parte de los líderes ideológicos, académicos, periodísticos y políticos de la izquierda actual.
La "Generación del Post 68" ya no se cuece al primer hervor. Su edad promedio es cincuenta años. Debió ser innovadora pero entre todas es la más conservadora. Y lo seguirá siendo mientras se niegue a ejercer la crítica de las revoluciones que aún apoya, mientras piense en términos doctrinales y no prácticos, y mientras no encuentre la filiación liberal que la izquierda, toda la izquierda, perdió en el siglo XX.
1 Nov. 09
La "Generación fundadora" de nuestra izquierda moderna (nacida entre 1890 y 1905) tuvo un epónimo indiscutible: Vicente Lombardo Toledano (1894-1968). Su biografía ilustra las posibilidades y límites que la Revolución Mexicana impuso al pensamiento y acción socialistas. Lombardo fue un intelectual que derivó al sindicalismo. A la izquierda de esa izquierda sindical sólo estaba la opción comunista, que una minoría abrazó tras la crisis del 29. Pero en los años treinta, con el ascenso del fascismo y de la política de los Frentes Populares dictada por la URSS, la vía armada de la Revolución Proletaria cedió su sitio a una cooperación con las clases medias que en México tuvo su momento estelar con Cárdenas. Era absurdo colocarse a la izquierda de un régimen que repartía la tierra, alentaba el sindicalismo y nacionalizaba el petróleo. El costo de esa cooperación fue la cooptación: a pesar de fundar (con Narciso Bassols) el Partido Popular Socialista, la corriente de Lombardo Toledano, con todos sus méritos, no rebasó el horizonte cardenista ni aportó un ideario original al pensamiento social mexicano.
La "Generación consolidadora" (1905-1920) vivió con intensidad los fragorosos treinta y por ello se bifurcó en dos ramas: la institucional (representada por los discípulos de Lombardo y Bassols como los abogados Alejandro Carrillo, Víctor Manuel Villaseñor, Ricardo J. Zevada) y la intelectual, representada entre otros por José Revueltas y, durante los años treinta y parte de los cuarenta, por su coetáneo y amigo Octavio Paz. Nostálgica de la violencia anarquista de Flores Magón, enamorada de los prototipos de la literatura rusa, mucho más orientada al pensamiento marxista y a la eventual acción revolucionaria, estos hombres vivieron en sus límites, con lucidez autocrítica y arrojo moral, las contradicciones y predicamentos que el stalinismo impuso al proyecto socialista. Su incidencia política en esos años fue casi nula; su aportación literaria, artística e intelectual sería inmensa.
El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 llegó justo a tiempo para que la "Generación crítica" (nacida entre 1920 y 1935) la festejara como propia, adoptara religiosamente sus paradigmas y condenara al desván a la vieja Revolución Mexicana. La espina dorsal de esta generación fue intelectual y puede estudiarse con provecho en varias publicaciones de los años sesenta, en particular las revistas Política y El Espectador. Sin vínculos directos ya con el mundo sindical, influidos sobre todo por el pensamiento de Sartre, los jóvenes críticos introdujeron el marxismo a la UNAM y crearon con Arnaldo Orfila -el gran editor de la Generación fundadora- la paradigmática Editorial Siglo XXI. Si bien eran partidarios de la Revolución Cubana, su proyecto para México consistía en una profundización del nacionalismo revolucionario. Entre sus miembros más distinguidos estaban (están aún) Luis Villoro, Víctor Flores Olea, Carlos Fuentes, Pablo González Casanova y Enrique González Pedrero. Un personaje atípico fue Heberto Castillo. Aunque estuvo presente en la Conferencia Tricontinental de 1967 en Cuba creyó, como su mentor Bassols, que la izquierda podía y debía optar por la vía de la democracia e integrar todas sus sectas y tribus en un partido moderno. Ligado a Heberto, un personaje central de esta generación comenzaría a brillar por su temple crítico desde los años sesenta: el periodista Julio Scherer.
Todo ciclo generacional se cierra con una generación de ruptura. Ése fue justamente el signo de la generación estudiantil nacida entre 1935 y 1950, la llamada "Generación del 68". Aunque en aquel movimiento hubo tendencias de todo tipo (desde las puramente liberales hasta las revolucionarias) quienes lo vivimos reconocemos con orgullo su filiación de izquierda. El problema entonces (y ahora) estaba en la interpretación de la palabra "ruptura". Había que romper, sin duda alguna, con el régimen autoritario, pero de allí ¿hacia dónde? Luego de Tlaltelolco, unos voltearon al ejemplo del Che y perdieron o malograron sus vidas. Otros, presos por el régimen, siguieron la intuición de Heberto Castillo y comenzaron a tomar en serio la vía democrática que varios años más tarde (con el liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas) confirmó ser la única sensata. De las cuatro generaciones del ciclo, sólo la del "68" fue propiamente trágica entre otras cosas por la falta de un reconocimiento público a su aporte en favor de nuestras libertades.
Mientras que la "Generación del 68" maduraba las opciones que le quedaban, Echeverría y López Portillo integraron a casi toda la "Generación crítica" al poder. En los años ochenta, un sector de los "críticos" se vinculó con los del "68" y formó la sucesión de partidos que en 1989 se consolidó en el PRD. Con el triunfo de Cárdenas en 1997 se sellaba un ciclo victorioso, pero para entonces una nueva y extraña generación (nacida entre 1950 y 1965) había entrado al escenario.
Llamémosle la "Generación del Post 68". Lo es por su fijación con la mitología de ese año. Su misión no era ya romper un orden ya roto sino construir uno nuevo, concebir ideas frescas para las mayorías del país. No lo hizo, y ha dejado pasar años sin intentarlo. A esta generación pertenece el Subcomandante Marcos (cuyo mito revolucionario sedujo a casi todos sus coetáneos y a no pocos de sus predecesores). A esta generación pertenece también López Obrador, cuyo horizonte político y vital, aunque pacífico, participa de todo el romanticismo nacionalista de las generaciones anteriores y parece anclado en paradigmas ideológicos de los años treinta o incluso del echeverrismo. Y a esta generación pertenecen buena parte de los líderes ideológicos, académicos, periodísticos y políticos de la izquierda actual.
La "Generación del Post 68" ya no se cuece al primer hervor. Su edad promedio es cincuenta años. Debió ser innovadora pero entre todas es la más conservadora. Y lo seguirá siendo mientras se niegue a ejercer la crítica de las revoluciones que aún apoya, mientras piense en términos doctrinales y no prácticos, y mientras no encuentre la filiación liberal que la izquierda, toda la izquierda, perdió en el siglo XX.
Reforma fiscal
Luis Rubio
1 Nov. 09
Desde que recuerdo, toda discusión sobre los dineros públicos viene siempre aderezada de la necesidad de una "verdadera" reforma fiscal. Lo que nunca he tenido claro es qué es eso de "verdadera" porque cada quien la define a su manera. No sería muy perspicaz afirmar que lo verdadero depende del color del cristal con que se mira: todo mundo quiere que los otros paguen impuestos para uno mantener sus exenciones. Esta contradicción lleva a que vivamos en un mundo semejante al del legendario "ministerio de la verdad", del país inventado por George Orwell en su famosa novela "1984": lo que se dice no es lo que se quiere decir y la verdad nunca se dice. Todo es newspeak, el lenguaje inventado por Orwell para denotar formas de mezclar propaganda con medias verdades donde, al final del día, nadie sabe dónde quedó la bolita.
La paradoja no podía ser más elocuente: vivimos en un mundo de simulación -en lo fiscal y en lo demás- donde nunca se habla con la claridad necesaria para entender los términos de lo que se discute. En lo que respecta a los impuestos todos tienen a su villano favorito, pero nadie quiere hablar de la viga que tiene en el ojo propio. Si hemos de creer la retórica que inunda el mundo de lo público, la agricultura necesita subsidios porque si no se muere, razón por la cual los agricultores no deben pagar impuestos. Los escritores y actores hacen algo excepcional que amerita una exención. Las clases medias están muy golpeadas, lo que obliga a subsidiar la gasolina, una forma de no pagar impuestos. Los empresarios son empleadores y por eso merecen estar exentos. Los sindicalizados son una muestra de nuestra soberanía y por eso deben gozar de prestaciones libres de impuestos.
No sería exagerado afirmar que el común denominador de estos ejemplos es que todo el mundo se considera excepcional y, por ese hecho, merecedor de exenciones fiscales. Evidentemente, ningún país puede funcionar de esa manera: no es posible avanzar hacia la igualdad -definida como uno quiera- mientras la ciudadanía no se sienta responsable y, por lo tanto, comprometida con el avance del país. Tampoco es posible caminar hacia el desarrollo mientras todos vivamos en nuestro pequeño mundito de excepciones. Como dice el viejo dicho, todos coludos o todos rabones. Mientras no sea así, el país seguirá sumido en una simulación permanente donde todos pretenden que cumplen pero nadie lo hace realmente.
Podemos criticar a nuestros legisladores por los bodrios fiscales que producen pero, independientemente de las simulaciones en que ellos mismos vivan, también es cierto que no tienen más alternativa que responder ante el mundo que les rodea y ese mundo es el del conjunto de peticionarios, derechohabientes y ciudadanos que se sienten excepcionales y, por lo tanto, merecedores de tratamiento especial. En este contexto, no debe sorprender el pragmatismo que los caracteriza: hacen lo posible por afectar los menos intereses posibles y por golpear sólo a quien no tiene alternativa. Su forma de actuar es equivalente a caminar sobre un campo minado donde, como aprendieron los diputados en las últimas semanas, es muy fácil acabar en la lona.
Todo esto me hace pensar que el problema fiscal de México está mal planteado. Si uno observa las estadísticas, es claro que los mexicanos pagamos menos impuestos como colectividad de lo que paga la mayor parte del resto de los países, igual los desarrollados que los que son más comparables a nosotros. El problema es que eso a nadie le importa. Lo que el mexicano observa no son las estadísticas, sino los malos servicios públicos, el dispendio en que incurren nuestros políticos, las prebendas de que gozan toda clase de grupos, sectores y partidos, por no hablar de las estrafalarias transferencias que le llegan a los gobernadores, las faraónicas tajadas que se llevan las universidades, el poder judicial y funciones como la de seguridad.
Es posible que cada uno de estos apartados del presupuesto de gasto se justifique y lo merezca, pero no es lo que piensa la abrumadora mayoría de la población. Es por esto que la "verdadera" reforma fiscal jamás podrá ser posible mientras no se transparente el gasto público. El gasto público en México es un hoyo negro que se distribuye en lo obscurito y se ejerce sin control. Repito: es obvio que mucho del gasto es no sólo necesario sino debidamente ejercido. El problema es que los resultados no son satisfactorios porque hay tantas muestras de exceso, corrupción y dispendio que es imposible para el ciudadano conmiserarse con los legisladores cuando se desviven por no pisar las minas al transitar el proceso de definición de impuestos y del gasto público.
Hasta que la población no reconozca el buen uso del dinero del erario jamás aceptará pagar los impuestos que serían necesarios para financiar el desarrollo del país. Desde esta perspectiva, toda la lógica fiscal del país está trastornada: tendría que comenzar por un informe creíble sobre cómo se ejerce el gasto, de qué manera se lograron los objetivos que se proponía el gobierno (incluyendo a los gobernadores, municipios y poderes legislativo y judicial) o por qué no se lograron y qué se propone para corregir los errores. Una vez pasada esa aduana, el gobierno propondría sus objetivos para el siguiente año y el presupuesto que sería necesario para lograrlos. Sólo entonces, una vez conocido el uso del gasto anterior y discutidos los proyectos para el año siguiente, se podría aprobar el presupuesto de ingresos. Un proceso así obligaría al propio ciudadano a reconocer la urgencia de los proyectos y a justificar sus propias canonjías.
Al final del día no hay nada más importante, ni más complejo, en la democracia que la asignación de los dineros públicos. Es ahí donde se conjuntan los dos componentes de la vida pública: la ciudadanía que tiene que pagar los costos de la vida en sociedad y sus gobernantes que tienen que llevar a cabo el mandato de la ciudadanía a través del presupuesto. Lo que hemos presenciado en los últimos días no es más que el reclamo de la ciudadanía por el patético desempeño del gobierno mexicano en el cumplimiento de sus funciones y responsabilidades.
Nadie en su sano juicio podrá dudar que México requiere una reforma fiscal de fondo, pero ésta tiene que ser comprensiva, es decir, abarcar los dos lados de la ecuación. Sin transparencia en el gasto y rendición de cuentas por parte de quienes lo ejercen, los ciudadanos jamás se sentirán obligados y, por lo tanto, continuarán defendiendo sus beneficios hasta la muerte. Eso es lo que hacen los rectores y los gobernadores de manera cotidiana. ¿Por qué no los ciudadanos?
www.cidac.org
1 Nov. 09
Desde que recuerdo, toda discusión sobre los dineros públicos viene siempre aderezada de la necesidad de una "verdadera" reforma fiscal. Lo que nunca he tenido claro es qué es eso de "verdadera" porque cada quien la define a su manera. No sería muy perspicaz afirmar que lo verdadero depende del color del cristal con que se mira: todo mundo quiere que los otros paguen impuestos para uno mantener sus exenciones. Esta contradicción lleva a que vivamos en un mundo semejante al del legendario "ministerio de la verdad", del país inventado por George Orwell en su famosa novela "1984": lo que se dice no es lo que se quiere decir y la verdad nunca se dice. Todo es newspeak, el lenguaje inventado por Orwell para denotar formas de mezclar propaganda con medias verdades donde, al final del día, nadie sabe dónde quedó la bolita.
La paradoja no podía ser más elocuente: vivimos en un mundo de simulación -en lo fiscal y en lo demás- donde nunca se habla con la claridad necesaria para entender los términos de lo que se discute. En lo que respecta a los impuestos todos tienen a su villano favorito, pero nadie quiere hablar de la viga que tiene en el ojo propio. Si hemos de creer la retórica que inunda el mundo de lo público, la agricultura necesita subsidios porque si no se muere, razón por la cual los agricultores no deben pagar impuestos. Los escritores y actores hacen algo excepcional que amerita una exención. Las clases medias están muy golpeadas, lo que obliga a subsidiar la gasolina, una forma de no pagar impuestos. Los empresarios son empleadores y por eso merecen estar exentos. Los sindicalizados son una muestra de nuestra soberanía y por eso deben gozar de prestaciones libres de impuestos.
No sería exagerado afirmar que el común denominador de estos ejemplos es que todo el mundo se considera excepcional y, por ese hecho, merecedor de exenciones fiscales. Evidentemente, ningún país puede funcionar de esa manera: no es posible avanzar hacia la igualdad -definida como uno quiera- mientras la ciudadanía no se sienta responsable y, por lo tanto, comprometida con el avance del país. Tampoco es posible caminar hacia el desarrollo mientras todos vivamos en nuestro pequeño mundito de excepciones. Como dice el viejo dicho, todos coludos o todos rabones. Mientras no sea así, el país seguirá sumido en una simulación permanente donde todos pretenden que cumplen pero nadie lo hace realmente.
Podemos criticar a nuestros legisladores por los bodrios fiscales que producen pero, independientemente de las simulaciones en que ellos mismos vivan, también es cierto que no tienen más alternativa que responder ante el mundo que les rodea y ese mundo es el del conjunto de peticionarios, derechohabientes y ciudadanos que se sienten excepcionales y, por lo tanto, merecedores de tratamiento especial. En este contexto, no debe sorprender el pragmatismo que los caracteriza: hacen lo posible por afectar los menos intereses posibles y por golpear sólo a quien no tiene alternativa. Su forma de actuar es equivalente a caminar sobre un campo minado donde, como aprendieron los diputados en las últimas semanas, es muy fácil acabar en la lona.
Todo esto me hace pensar que el problema fiscal de México está mal planteado. Si uno observa las estadísticas, es claro que los mexicanos pagamos menos impuestos como colectividad de lo que paga la mayor parte del resto de los países, igual los desarrollados que los que son más comparables a nosotros. El problema es que eso a nadie le importa. Lo que el mexicano observa no son las estadísticas, sino los malos servicios públicos, el dispendio en que incurren nuestros políticos, las prebendas de que gozan toda clase de grupos, sectores y partidos, por no hablar de las estrafalarias transferencias que le llegan a los gobernadores, las faraónicas tajadas que se llevan las universidades, el poder judicial y funciones como la de seguridad.
Es posible que cada uno de estos apartados del presupuesto de gasto se justifique y lo merezca, pero no es lo que piensa la abrumadora mayoría de la población. Es por esto que la "verdadera" reforma fiscal jamás podrá ser posible mientras no se transparente el gasto público. El gasto público en México es un hoyo negro que se distribuye en lo obscurito y se ejerce sin control. Repito: es obvio que mucho del gasto es no sólo necesario sino debidamente ejercido. El problema es que los resultados no son satisfactorios porque hay tantas muestras de exceso, corrupción y dispendio que es imposible para el ciudadano conmiserarse con los legisladores cuando se desviven por no pisar las minas al transitar el proceso de definición de impuestos y del gasto público.
Hasta que la población no reconozca el buen uso del dinero del erario jamás aceptará pagar los impuestos que serían necesarios para financiar el desarrollo del país. Desde esta perspectiva, toda la lógica fiscal del país está trastornada: tendría que comenzar por un informe creíble sobre cómo se ejerce el gasto, de qué manera se lograron los objetivos que se proponía el gobierno (incluyendo a los gobernadores, municipios y poderes legislativo y judicial) o por qué no se lograron y qué se propone para corregir los errores. Una vez pasada esa aduana, el gobierno propondría sus objetivos para el siguiente año y el presupuesto que sería necesario para lograrlos. Sólo entonces, una vez conocido el uso del gasto anterior y discutidos los proyectos para el año siguiente, se podría aprobar el presupuesto de ingresos. Un proceso así obligaría al propio ciudadano a reconocer la urgencia de los proyectos y a justificar sus propias canonjías.
Al final del día no hay nada más importante, ni más complejo, en la democracia que la asignación de los dineros públicos. Es ahí donde se conjuntan los dos componentes de la vida pública: la ciudadanía que tiene que pagar los costos de la vida en sociedad y sus gobernantes que tienen que llevar a cabo el mandato de la ciudadanía a través del presupuesto. Lo que hemos presenciado en los últimos días no es más que el reclamo de la ciudadanía por el patético desempeño del gobierno mexicano en el cumplimiento de sus funciones y responsabilidades.
Nadie en su sano juicio podrá dudar que México requiere una reforma fiscal de fondo, pero ésta tiene que ser comprensiva, es decir, abarcar los dos lados de la ecuación. Sin transparencia en el gasto y rendición de cuentas por parte de quienes lo ejercen, los ciudadanos jamás se sentirán obligados y, por lo tanto, continuarán defendiendo sus beneficios hasta la muerte. Eso es lo que hacen los rectores y los gobernadores de manera cotidiana. ¿Por qué no los ciudadanos?
www.cidac.org
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
