Cuando veo notas como esta me pregunto: ¿Cuales seran el primero y el ultimo pensamiento de Calderon en el dia? ¿Leera los periodicos o alguien le hara algun resumen? ¿Es tan corta la memoria para olvidar las promesas, o el cinismo es tal que no le importa?
Si el IVA fuera de 40% no me afectaria, porque no consumo ya que estoy desempleado, al igual que el ISR, si fuera del 50% tampoco me afectaria, ya que solo aplica en salarios a partir de $10,300 pesos al mes, pero durante los ultimos 5 meses solo he encontrado empleos que solicitan mucha especializacion pero con el limite de edad de 35 años (tengo 43) y solo ofrecen HASTA $5,000.00 mensuales MENOS deducciones como IMSS y similares. Esto me hace sentir que si encuentro un empleo con sueldo de mas de 10 mil, es como el equivalente a ganar la rifa del tigre, y no se ve la luz al final del tunel....
Sergio Sarmiento
2 Nov. 09
"Primero, voy a reducir los impuestos [...] y voy a simplificarlos".
Felipe Calderón, abril 2006
Felipe Calderón ganó muchos votos cuando afirmó, en el primer debate entre candidatos, que para ser el Presidente del empleo reduciría los impuestos y los simplificaría. El diagnóstico del panista era correcto. Una razón del bajo nivel de inversión y creación de empleos en México es lo elevado de las tasas de impuestos para los pocos que pagan y la complejidad del sistema fiscal. Después de tres años como Presidente, sin embargo, lo único que ha logrado Calderón es aumentar los impuestos y hacer el sistema fiscal más complicado.
El Presidente y el Congreso inventaron un nuevo gravamen al ingreso, el IETU, que añadieron al ISR. En lugar de aplicar el IVA a todos los productos y servicios a una tasa razonable, digamos 10 por ciento, lo han elevado del 15 al 16 por ciento en la mayor parte del país y de 10 a 11 por ciento en la frontera norte. Además han mantenido una tasa cero para alimentos y medicinas -un 45 por ciento de las ventas totales- que obliga a Hacienda a hacer devoluciones de miles de millones de pesos anuales a las grandes empresas que distribuyen y venden estos productos.
Siguiendo el ejemplo de Luis Echeverría y José López Portillo, claramente sus mentores económicos, el Presidente Calderón ha aumentado los impuestos especiales y creado otros nuevos, lo cual complica el sistema fiscal y genera incentivos para la corrupción. Ha elevado los llamados impuestos "al pecado": a la cerveza, las bebidas alcohólicas, los productos del tabaco y el juego. El exagerado impuesto a las bebidas alcohólicas ha hecho ya que la mitad de las que se expenden en nuestro país sean ilegales, lo cual priva al gobierno de ingresos y es un peligro de salud pública.
Como a Calderón y a sus legisladores les inquietaba que el mercado de las telecomunicaciones creciera a pesar de la crisis, decidieron castigarlo con un nuevo impuesto especial (otro impuesto al pecado). Al final el gravamen se fijó en 3 por ciento para la telefonía fija y celular y para la televisión de paga. Quedaron exentos el internet, a pesar de que la tecnología permite hacer llamadas telefónicas por internet, y la telefonía fija rural. En otras palabras, si usted vive en una población de 4,999 habitantes no pagará el impuesto al pecado, pero si su localidad es de 5,000 deberá cubrirlo a menos que hable por internet. ¡Qué simplificación del sistema!
La promesa de Calderón de bajar el impuesto sobre la renta se convirtió en un aumento de 28 a 30 por ciento. No desaparece el IETU, por supuesto, ni el inequitativo y dañino impuesto al ahorro. El impuesto a los depósitos en efectivo, que no existía cuando el candidato prometió reducir y simplificar los impuestos, pasa de 2 a 3 por ciento. Este impuesto, se nos dijo, no sería realmente recaudatorio porque sería acreditable. ¿Y cómo se hace eso? Al año siguiente de que el banco le cobre a lo chino, obtenga usted un comprobante de la institución y en abril, al presentar la declaración anual, incluya la retención entre los impuestos pagados y reste el monto del total a pagar. ¿Y si no presento declaración anual? Lástima Margarito.
Sigo pensando que el candidato Calderón tenía razón cuando afirmó que para ser el Presidente del empleo había que reducir y simplificar impuestos. Es una pena que haya olvidado sus compromisos.
Ventas o utilidades
Alguna vez Felipe Calderón trabajó en un banco privado, pero ha vivido tanto tiempo del erario que ha olvidado que el impuesto sobre la renta no se cobra a los ingresos totales de las empresas sino a sus utilidades. En cualquier país, de las ventas se restan los gastos para obtener las utilidades (beneficios) y sobre ellas se paga el ISR. Tiene poco sentido decir que las empresas pagan 1.7 por ciento de ISR sobre sus ingresos totales. Las empresas mexicanas que cotizan en Bolsa pagan en promedio 26 por ciento sobre sus utilidades, más que en otros países.
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