domingo, 31 de enero de 2010
¿Puede perdurar el amor?
Durante una emisión del programa El Debate: Pensar México pregunté ¿por qué el amor entre una pareja va desapareciendo con el tiempo? ¿Por qué al principio de una relación hay más entusiasmo por ver al otro, más deseo, más tolerancia, más renuncia a preferencias propias? No sólo los panelistas respondieron a mi pregunta, recibimos muchos correos electrónicos del público dando su opinión. En general, podríamos clasificar las respuestas de la siguiente manera:
1. Al principio de una relación las personas buscan un amor romántico. El cual sólo prospera con la novedad, el misterio y el peligro y se disipa cuando la novedad se transforma en un hábito y lo que era misterio se convierte en un encuentro común.
2. Tener una pareja no sólo implica compartir la vida con alguien, uno de los incentivos prioritarios para buscar pareja es tener placer. Lo que en su forma cruda no es más que encuentros íntimos. Pero cómo reconciliar el deseo inicial con otras características del amor romántico como el compromiso y la admiración. Por ello, el amor inicial tiende a degradarse hacia la amistad dejando de lado la pasión o pasa sólo a convertirse en encuentros sexuales.
3. El amor romántico desaparece porque se inspira en “el/la hombre/mujer de mis sueños”, en un ideal. Nos enamoramos bajo una fantasía, las mujeres buscan su príncipe y los hombres a su princesa pero el tiempo nos lleva a la realidad y a la desilusión.
4. La razón es que los tiempos cambian y la gente también. Añoramos estabilidad en nuestra relación, pero con el tiempo las circunstancias nos llevan a modificar intereses, gustos y preferencias. Sin advertirlo, escuchamos la frase “cómo has cambiado”. El hecho es que muchas personas buscan enamorarse para darle sentido a sus vidas. A menudo funciona, por un rato.
Existe algo de verdad en cada una de las explicaciones anteriores. En general, coinciden en que no es que el amor romántico mismo tienda a desaparecer, sino que nos esforzamos por degradarlo. Y la psicología evolutiva podría decirnos por qué.
A lo largo de nuestra evolución, los animales humanos hemos desarrollado diversas estrategias para sobrevivir y reproducirnos. Una de esas estrategias es asumir riesgos. De la misma forma en que el miedo es una lección instintiva heredada de nuestros antepasados para correr y no ser devorados por un depredador, tomar riesgos le permitió a nuestros ancestros reproducirse, tener poder y experimentar con mayor variedad de presas, alimentos, climas, ambientes, etc. Les brindó una dieta más rica en proteínas, les ayudó a expandirse por el planeta y obtener más recursos para sobrevivir y trascender.
Así como el riesgo, la adrenalina y el peligro son parte de la natura humana; en otro sentido nuestros instintos nos delatan la necesidad de sentirnos seguros.
Mientras recopilaba datos sobre el divorcio en distintas sociedades, la antropóloga Hellen Fisher encontró unos patrones sorprendentes. La mayoría de las parejas se divorciaron alrededor del cuarto año de matrimonio, su edad se situaba en torno a los veinticinco años y/o tenían sólo un hijo a su cargo. Coincidentemente, algunos antropólogos –basados en observaciones a sociedades tradicionales con un estilo de vida regido por esfuerzos físicos constantes, una dieta ligera y peso escaso, además de largos periodos de lactancia- sugieren que cuatro años es el tiempo habitual que marcaba la frecuencia del nacimiento entre nuestros ancestros.
Considerando lo anterior, Fisher sostiene que a lo largo de 3.5 millones de años el animal humano aprendió a convivir en pareja, cuando menos por cuatro años, el tiempo suficiente para que su descendencia tuviera cierta autonomía. A lo largo de esos millones de años afirmaron sentimientos de apego y seguridad, y se configuraron los circuitos cerebrales que dieron origen al cúmulo de emociones que hoy llamamos amor.
No es coincidencia que la palabra “familiar” provenga de la palabra “familia”. De lo que es nuestra sangre y nos da confort, paz. Nuestra natura exige certidumbre, familiaridad, protección, en fin: la ilusión de la estabilidad.
Entonces por un lado necesitamos aventura, riesgo, misterio, sorpresa y por otro estabilidad, seguridad y certidumbre. La ansiedad no nos permite plena reproducción pero la monotonía tampoco, nuestro cerebro está programado para revivir la aventura del amor romántico.
Los animales humanos necesitamos de ambos: seguridad y riesgo, lo familiar y lo novedoso. A veces encontramos formas para perseguir estas añoranzas de forma alterna, a veces en balance delicado con la pareja. Debido a que nos jalan en direcciones opuestas, un balance entre seguridad y riesgo únicamente puede ser un equilibrio transitorio.
El amor romántico nos atrae con su promesa de seguridad. Sin embargo, el amor no es estático “no puedes simplemente ponerle pausa a tus instintos” si hoy te satisface la seguridad es porque no hace mucho corriste un riesgo y quizás mañana querrás hacerlo de nuevo. El amor romántico es, por naturaleza, desestabilizador.
Con base en lo anterior, la pregunta realmente no es —como lo manifiesta la mayor parte de la literatura en la materia— ¿por qué nos enamoramos?; sino ¿cómo lograr mantenernos enamorados?
La respuesta es concebir que el ser humano es cambiante y en el proceso exige, por un lado, reinventarse y re-crear fantasías, pasiones y aventuras con la persona querida, por otro, pro-curar, cuidar y ofrecer la estabilidad y el espacio-tiempo de seguridad y certidumbre que nuestra natura demanda. Una lucha de fuerzas opuestas, un equilibrio —que si se logra— tiene lo mejor de los dos mundos: “pasión y certidumbre, hasta que la muerte nos separe”.
Critica Ebrard plantón en el Zócalo
Manuel Durán / Reforma
Ciudad de México (30 enero 2010).- El Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, criticó que el Sindicato Mexicano de Electricistas haya decidido quedarse en plantón indefinido en el Zócalo capitalino.
"A mi me parece, en mi opinión, que el establecer en el Zócalo capitalino, como lo resolvieron, un campamento, de no sé qué tiempo de duración, me parece que no es la mejor idea, porque es el principal espacio público de la ciudad", expuso.
Actualmente, las autoridades capitalinas montan un mega-museo en la plancha del Zócalo, a lo cual el Jefe de Gobierno comentó que este proyecto no será suspendido por el plantón de los electricistas.
"Nosotros vamos a concluir el museo y vamos a tener todas las actividades que están previstas.
"Entiendo su causa, pero no comparto esa decisión que han tomado, me parece que no es lo correcto", comentó.
Ebrard confió en que en los próximos días puedan dialogar y que se libere este espacio y que donde está instalándose el museo debe ser respetado.
Durante el conflicto pos-electoral de 2006, cuando el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador acusó fraude electoral y a finales de julio decidió quedarse en plantón indefinido en el Zócalo y Paseo de la Reforma, Ebrard fue uno de los organizadores de los campamentos.
Incluso, ya como Jefe de Gobierno electo, Ebrard fue el encargado de la organización y sostén de campamentos en todo Reforma como parte de las acciones de resistencia civil pacífica del movimiento de López Obrador.
En esa Asamblea del Zócalo del último domingo de julio, cuando se decidieron colocar los campamentos, Ebrard fue el encargado, a micrófono abierto y libreta en mano, de repartir los espacios de los contingentes en el Zócalo y Reforma.
viernes, 29 de enero de 2010
Nuestra sangre
29 Ene. 10
"¿De qué otra cosa podemos hablar?", tal es el título de la acción que la artista Teresa Margolles presentó en la reciente Bienal de Venecia. La obra surgió de una conversación telefónica entre la artista y el curador Cuauhtémoc Medina. Hablaban de la violencia en México cuando Margolles exclamó: "¿De qué otra cosa podemos hablar?".
Medina contó esta experiencia en el coloquio La creatividad redistribuida, que se presentó en el Centro Cultural de España. Al inicio de su intervención, citó las palabras que Felipe Calderón dirigió al cuerpo diplomático, pidiendo que difundieran una opinión positiva de México. Luego describió la acción de Margolles en Venecia: durante la Bienal, las salas vacías de un palacio fueron "limpiadas" con una mezcla de agua y sangre de víctimas del crimen organizado. El resultado fue la puesta en valor del hueco dejado por las víctimas. Posteriormente, Medina narró un crimen que ocurrió frente a su departamento, en un Starbucks donde unos sicarios balacearon a un testigo protegido. La violencia no sucede en desiertos remotos; está cada vez más cerca de nosotros. A modo de corolario, el curador leyó otra declaración del presidente Calderón en la que invitaba a hablar bien de México: "nunca he oído a un brasileño hablar mal de Brasil", comentó el mandatario, en encomio de los cariocas que publicitan a su patria.
Sin cuestionar el tipo de brasileños que frecuenta el hombre de Los Pinos, podemos preguntarnos qué significa hablar bien de México. ¿Elogiar al gobierno en turno, decir que no tenemos ningún problema y que los balazos no interrumpen el jolgorio? Por supuesto que no. Cerrar los ojos en nombre de la patria no es el compromiso de los periodistas.
Ayer el jurado del Premio Internacional de Periodismo Rey de España premió mi crónica "La alfombra roja", que fue propuesta por El Periódico de Catalunya.
"La alfombra roja" es una instalación de la artista sinaloense Rosa María Robles. Robles consiguió mantas con sangre de "encobijados". Aunque se trataba de pruebas periciales las pudo sacar de los separos para llevarlas a una galería de Culiacán. En vez de la alfombra roja de las celebridades de Hollywood, ofreció una versión local del tema, una red carpet teñida por los muertos. La eficacia de la muestra levantó polémica y las cobijas fueron retiradas. Entonces la artista compró otras y las tiñó con su propia sangre. Así logró una metáfora indeleble: durante un tiempo recurrimos a una distracción defensiva, pensando que los narcos se mataban entre sí; ahora sabemos que la sangre puede ser nuestra.
Como Margolles, Robles reacciona desde el arte ante una realidad que amenaza con sumirnos en el sinsentido. En mi crónica, traté de hablar de la gramática del miedo que determina nuestra cotidianidad, pero también de las pruebas de vitalidad y resistencia que se dan desde la cultura.
Esta reflexión sería imposible sin los colegas que informan desde la línea de fuego. De acuerdo con Reporteros sin Fronteras, México es, junto con Iraq, el país más peligroso para ejercer el periodismo. Esto no ha detenido a quienes buscan la verdad en dolorosas "crónicas de sangre", para usar la expresión del periodista especializado en narcotráfico Ricardo Ravelo.
Las reflexiones sociológicas de Luis Astorga y los estudios de campo de Rossana Reguillo también son decisivos para entender la guerra santa que atravesamos, donde la muerte no es un freno sino un extraño estímulo en la intensa vida breve del sicario (cuyo saldo "favorable" consiste en morir dejándole una casa a su madre).
Élmer Mendoza, Yuri Herrera y Mario González Suárez han explorado el tema desde la novela, como Cutberto López lo hizo en el teatro con Yamaha 300 y Sergio González Rodríguez en el ensayo con El hombre sin cabeza.
Decano del periodismo independiente en México, Julio Scherer García cubrió el caso de Sandra Ávila en La Reina del Pacífico. La trayectoria de Ávila pertenece a una subcultura ya habitual en el país. Su culpabilidad fue crecer, estudiar y casarse en un ambiente determinado por el narco.
"La alfombra roja" procura integrar estas voces. El Premio Rey de España las reconoce a ellas. En medio de la aniquilación, hay un discurso que resiste. Hablar bien de México significa criticar el horror y construir una zona alterna, donde la solidaridad y el sentido ocupen un espacio.
No sería fiel al tema de la crónica, si no compartiera el monto del premio con un proyecto que busca mitigar los abusos de la violencia. Me refiero al CIAM, albergue para niños y mujeres que han sufrido maltratos, y que encabeza Lydia Cacho, periodista amenazada por su combate a la impunidad. Hace unos meses, la camioneta de Lydia amaneció cubierta de sangre y empapelada con un texto donde ella narra su secuestro. El mensaje era obvio: las palabras se pagan con sangre.
¿Puede el relato de la sangre cobrar otro sentido? Así lo propone Octavio Paz en "Piedra de sol": "arco de sangre, puente de latidos/ llévame al otro lado de esta noche/ adonde yo soy tú somos nosotros/ al reino de pronombres enlazados".
lunes, 25 de enero de 2010
Adios alimañas
Diez razones para apoyar las alianzas PAN-PRD:
1. El PRI viene de regreso sin haberse modernizado, lo cual implica una regresión para la vida política del país. Ha centrado su atención en ganar gubernaturas para -desde allí- financiar y pavimentar el camino a Los Pinos. La única forma de frenar la maquinaria priista es deteniendo su avance en estados cruciales para la elección presidencial del 2012, incluyendo Oaxaca, Puebla, Durango, Veracruz e Hidalgo. Una forma de colocar piedras en su camino es impedir el fortalecimiento del "feuderalismo" que el PRI ha logrado implantar en la periferia.
2. La alternancia electoral del año 2000 cambió a los partidos en la Presidencia, pero no alteró la forma de hacer política en las gubernaturas. Durante los últimos años hemos presenciado la resurrección del autoritarismo, donde los "nuevos virreyes" gobiernan a su libre albedrío. Son corruptos, poderosos e impunes. Para descabezarlos habrá que desterrar al PRI de las gubernaturas, con alianzas PAN-PRD comprometidas a instrumentar cambios profundos en la gobernabilidad a nivel local. Se trata no sólo de sacar al PRI de sitios como Oaxaca, sino de gobernar mejor allí.
3. El PRI está repuntando debido a que el PAN y el PRD no han sabido combatir con inteligencia al viejo régimen. El PAN lo mimetizó y el PRD contribuyó a que resurgiera al radicalizarse -y suicidarse políticamente- a lo largo de los últimos tres años. Para recuperar el terreno perdido será necesario que forjen una alianza reformista, como la que debieron haber pactado después del 2000.
4. Manlio Fabio Beltrones ha calificado a las coaliciones PAN-PRD de "perversas". Pero es más perverso aún que el priismo haya apoyado incondicionalmente a Ulises Ruiz, a pesar de que la Suprema Corte documentara su violación a las garantías individuales en Oaxaca. El mantenimiento de un gobernador acusado por el máximo tribunal del país constituye una perversión peor. Una vergüenza más obvia. Un espectáculo más lamentable que la alianza anti-PRI.
5. En el caso de Oaxaca, el priismo logró imponerse durante la última elección a pesar de la inestabilidad social y la violencia que el gobierno de Ulises Ruiz había alentado y fue incapaz de controlar. La única manera de combatir la posibilidad de otro "carro completo" construido a base de clientelas sería a través de un frente común contra el PRI en el estado. De no ser así, el PRI recurrirá nuevamente a la lógica de "divide y vencerás", y Oaxaca seguirá siendo un archipiélago autoritario.
6. Estrategia electoral mata pureza ideológica. Aunque es cierto que las diferencias entre el PAN y el PRD son hondas, el objetivo compartido de "sacar al PRI de las gubernaturas" -desde donde compran votos y voluntades- puede constituir un punto del encuentro, desde el cual armar una plataforma de gobierno. En numerosos países, partidos políticos de la más diversa índole forman frentes tácticos para enfrentar a contrincantes comunes. Y esa práctica no es vista como una herejía sino como una forma de ganar elecciones.
7. Ante el temor de las coaliciones PAN-PRD, el PRI despliega su voluntad de chantaje habitual, amenazando con revisar las cuentas públicas del gobierno de Fox, sabotear la posibilidad de una reforma política, y poner en jaque la gobernabilidad. Pero la amenaza del chantaje no debería ser disuasivo sino incentivo para confrontar conjuntamente al PRI. Si tanto los panistas como los perredistas permiten que regrese a Los Pinos, el poder abusivo y vengativo del PRI no amainará sino todo lo contrario. El PRI se lanzará contra ambos partidos con un picahielo.
8. Beatriz Paredes ha caracterizado las alianzas PAN-PRD como un esfuerzo por "dividir, enfrentar, emponzoñar el ambiente del país y deteriorar la relación con quienes representamos la fuerza mayoritaria". Comentario curioso, ya que de eso se trata la política: la institucionalización del conflicto permanente, la confrontación entre el cambio y la permanencia, la competencia entre visiones alternativas. Y en ese sentido lo que plantean el PAN y el PRD es perfectamente legítimo. Pero parecería que la señora Paredes quiere que la oposición se rinda de antemano ante su partido sin dar la batalla necesaria. El temor visible que le producen las alianzas entre sus adversarios es razón de más para impulsarlas.
9. Sobre las alianzas PRD-PAN, Beatriz Paredes pregunta: "¿Qué se busca, qué se pretende?". La respuesta es obvia. Impedir que el PRI recobre su posición hegemónica, montado sobre caciques al frente de cotos corporativos. Impedir el revés histórico que entrañaría el enquistamiento del PRI en lugares como Oaxaca. Darle nuevo impulso a una transición que se quedó trunca.
10. Tácito escribió que cuando dos fuerzas pelean por su propia cuenta, todos son conquistados. Para evitar ese desenlace, el PAN y el PRD deberían forjar alianzas para ahuyentar a las alimañas y a las tepocatas que la transición no logró tocar. Porque ante el peligro de la restauración priista, permanecer impasibles -eso sí- contribuiría a "emponzoñar" al país.
sábado, 23 de enero de 2010
Tiger y el zulu
"La moral... pertenece siempre al reino de la libertad, no al del control". Fernando Savater
Dicen que Tiger Woods dejó los palos, pero no se refieren sólo a los del golf.
El mejor golfista de todos los tiempos, y el deportista con mayores ingresos del mundo en los últimos ocho años, anunció el 11 de diciembre de 2009 que dejaría el golf por tiempo indefinido para hacer un esfuerzo por mantener unida a su familia después de que se dio a conocer que había cometido distintos actos de infidelidad marital. Este 19 de enero se reveló que el golfista, cuyo nombre real es Eldrick Tont Woods, ingresó a una clínica llamada Servicios de Adicción y Salud Conductual Grove en Hattiesburg, Mississippi. El propósito es tomar un tratamiento para su "adicción al sexo". Para ingresar a esta clínica el golfista de 34 años de edad firmó un contrato de celibato voluntario que le prohíbe tener relaciones sexuales durante cuatro meses. No se le permite siquiera satisfacerse a sí mismo.
Woods no sólo está viviendo este tratamiento sino que ha perdido también varios de los patrocinios que le permitieron obtener ingresos por 110 millones de dólares en los 12 meses concluidos en mayo de 2009 (sólo 5 millones en premios de golf, según la revista Forbes). Woods, quien era una presencia constante en los medios gracias a sus contratos de promoción con Accenture, GM, AT&T, Gillette y Nike, entre otros, no ha aparecido en ningún anuncio de televisión en horario estelar en Estados Unidos desde el 29 de noviembre, según Nielsen Co.
Me imagino que muchos de los directivos de las empresas que han congelado a Tiger se sentirán incómodos. De alguna manera son hipócritas, porque no creo que haya muchos que nunca hayan cometido un acto de infidelidad. Sin embargo, los anunciantes no se atreven ya a identificarse con el deportista.
Si alguna duda cabe de que la moral sexual es relativa y definida por consideraciones culturales, basta comparar el caso de Woods con lo que está ocurriendo en la República de Sudáfrica, la próxima sede de la Copa del Mundo de futbol y un país que se presenta como ejemplo por haber dado a sus pueblos originales negros igualdad jurídica con la población blanca.
Este 4 de enero el presidente sudafricano, Jacob Zuma, un firme creyente en la institución del matrimonio, contrajo matrimonio por quinta ocasión a sus 67 años. Thobeka Mabhija es su tercera esposa oficial en este momento. Zuma está aún casado con Gertrude Sizakele Khumalo, con quien contrajo matrimonio en 1973, y quien asistió a la nueva boda. También lo está con Nompumelelo Ntuli, de 34 años, con quien se casó en 2008.
Una anterior esposa, Kate Mantsho, con quien tenía cinco hijos, se suicidó en 2000. Otra más, Nkozasana Dlamini, se divorció de él, pero es ministra del Interior en su gabinete. Zuma tiene compromisos formales para contraer matrimonio con otras dos mujeres y cuenta con 19 hijos reconocidos de siete mujeres diferentes.
Algunas voces se han levantado en Sudáfrica para protestar por los matrimonios del Presidente, pero la ley sudafricana permite la poligamia a los zulúes por respeto a sus usos y costumbres. La moral, como vemos, es muchas veces relativa y condicionada al entorno cultural. Un acto condenado socialmente en una cultura se convierte en simple anécdota en otra.
En la mayoría de los países modernos sólo se permite mantener un matrimonio a la vez. La Iglesia Católica prohíbe incluso el divorcio. El Islam acepta hasta cuatro matrimonios, pero sólo al hombre y no a la mujer. En la cultura zulú no parece haber límite a los matrimonios de un hombre.
LIBERTAD DE EXPRESIÓN
La Suprema Corte de Estados Unidos decidió ayer que la prohibición a las empresas para comprar anuncios políticos es inconstitucional. Las empresas tienen tanto derecho a promover sus ideas políticas con su dinero como los individuos, señaló la Corte. Una prohibición más draconiana en México no sólo afecta a las empresas sino también a las personas.
www.sergiosarmiento.com
jueves, 21 de enero de 2010
Retos de la CFE
Un enorme reto ha recaído en la Comisión Federal de Electricidad al hacerse cargo de las tareas de Luz y Fuerza del Centro, la paraestatal cerrada por el gobierno federal el 11 de octubre de 2009. Luz y Fuerza se había manejado como una propiedad del Sindicato Mexicano de Electricistas.
Con 3,350 trabajadores, algunos propios y otros subcontratados, la Comisión ha buscado desde el 11 de octubre mantener funcionando un sistema que operaba con 44 mil.
Ha habido problemas, por supuesto, pero la Comisión ha cumplido. Los apagones han sido numerosos y prolongados, pero muchos han sido producto de más de 400 actos de sabotaje documentados. Los fuertes vientos que azotaron a la Ciudad de México el 15 de enero, y que dejaron sin luz zonas muy importantes, fueron una prueba adicional. Pero el servicio se ha mantenido a un nivel razonable a pesar de que la demanda en la zona centro del país alcanzó a mediados de diciembre el máximo nivel de la historia: 8,815 megavatios en una semana.
miércoles, 20 de enero de 2010
jueves, 14 de enero de 2010
lunes, 11 de enero de 2010
¿Problema mental?
11 Ene. 10
Independencia. Revolución. Conmemoración. 1810. 1910. 2010. La historia de bronce festejada cuando debería ser cuestionada; la historia oficial cincelada cuando debería ser escrita de nuevo. Porque han sido 200 años de héroes falsos y mentiras propagadas y dictaduras perfectas y democracias que están lejos de serlo. Doscientos años de aspirar a la modernidad sin poder alcanzarla a plenitud y para todos. Veinte décadas de justificar el Estado paternalista y el predominio del PRI, la estabilidad corporativa y el país de privilegios que creó. Buen momento, entonces, para examinar la herencia, los mitos compartidos, las ficciones fundacionales, el bagaje con el cual cargamos. Gran oportunidad para emprender un proceso de introspección crítica sobre nuestra identidad nacional, para cobrar conciencia de lo que hemos hecho consistentemente mal. Para entender por qué no hemos construido un país más libre, más próspero, más justo durante los últimos dos siglos.
Abundan las explicaciones. La Conquista, la Colonia, la ausencia de una tradición liberal, el Porfiriato, la vecindad con Estados Unidos, la desigualdad recalcitrante, el nacionalismo revolucionario, los ciclos históricos marcados por proclamas, seguidas de alzamientos y la instauración de líderes autoritarios que prometen salvar al país del caos y de sí mismo. Muchos piensan que México no avanza por su pasado fracturado, por su historia insuperada, por sus creencias ancestrales, por sus costumbres anti-democráticas. Muchos esgrimen el argumento cultural como explicación del atraso nacional. "Es un problema mental", afirman unos. "Es una cuestión de valores", insisten otros. "Es un asunto de cultura", sugieren unos. "Así somos los mexicanos", proclaman unos. Según esta visión cada vez más compartida, el subdesarrollo de México es producto de hábitos mentales premodernos, códigos culturales atávicos, formas de pensar y de actuar que condenan al país al estancamiento irrevocable.
Es cierto que muchos mexicanos creen apasionadamente en los componentes centrales del "nacionalismo revolucionario". Es cierto que muchos mexicanos han internalizado las ideas muertas del pasado, y por ello les resulta difícil forjar el futuro. Es cierto que muchos mexicanos han sucumbido al romance con la supuesta excepcionalidad histórica de México, y por ello se resisten a apoyar medidas instrumentadas con éxito en otros países. Aquí, los hábitos iliberales del corazón son como un tatuaje. Aquí, ideas como el Estado de Derecho, la separación de poderes, la tolerancia, la protección de las libertades básicas de expresión, asamblea, religión y propiedad, no forman parte del andamiaje cultural post-Revolucionario. Y por ello tenemos elecciones competitivas que producen gobiernos ineficientes, corruptos, solipsistas, irresponsables, subordinados a los poderes fácticos, e incapaces de entender o promover el interés público. En términos políticos, México es una democracia electoral; culturalmente sigue siendo un país iliberal.
Nadie duda que esto es así. Pero el problema de las explicaciones culturales es que conducen a callejones sin salida. Si partimos de la premisa "así es México", la Nación no tiene futuro, ni solución, ni posibilidad, ni salvación. Si el clientelismo y la corrupción y el patrimonialismo y la confrontación son producto de una cultura bicentenaria, no queda claro cómo reformarla ni reformarnos. Peor aún, el uso de la cultura como herramienta analítica o como justificación política obscurece las causas estructurales detrás del atraso. La cultura heredada, promovida, aprendida por los mexicanos a partir de la Revolución es una invención interesada, un cálculo deliberado; es aquello que los políticos y los ideólogos del régimen decidieron enseñarnos en la escuela pública. Las costumbres iliberales y las creencias reaccionarias que dibujan el mapa mental de tantos mexicanos fueron colocadas allí porque eran útiles. El poder político de México vivió -y vive aún- de alimentarlas.
Pensar que el problema de México es mental desvía la atención de donde debería estar centrada: en ese artificio contractual que es el corporativismo post-Revolucionario y el "capitalismo de cuates" que engendró. En la permanente redistribución de la riqueza en favor de los grupos beneficiarios del statu quo que este acuerdo ha entrañado. En las prácticas de rentismo acendrado que este pacto ha perpetuado. En la apabullante concentración de la riqueza que este modelo ha permitido. En la economía oligopolizada que este arreglo ha producido. Ésas son las raíces de tantas mentiras piadosas que la clase política elaboró y sigue diseminando; ésas son las razones detrás de códigos culturas que las élites han usado para controlar a la población. El verdadero problema del país no es cultural sino estructural; no es una cuestión de valores sino de intereses. A México no le hace falta ir al psiquiatra para resolver un problema mental; más bien necesita combatir una estructura de privilegios que ni la Independencia ni la Revolución lograron encarar.
