Gustavo Fondevila
25 Oct. 10
IN FLAGRANCIA
La semana pasada, un grupo de franeleros asesinó a balazos a Alejandro Osnaya Pichardo cerca del Congreso de la Unión en la Delegación Venustiano Carranza. Al parecer, hace un año que había problemas porque Alejandro no quería pagar lo que le pedían por dejar su auto en la calle, que al fin de cuentas es pública, es decir, de todos. A los pocos días, un contribuyente fue asaltado cerca de las oficinas del SAT en la Delegación Iztacalco por otro grupo de franeleros que lo obligó a sacar dinero de un cajero automático. No son casos aislados, se trata de mafias.
¿Ha intentado estacionar en la Condesa o en Polanco? ¿Ha atravesado ese mar de trapos rojos y de personas "amistosas" que se acercan a su auto para advertirle que dejarlo allí le costará unos pesos? ¿O ha pasado por una calle para descubrir que está cubierta de baldes, neumáticos, garrafones, o la pasión nacional: un bote de cemento con un hierro clavado en su centro? Bienvenido al Distrito Federal. Como habrá notado, no es una ciudad de calles libres y abiertas. Muchas de ellas tienen dueño y no se trata de los peatones o automovilistas sino de una especie urbana diferente y en permanente expansión: los cuidacoches, "viene-viene" o franeleros.
Este tema es tan importante que estaba incluido en una de las 146 recomendaciones del "Informe Giuliani", que el ex alcalde de Nueva York presentó al Gobierno en el 2003, antes de pasar por la caja para llevarse el cheque de 4.3 millones de dólares. Una buena cantidad por decir lo que todos saben: los cuidacoches son una auténtica plaga delictiva de baja intensidad que puede escalar fácilmente (robo, secuestro, etc.)
Según el Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno ("Transparencia Mexicana" - 2007) apartar lugares en la vía pública es uno de los mayores actos de corrupción que se cometen en la ciudad de México. De cada 100 veces que una persona intenta estacionarse en zonas controladas por franeleros, en 75 ocasiones debe pagar para poder dejar su auto (índice 75.1). Es decir, en 3 de cada 4 oportunidades hay que dejar mordida.
¿Cómo funciona el negocio?
¿Cuántos son? El secretario de Trabajo y Fomento al Empleo, Benito Mirón Lince, dice que hay alrededor de 5 mil, de los cuales el 64.3 por ciento está registrado y tiene licencia. Pero este número es una ingenuidad del gobierno. Es imposible saber el número de franeleros que hay en la ciudad. Y en todo caso, no son 5 mil... En el 2004, Miguel Cortés, el subdirector de Trabajo no Asalariado del Gobierno del Distrito Federal consideraba que no se llegaba a empadronar ni al 10 por ciento del total de los franeleros de la Ciudad.
¿Cuánto ganan? En promedio de 150 a 180 pesos diarios, los fines de semana alrededor de 300 pesos. Lo que más produce son las lavadas (de 20 a 30 pesos por auto). Pero en un punto céntrico o muy concurrido, se pueden sacar entre 500 y 800 pesos diarios por calle, aunque hay que descontar la "mordida" a los policías que dejan hacer. Así se va una parte de los 27 mil millones de pesos que los mexicanos gastan al año en mordidas de todo tipo (2007). Mire si será negocio que el año pasado en la Colonia Doctores, se enfrentaron dos bandas de franeleros a los tiros por ocupar solamente una cuadra de la calle Doctor Andrade.
¿Qué hacen las autoridades? Las políticas públicas han variado con el tiempo y se han intentado muchas cosas. Desde legalizarlos, como en el 2006 cuando la Subsecretaría de Trabajo y Previsión Social capitalina y la SSP-DF decidieron regularizarlos con un registro, casacas y credenciales en aquellas delegaciones con mayor incidencia de robo de autos. Hasta la prohibición y la detención con la Ley de Cultura Cívica. Pero la persecución directa no ha servido demasiado para mejorar el asunto. Según la SSP-DF la detención de cuidacoches ha aumentado 500 por ciento este año. Las delegaciones que concentran el 80 por ciento de las detenciones a franeleros son Benito Juárez, Cuauhtémoc, Álvaro Obregón, Coyoacán y Miguel Hidalgo. Algunas delegaciones muestran aumentos asombrosos como la Álvaro Obregón (casi 4 mil por ciento). Y sin embargo, es imposible ir a esas delegaciones sin encontrarse con ellos.
Al mismo tiempo, se planea lanzar el "Programa de Reordenamiento de los Trabajadores No Asalariados" para regularizar de nuevo a unos cuantos que van a aumentar nuevamente en poco tiempo si no se ataca el problema de fondo: la pobreza y la necesidad de empleo formal en la ciudad. Mientras tanto, lo mejor es intentar estacionar en el único lugar libre de franeleros en esta ciudad: frente a la casa del Jefe de Gobierno.
inflagrancia@reforma.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario