Por Armando Fuentes Aguirre
Jean Cusset, ateo con excepción de cuando lee a fray Luis de Granada, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas como siempre- y continuó:
-Todas las religiones que en el mundo han sido se fincan en dos sentimientos de los hombres: su miedo y su esperanza. Tememos a lo desconocido -por ejemplo, a lo que hay después de la muerte- y necesitamos conjurar ese temor. Las religiones nos lo disipan con promesas que son fuente de esperanza.
-De eso -siguió diciendo Jean Cusset-, del miedo de los hombres y de aquello que esperan, viven los profesionales de la religión. Sin embargo, no pueden ya ser ellos como los magos de la antigüedad, que vivían de la mentira. Ellos deben vivir de la verdad, y la única verdad es el amor: en el amor que une a los hombres se acaba todo miedo; por él vive la esperanza en el último, definitivo Amor.
Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.
¡Hasta mañana!...
miércoles, 16 de febrero de 2011
jueves, 10 de febrero de 2011
Terry
Por Armando Fuentes Aguirre
Terry, querido perro mío que ya no estás conmigo: déjame contarte algo que el otro día me sucedió.
Me hallaba yo en un pasaje comercial al aire libre, y una joven mujer pasó frente a la banca en que me había sentado. Llevaba atado a su correa un cocker spaniel color miel, Terry, como tú. Se parecía mucho a ti. El perro se detuvo y me miró fijamente con sus grandes ojos húmedos. Luego meneó la cola, e hizo el impulso de ir hacia mí. Su dueña tiró de la correa, y se perdieron los dos entre la gente.
Yo me quedé pensando. La vida de los perros es más breve que la vida de los hombres. Quizá su muerte sea también más breve que la nuestra.
Dime, Terry: ¿eras tú?
¡Hasta mañana!...
Terry, querido perro mío que ya no estás conmigo: déjame contarte algo que el otro día me sucedió.
Me hallaba yo en un pasaje comercial al aire libre, y una joven mujer pasó frente a la banca en que me había sentado. Llevaba atado a su correa un cocker spaniel color miel, Terry, como tú. Se parecía mucho a ti. El perro se detuvo y me miró fijamente con sus grandes ojos húmedos. Luego meneó la cola, e hizo el impulso de ir hacia mí. Su dueña tiró de la correa, y se perdieron los dos entre la gente.
Yo me quedé pensando. La vida de los perros es más breve que la vida de los hombres. Quizá su muerte sea también más breve que la nuestra.
Dime, Terry: ¿eras tú?
¡Hasta mañana!...
sábado, 5 de febrero de 2011
There is a pleasure in the pathless woods
THERE is a pleasure in the pathless woods,
There is a rapture on the lonely shore,
There is society, where none intrudes,
By the deep sea, and music in its roar:
I love not man the less, but Nature more,
From these our interviews, in which I steal
From all I may be, or have been before,
To mingle with the Universe, and feel
What I can ne'er express, yet cannot all conceal.
Lord Byron
There is a rapture on the lonely shore,
There is society, where none intrudes,
By the deep sea, and music in its roar:
I love not man the less, but Nature more,
From these our interviews, in which I steal
From all I may be, or have been before,
To mingle with the Universe, and feel
What I can ne'er express, yet cannot all conceal.
Lord Byron
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